
El caos es el orden en el mundo, de todo aquello que no entiendo, de lo que percibo dentro de esta realidad aparente... Parece, creo es parte del destino que me espera en alguna parte. Lo sé, por la caída de la luna que ha llenado el hueco más profundo de mi cuerpo: aquel existente dentro de mi pecho... Por: Heriberto Cruz Reséndiz
Disculpas, participación y permisos
Se puede mencionar este blog, sólo si es con fines informativos y literarios. Si deseas podemos hacer un intercambio de difusión en los links, para promover nuestro trabajo. Saludos
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miércoles, 3 de junio de 2009
Los poetas sin salida

martes, 2 de junio de 2009
La belleza de la vida

ni siquiera puedo ver su reflejo en este mundo,
y mucho menos tengo el conocimiento
para salir de mis prisiones,
o para romper las cadenas de mis profundos temores.
Parece que mi amor vive en una realidad que no me pertenece,
pero que es tan cierta que compartimos el aire que respiramos.
Y aunque es mía,
y soy de ella,
no entendemos la distancia entre los dos con la que a veces tratamos.
Imagino que el tiempo es un niño
que no sabe de la vida
ni de las necesidades del amor,
que no entiende de plazos
ni de la paz que sólo existe entre sus brazos.
Creo firmemente que nuestro amor
es la parte indomable del ser humano,
que vive entre mundos infinitamente distintos,
pero no por eso lejanos,
que a pesar de ser diferentes
no dejan de ser el mismo y siempre andan juntos de la mano.
Y es incomprensible pedirle a ese niño tiempo que sea sabio,
o entender que sólo estamos cerca cuando nos tocamos,
o cruzamos las miradas y sedientos nos besamos.
¿Qué sería de nosotros sin esa parte indomable del ser humano?
¿Qué sería de nosotros si dejamos de creer que estaremos juntos,
y caminaremos lado a lado por el sendero para nosotros destinado?
¿Qué sería de nosotros si dejamos que nuestro amor sea domesticado?
¿Podríamos romper las cadenas y hacer que el niño tiempo pase a nuestro lado?
¿Acaso no es suficientemente bella nuestra existencia y luchar por lo que ambos soñamos? Despertar juntos, ser pareja y amantes, prestarnos el hombro
y por gusto tendernos la mano... no dejar de amarnos, no dejar de amarnos;
porque juntos nos salvamos. Y unimos la distancia que hay entre nuestros mundos...
¿Acaso no queremos lo mismo a pesar de ser infinitamente distintos?
¿Acaso no es bello saber que mi mundo vacío se llena si estoy a tu lado?
¿No es insuperablemente bello saber que existes en este universo y que cada día vivo para decirte que te amo?
¿No es bello saber que somos imperfectos y así nos aceptamos, que todo puede pasar si tan sólo nos amamos? Que siempre hay más y más, y siempre es bello porque estás aquí... y eso es profundamente bello... que no hay nada bello si no nace de ti...
viernes, 29 de mayo de 2009
Fotografismos de Eugenio Robleda
I
El inicio del viaje al fondo del abismo
es caer,
caer,
caer en pos de la razón
y olvidar que hay que entregar el corazón.
II
Profundo,
inmenso,
incomprensible a mi razón
es el infinito más pequeño,
un vuelco al corazón,
que hace inexistente la distancia entre los dos.
Diseño: Eugenio Robleda
Texto: Heriberto Cruz
Liturgia nocturna

Dejo pues, expuesto mi tórax deshuesado ante las palabras salpicadas de verdad, y sirva este ejercicio para devolverme lo que he perdido en el trayecto de esta vida implacable; y sin más, mía.
Me he preguntado miles de veces si existe mañana, si el vacío que me embarga será llenado, o de alguna forma removido de mis entrañas —y he tratado de responderme con vehemencia—. Y siempre llego a la conclusión de que no hay más en el futuro que el destino —esa parte de la existencia que nos tocó irremediable e impuesta—; he de afirmar que eso me llena de desesperanza, que la certeza del cambio se desvanece ante el irrefutable argumento: “Esto es lo que corresponde a mi vida.” Y sin doblar las manos, veo como se desparraman mis sueños líquidos por el suelo, bajo las plantas de mis pies —cruel metáfora: mi existencia sobre aquello que me da la vida—. Siempre me admiro de mi reacción inminente: la estupidez de hacer el intento por recoger en pócimas las quimeras vertidas, que cual fluidos de mi cuerpo son tragadas por el mundo. Justo en ese momento me debato entre la necesidad de pelear y salir corriendo al campo de batalla, o de darme por vencido en esta lucha sin tregua, sin bandera blanca, sin derecho a ser prisionero. Y me lamento, y me digo, y me hago, y me castigo, y me rebelo, mientras él sólo me dice: “Cada quien forma su propio destino.” Y caigo desarticulado, desadjetivado y siento que la vida se me va de largo.
Y recurro cual mendigo al amparo de su cuerpo —sí, al de ella—, y busco la fuerza en su mirada, el aliento prendido a su boca que sirva de bocanada, de ánimo, de esperanza, de valentía ante la nada. Y nada, debo aclarar que no es por ella, es por mí y este vacío que se me atraganta y en días me hace pensar y pensar y pensar, dejando de lado lo que siento y lo que quiero: ella es parte de mis más profundos sueños.
Y mi necedad me sobrepasa, ¿quién hay que no quiera lo que quiero? Sólo un momento de paz entre tanto desosiego. Lo juro ella es un anhelo, es la única habitante de mis sueños. Y podría morir, y muero por estar más allá de la existencia misma, sólo en el diario devenir de días rosas y grises, de miradas tordas llenas de amor y de cansancio, de caricias secas y de besos blandos, salvajes y atolondrados. ¡Y no puedo! No porque no quiera o no deba: sólo es que no puedo.
Ese amigos es parte de mi mayor pecado, el que a pesar de desearlo con el corazón y alma, hay que cosas que en la vida no puedo; no siempre lo puedo todo. Y la desesperanza se vuelve una soledad acompañada, apegada al concepto modernista del amor… y sólo pienso en que las cosas sean como quiero, como las deseo —y esto queridos amigos, es mi mayor virtud y defecto—: Ser un hombre apegado a sus sueños.Sea pues esta noche marcada en mi memoria como una noche de una confesión larga, de abrir los ojos y dejar escapar por ellos el alma: que si los sueños no son realidad, tal vez haga faltar luchar más por ellos…[aunque en ello se vaya la vida y los sueños queden incompletos].
martes, 26 de mayo de 2009
De soledades III

viernes, 22 de mayo de 2009
De soledades II

martes, 19 de mayo de 2009
Necesidad
Si voy a casa,
te imagino dispuesta,
con el deseo entre las piernas.
Lo cierto es que no me acostumbro
a soñar deseos sueltos
eternamente rodeados de aire.
Siempre llego solo,
yendo sin camino, a ninguna parte,
Siempre vuelo solo,
creyendo tu cuerpo mi paraje
y sigo soñando deseos,
deseos húmedos al lado de nadie.
Déjame sentir…
Necesito que lo creas:
del destino marioneta
sólo siempre solo,
estoy en ti aunque no me veas.
Déjame sentir…
Quiero que lo creas,
que no lo entiendas:
que sólo, siempre solo,
vivo junto a ti aunque no me veas.
¡No estoy loco!
Sólo necesito vivir,
que dejes de ser nadie…
Necesito confiar en alguien…
Necesito confiar en alguien…
viernes, 15 de mayo de 2009
De soledades

y seguir soñando,
o continuar pensando que estoy vivo,
o sencillamente, sólo seguir creyendo
que estoy aquí por mi destino,
de ser inocuo:
simple payaso de lo inhóspito,
complejo andamiaje de lo vacuo,
solo, siempre solo;
graciosamente enamorado,
enamorado del fuelle de oxígeno
que hoy, por desgracia me mantiene vivo.
¡Y es que me importa un pito la soledad!
Aquella de calles largas,
de manos sucias,
de besos cortos,
¡odio la vaguedad de los amores fatuos!
Adoro las pesquisas de los amantes de contrabando,
de caricias escondidas,
de lúbricas partes,
de culos encendidos.
¡Aquellas de los grandes orgasmos cuando toman bando!
¡Es que me importa un pito la soledad!
Si camino mientras ando,
ando en hinojos, caído,
de bragueta cerrada,
y calzones humedecidos.
Solo, siempre solo;
castigando mis sueños
de un futuro mejor del pasado presente que he vivido.
Sólo por esto me mantengo vivo:
para estar solo,
siempre solo,
aunque la soledad me importe un pito...
jueves, 14 de mayo de 2009
El árbol de los sueños
Esta noche dejo de lado las palabras descritas para los corazones rotos -es que el corazón también se hace añicos por la ausencia-, y abandono las historias hilvanadas sobre la vida para imaginarme rodeado de la fragancia de tu cuerpo desnudo en medio de la habitación que tan bien resguarda nuestros anhelos. Me pienso en el paraje de tu piel, de ricos paisajes y de prados retozados entre las caricias que tanto nos damos, y en días anhelamos.
Pienso en el árbol de sueños que crece entre nuestras manos, y que pensamos de grueso tronco y frondoso remate, de frutos sueños que despiertan al tacto después de su letargo.Y lo sentimos florido, nacido de la semillas sembradas sobre las sábanas después de arar la tierra en cada entrega, entrega que llega luego de estar postergada. Y lo sentimos de sueños soñados para detener el tiempo y hacernos el propio de sueños brazos, de sueños besos, de mundos entrelazados, de dulces frutos orgasmo, del momento de quedar enramados, atados, cubiertos por la sombra de ese árbol de sueños que crece a cada caricia entre nuestras manos.
Y lo soñamos por la eternidad de esta vida, y queremos parar el tiempo de entregas y de risas, de horas grises, de venías perdidas, sueños de celo, de hambre del cuerpo, de labios juntos, de huecos llenados: sueños locos de vida, de sacar la chequera y depositar el alma entre tus brazos, de quedarme vacío al finalizar cada domingo, de paciencia y de la promesa de pronta entrega, de cierta estadía, de tu mano mía, de tu mirada prendida al sueño de soñar nuestra vida.
Y me pienso en el paisaje de desnudez florida, del calor de cuerpo calentando el agua tibia con que se baña mi hombría, la poca salvedad de mis días, y el ardor de tu pecho que sueña en seno por que te haga mía... y en tus verdes prados no dejo de soñar que rápido pasa el tiempo, y que pronto se va la vida, y no dejo de soñar con el sueño de soñar nuestra vida, y apesar de soñarlo lo quiero de verdad, aunque eso signifique cortar el árbol de sueños que crece entre nuestras manos...
miércoles, 13 de mayo de 2009
Destino

¡Por favor, una noche pequeña!

Parece que la pregunta es absurda, pero, ¿es cierto que nos pertenecemos? ¿Qué alguien escribió una novela sobre nosotros? ¿Será que somos pareja de papel? Y es que parece jugamos el juego retocado de los juguetes vívidos de noche y entonces hacemos la existencia a nuestro antojo, y de verdad en la noche parece que no estamos solos, o que nos acompañamos en nuestra soledad... ¿Cuándo será el día en que nos pertenenezcamos aún de día? ¿Cuándo dejaremos de jugar a la casita? ¿Cuándo dejaré de extrañarte si ya te extraño tanto? ¿Se puede vivir atormentadamente solo? ¿Es necesaria esta soledad? ¿Qué razón hay para pasar tanto tiempo lejos? ¿Qué razón? Sí, te lo pregunto a ti, me lo pregunto a mi y, ¡chingada madre! A Dios... Alguien más pudo escribir nuestra vida de pareja de papel... y es que no hay más que la tristeza sobre el teclado, que las últimas lágrimas de esta pinche soledad, de saberme celoso y estúpido, de no verte, de acumular días sin ti en mi tarjeta de solitario empedernido...
¿No te cansas de esperar? ¡Y qué si es un amor de verdad! ¡Y qué! Qué puede importar en noches como hoy si seguirán siendo igual de largas estés o no estés, esté o no esté, estemos o no... No entiendo, cuál es el motivo de extrañarte tanto, no entiendo cuál es la lección que debo aprender, no entiendo la vida ni los sentimientos que alberga la noche, si irremediablemente parece hemos de estar solos...
Y es que en noches como hoy pierdo la fe, si es que hay alguna ante la cual deba redimirme...
Y hoy no sé qué hacer, si volverme loco, si abandonarme al dolor de extrañarte o si hacerme pendejo y pasar por alto lo que parece tan sencillo y tan normal... ¿Habrá algo que hacer? ¿Qué hacer? Si lo hay, puedes indicarme el manual para estar juntos, para sabernos, para compartir la vida... Eso tal vez sea lo peor que creo no hay vida sin ti, y eso puede ser parte de una grave incomprensión al miedo que me da la vida... Yo tan pleno y tan pendejo, tan libre y esclavo, tan... desesperado... ¿Acaso entenderá Dios que nosotros también tenemos planes y deseamos vivir? ¿Acaso lo entiende? Y si lo entiende, ¿qué gana con retrasarlos o con hacerlos a un lado? Él es eterno y tiene todo el tiempo del mundo, yo no creo pasar de los setenta años, ¿debo esperar el tiempo correcto?
Hoy, por esta noche quisiera volver el tiempo atrás y cambiar algunas decisiones, y liberar mis manos para poder estar junto a ti, y hacerte mía y pertencerte... pero no puedo... y me pienso solo aún contigo al lado, y no es que quiera estar solo, es que parece debo estar solo... y hay noches en que la soledad sabe a mierda, a mierda... Por eso tal vez si esta noche durara menos podría llegar mi tiempo y ser feliz a tu lado... a tu lado... ¡qué bien suena!
Qué dura es la realidad cuando no corresponde con creces a nuestros sueños, ese es el contraste de la noche: que muera por estar contigo y que no pueda... ¡eso es la soledad del solitario! ¡Esa es la duración de la noche en desosiego! Eterna, interminable, plagada de momentos, carente de rezos... Por eso te pregunto una vez más, ¿eres mía? ¿Nos pertencemos? ¿Seremos los dos? O sólo yo y la noche interminable carente de calma, que tortura mi pobre alma: hoy, en esta noche cansada... cansada de estar sin ti... sin ti, que apesar de serlo todo hoy eres nada... nada...
¡Jamás pensé decirlo la nada me mata! Me mata de escorpiones y besos tiernos llenos de veneno, de corazas indescifrables, de tenazas caricias, de colores con sabor a noche... y no vendrás hasta el fin de semana, y yo con noches largas de escorpiones soñados, sexies, lacerando mi carne y mi pobre alma... Eso es la soledad y no mamadas, una soledad que empieza cada fin de semana y dura cinco días, o diez días o veintiún días... Da lo mismo si mis noches son largas... largas como los pasillos del laberinto de mi abandono, que ya no sé si es por mi, por ti o por destino... Habrá que sucumbir mientras seguiremos siendo una linda pareja de papel, de poesías no dichas, de frases escondidas, de palabras exquisitas, de sueños creídos, de imposibilidades y de razones, de cartas aplazadas, ¿eres mía? ¿Cuándo regreses seguirás siendo mía? O de verdad voy a estar solo, enfermo de nada y de vacío... de vacío. Anda, dime la verdad... aunque suene a espada, a catarsis, a metamorfosis, a muerte o a soledad... a una soledad donde yo no pueda dejar de amarte...
[Para el amor de mi vida]
martes, 12 de mayo de 2009
De luto por un gran genio del rock español
Foto tomada dehttp://www.elpais.com/articulo/culturaEl músico, que llevaba varios días internado en estado crítico en un hospital madrileño, ingresó de urgencia el pasado 23 de abril aquejado de una neumonía aguda que le hizo empeorar el cáncer de pulmón que sufría.
Tras ser hospitalizado, se informó de la suspensión de un concierto que Vega tenía previsto ofrecer el día 30 de abril en Almería, en el sur español.
El cantante, ídolo de toda una generación, comenzó su carrera en 1978 al frente de Nacha Pop, grupo que fundó junto a su primo Nacho García Vega, y 10 años más tarde inició una trayectoria en solitario.
martes, 5 de mayo de 2009
Promesa nocturna
imagen modificada de http://www.linkmesh.com/Cuando la tarde muera y llegue al cielo la gran esfera plateada te pido que le des la bienvenida a los ángeles, y si puedes, sólo si puedes les abras tus brazos para que se sientan hombres por unos instantes. No te preocupes te desean pero no pueden besarte como yo lo hago, no te alteres ni te pongas nerviosa sólo sentirás un poco de frío estremeciendo tu interior, sí, un poco de frío para cada uno de tus órganos; pero no te preocupes ellos no pueden calentar tu vientre como lo hace mi lengua atareada en el albor de cada madrugada.
Por favor, sólo te pido que les des la bienvenida hace tanto que no son hombres, hace tanto que no saben del olor y del sabor de una mujer. Por eso esta noche diles hola mientras bajan en picada extendiendo sus alas... diles hola y enarbola tu mejor sonrisa hace tanto que no saben de la risa y del amor...
Sabrás que vienen por la pequeña brisa nocturna golpeando tu ventana, por el color metálico y los lúmenes marmoreos que te bañarán como estrellas bajadas de la galaxia más cercana, y porque tu corazón brincará de alegría, de ganas de ser por un instante la mortal más feliz de esta tierra sobre calentada.
Los verás haciendo estelas en el firmamento, jugando a vivir con lo que queda de sus cuerpos, siempre tan llenos de deseo, de un deseo que no entienden porque sólo tienen de él su recuerdo. Los verás serpenteando con el pecho henchido de placer, el placer de volar libres a pesar de ser viejos esclavos de la carne: es que sólo tienen memoria de sus sentidos y carecen de sentimientos.
Pero está alerta, que aún sin sentimientos pueden amarte con el amor más puro, porque sólo es el recuerdo de lo que ellos creen que sienten, es que al ser perfectos olvidaron el corazón en esta tierra. Por eso ten un poco de piedad, y esta noche diles hola y abre tus brazos para darles la bienvenida... y por favor, aunque te tiente la idea no les hagas el amor, espera a que llegue yo, uno de esos días en que muere la tarde cuando se oculta el sol y alcanza su cenit la gran esfera plateada... ¡por favor, sólo espera a que llegue yo!
lunes, 20 de abril de 2009
Resentido

miércoles, 8 de abril de 2009
Perfecta simetría

y entre los adoquines y los muros derrumbados,
me pregunto cómo hacen todos para cambiar de párrafo,
para darle vuelta a la hoja,
y seguir los trazos de las viejas fotografías.
Ojalá y pudiera encontrar el sentido en lo que hacemos,
mientras quemamos las capitales escritas en la piel,
y dibujamos nuestra propia geografía,
creando un nuevo mundo
lejos del más sabio de los animales,
un mundo donde sólo estemos tú y yo.
¿Quién eres que deseo mi existencia contigo?
¿Qué es para ti la vida? ¿Por qué deseo pasarla contigo, hasta el último aliento?
Crees que de la misma manera que la vida se cobra los instantes perdidos,
nos de la oportunidad de una vida más, juntos.
Y es que la vida se vive en una perfecta simetría,
y todo lo que hago se hará en mí,
se realizará en mí,
así como el día hace a la noche,
y la consciencia a una existencia.
Y es que la vida se vive en una perfecta simetría,
como las agujas avanzan en ángulos perfectos
sobre las arenas de esta vida,
haciendo los zurcos en nuestro espacio.
Tal vez, el amor se siente demasiado cuando en verdad es amor.
Quizás sólo sea que sentimos que la vida es cruel,
que no hay puertas de oro para abrir,
ni cielo que nos espere al término de la jornada,
ni los brazos abiertos que calienten cualquier fría madrugada.
¿Quién soy si deseas tu existencia conmigo?
¿Qué es para mi la vida? ¿Por qué deseas pasarla conmigo?
Crees que de la misma manera que no se recuperan los instantes perdidos,
la vida nos dé la oportunidad de recuperarla, juntos.
Tal vez, la vida sea como el niño que corre solitario
por las avenidas de nuestras ciudades derrumbadas,
llenas de espinas,
y de iglesias vacías,
que sigue el murmullo,
el sonido del amor,
con la esperanza de encontrarse a sí mismo en la salida.
Quizás sea como cada correo electrónico desgastado,
cansado de sí mismo en la pantalla,
de no leerse o de ser releído,
quizás sea el mismo objeto lleno de letras pero inminentemente vacío.
Quizás, la vida es todo lo que está a mi alrededor;
quizás, sólo tal vez, es todo lo que está a mi alrededor y tiene tu nombre inscrito en su esencia.
A lo mejor, el amor se siente demasiado cuando en verdad es amor.
Y es que la vida se vive en una perfecta simetría,
y todo lo que hago se hará en mí,
se realizará en mí,
así como el día hace a la noche,
y la consciencia a una existencia.
Tal vez, el amor se siente demasiado cuando en verdad es amor.
Y es que la vida se vive en una perfecta simetría,
y así como todo es lleno se vacía.
martes, 7 de abril de 2009
Rosa Pálida

Sonreía frente al espejo, coqueta con su imagen, dibujado en el iris siempre tenía el signo de interrogación, y sensual trataba de borrarlo pero su inquieta alma siempre le trazaba la próxima cuestión. Algo era muy cierto, le encantaba ir adelante, no sabemos de la vida, pero sí, adelante de los demás. Lo más curioso: se preguntaba de todo, aquello, de esto, de lo cercano, la certeza y la aspereza de la vida, de su corazón, del paso de los años, pero jamás se preguntaba sobre sus lunares, sobre la piel terciopelo que cubría su cuerpo. Ella era feliz, y eso es lo que le importaba.
Un día, mientras caminaba por el Distrito II, cerca del Parque Cementerio San Pedro se le acercó un hombre de mediana edad: -Disculpe, ¿usted sabe la ubicación del Mausoleo del General José Santos Zelaya López? - Sí -dijo señalando a su izquierda como traspasando en el aire el arco soportado por las columnas y las rejas-. Iba a continuar la explicación, pero el profundo color miel de los ojos de ese hombre le detuvieron, le parecía familiar: -Disculpe, ¿lo conozco?
- Imposible señorita, yo no soy de esta tierra, vengo de paso, así como pasa el aire entre los árboles. Pero créame hubiese sido un placer haberle conocido en algún momento de mi vida.
Su cuerpo parecía latir en cada uno de sus poros, y con gran dificultad le explicó a ese extraño la manera de llegar al Mausoleo. Llena de tintes y raras sensaciones, observó como se alejaba perdiéndose entre las lozas del camino, dejando en el ámbiente un suave olor a almendras.
Ella tenía mil cosas por hacer: realizar pagos, pasar a la tintorería, y comprar algún libro que le llamase la atención. Apresuró el paso y decidió dejar de "lado las raras sensaciones". El reloj marcaba pasadas las cuatro de la tarde cuando entró en la librería, pasó de largo los best seller's y se dirigió al estante rotulado "poesía", después de repasarlo con la mirada se alcanzó uno de pastas amate titulado: "Historias que no debiésemos olvidar". Con cuidado lo abrió, comenzó a leer, absorta se detuvo en la página nueve:
"Y si en tu cuerpo se dibujan,
cual vestigios de una vieja espina los lunares,
es que alguien tuvo la paciencia de hacerte florecer entre sus manos:
rosa pálida de amor..."
Impávida dejó caer el librillo y cruzó -como los ángeles cruzan el abismo- el infierno de los libros. Paso a paso, todo le daba vueltas, el sol apuntaba el atardecer y ella tenía prisa por llegar. No podía creer lo que le estaba sucediendo: ella no creía en esas pendejadas, no podía, no debía. Cruzó el arco de columnas rosas, el enrejado negro, y temblorosa vió de frente el Mausoleo, nunca le había parecido tan... el aire ligero, que anunciaba la caída del sol, le detuvo en sus pensamientos, un papel a la orilla de la base amenazaba con volar, curiosa interrumpió el anunciado vuelo, y papel en mano, se permitió vivir esas "extrañas sensaciones" a la vez que leía: -"Por la resurrección del recuerdo..."-
Atribulada, volteó en todas direcciones, no sabía qué buscaba, y más aún, no sabía si quería encontrarlo. Molesta y desesperada abandonó el Parque Cementerio San Pedro. Por primera vez en su vida no entendía lo que le pedía su cuerpo ni el lenguaje que utilizaba, sólo sabía que aquello que decía parecía como un grito ahogado. Al doblar en una esquina, sentado en el resquicio de una puerta, reconoció al extraño de ojos color miel profundo, se veía sereno, tranquilo. No entendía por qué lo había buscado y sin pensarlo se vió frente a él: -Oiga -dijo temerosa-. Oiga -y le sacudió por los hombros-. Él resbaló hasta el piso. Alarmada, tomó su muñeca, sin mayor resultado que el silencio del corazón de ese visitante de ojos miel. Todo se sucedió rápido, sus gritos, la llegada de la policía, su declaración sobre la muerte del desconocido, y la llave en el ojillo de la cerradura que abría las puertas de su casa. Se desvistió para tomar una ducha: había sido una tarde fuera de lo normal, y ella sólo quería descansar. Secó su cuerpo sin asimilar, aún, las vivencias de ese día. Con la toalla enredada sobre el cuerpo se vio en el espejo, miró aquellos lunares sobre su pecho y recordó las manchas en la palma de la mano de ese extraño. Sí las había visto mientras le tomaba el pulso, cayó de hinojos en el piso, a la vez que caían sus lágrimas sobre su seno, y recordó:
"Y si en tu cuerpo se dibujan,
cual vestigios de una vieja espina los lunares,
es que alguien tuvo la paciencia de hacerte florecer entre sus manos:
rosa pálida de amor.
Y le verás con las marcas
de tocarte,
aún sabiendo que a cada caricia le sigue el dolor,
rosa pálida,
de espinarse con tu amor."
La muerte

jueves, 5 de marzo de 2009
Pecado original

martes, 24 de febrero de 2009
Tristeza

jueves, 19 de febrero de 2009
Fotografismos de Eugenio Robleda

Bajo un mismo cielo,
cruza el umbral de la noche,
un espíritu sobre el viento:
dos demonios envueltos en las alas del deseo.
II
En el tiempo vivos,
en el refugio y en la media luna
placer anverso de la espalda íntimos
surgidos, ardientes de la nívea espuma.
III
Intriga lúbrica del deseo,
apetito voraz de nuestro cuerpo,
peregrino del estremecimiento preso,
erotismo en espiral,
entrega con principio y sin final.
IV
Delirio en el arte de amar,
tocando,
acariciando,
besando,
entrando,
asimilando,
la luz de tu mismísimo mar.
No encuentro la manera de vivir si tú no estás [Fragmento]
No sé cuándo tuve por primera vez un papel en la mano, blanco y vacío, no sé en qué momento creí podía llenar el espacio, hacerle una memoria de letras bailarinas y entrelazadas. Probablemente en la infancia, estoy seguro fue cuando niño, en ninguna otra época pudo ser. Y me pregunto: ¿por qué a mí? ¿Algo hice para merecer la maldición de las letras en mis manos? Alguna vez dijiste: “No me olvidaré de ti”. ¡Sé en algún momento de mi vida te dejé de lado, pero me estaba haciendo hombre! ¿Por qué me lastimas de esta manera? ¿Puedes dejar de observar tu creación? ¡Yo no podría olvidarme de todo aquello que escribo y soy las sobras de tu mesa! Ahora, ¿qué hago con este deseo agitando mis entrañas si estoy solo? Hoy, ¿qué hago con todo el amor que soy capaz de dar sino está ella? Si habita este sentimiento en mí, ¿qué ganas con ponerme en este mundo de soledad? Sí, me olvidé de ti con el deseo en el cuerpo y todo el amor bajo mi osamenta y translúcido en las palabras que parían mis labios. Justo en este instante, frente a ti, soy la talega con cenizas de mis huesos y letras retorcidas. ¿En verdad me odias? ¿Me odias tanto para abandonarme al desierto de tu paraíso? ¿Por qué me abandonas?
¡Dios, en verdad me odias! ¿Por qué me abandonas?
— Amén.
miércoles, 11 de febrero de 2009
El Asesino de Playa Pannuchis (reloaded)

Ha corrido casi todo el día y el océano de amor está en calma. Las cumbres de sus olas centellean como si fuese oro potable, listo para beber o sumergirse en la profundidad de sus aguas y soñar eternamente con mares de semen. De acuerdo con las historias de este pueblo, diferentes miembros ubicados en los cinco continentes vierten su semen a grandes cantidades en un hoyo al que llaman La gran grieta. Por eso es que a los genitales masculinos se les llama de formas distintas: lingam, dick, polla, Пене, pene, verga, pito, pudendo, Mr. Big, coño, pene, falo, miembro, méntula, aparato, avergallón, chaira, masteo, pangua, picha, pispiote, zizi y de mil nombres más, tantos que no caben en el hueco que tengo por memoria.
Dejo los Anales de Pannuchis sobre la mesa, junto a las fresas, los duraznos y los melones. Abro una botella de mezcal para olvidar mi desgracia. Los sonidos de la corriente líquida deshaciéndose en el borde de la tierra perturban mi cabeza, algo en el interior se queja constantemente, es mi ser erótico limitado y con ganas de expresarse. Las ondas sonoras rebotan en mi sesera con ganas de destruir mis pensamientos. Puedo oír el oleaje y la arena cediendo ante el viento que esparce cada uno de los granos en esta región. Puedo escuchar cómo se levantan cristalinos sus depósitos de la playa, chocan entre sí, brillantes protegidos por la luz de la luna, y arrojan millones de destellos musicales, como si fuera un repiqueteo de campanas, constante, embrujante... lo curioso es que a cada partícula se adhiere el perpetuo sonido de cada una de las letras de mi necesidad: ¡Quiero mi orgasmo!
sábado, 24 de enero de 2009
Poco
con que poco se hace uno necio,
se hace uno rico [muy muy rico],
se hace uno noche,
se hace uno deseperado,
se hace uno inconsciente,
se hace creyente,
se hace propina o limosna,
acertijo o veredicto,
beso o palmada,
amante,
abandonado o abandonante.
Con que poco se hace uno,[¡y eso ya es bastante!]
si sólo se necesitan dos para enamorarse.
viernes, 2 de enero de 2009
Chambrita metafórica sobre la ausencia del ruido

martes, 30 de diciembre de 2008
Despertar del letargo insulso, ejercicio narrativo a cuatro dedos del poeta Jaime Del Castillo
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sábado, 27 de diciembre de 2008
El amor es el fin

Hoy es el día para estar juntos,
es el día de la plenitud,
para días como hoy, es por los que he trabajado...
Y a pesar de que es difícil,
hoy, no parece tanto,
si puedes tocarme y descansar entre mis brazos.
Amor, el amor es el fin, estoy seguro.
Si lo siento:
Hoy, puedes cantarme una canción,
que nazca como el borrador de tus sentimientos más profundos,
mientras fumamos un cigarro en la oscuridad,
y dejamos que nuestros sueños se unan con la espiral de su humo.
Días como hoy, son los que quiero recordar,
y recordar que fueron por ti.
Tener presente,
Amor, que el amor es el fin, estoy seguro.
Si lo adivino:
Hoy tus ropas caeran y se confundirán con las mías,
y de la mano, correremos, desnudos, hacia el mar de incertidumbre,
buscando un nuevo comienzo,
bajo la certeza de nuestro amor que nos cobija,
a sabiendas que no es fácil,
pero hoy, no parece tan difícil.
Esas son las cosas que quiero adivinar,
y saber que son por ti.
Suena pretencioso, Amor, porque el amor es el fin, sólo el fin.
Un sólo camino que andar,
la oportunidad para no morir de soledad,
un lugar a dónde ir,
la esperanza de una cama para dos,
las palabras que dichas calman la ira, y la tristeza.
¿El amor?, sólo es amor si es junto a ti, Amor.
Y hoy, todo parece fácil,
porque, Amor, el amor sólo es el fin de aquello que debe comenzar,
estoy seguro.
lunes, 22 de diciembre de 2008
Noche relativa

las brazas encendidas en tu pecho,
con las curvas de tus nalgas sobre mi vientre...
Siento el deseo
cual durmiente despierto,
lo veo silente, vivo,
más vivo en cada hora de mi larga noche...
Y no hay más que la tranquilidad
tras las luces apagadas del vecindario,
de cada ruido callado,
apostado sobre el techo...
Y no hay más que tu respiración serena,
y tu cadera entre mis manos,
no hay más que cada segundo de mi larga noche...
Despierta de espejismos,
revolcada en realidades,
dejada en sueños tras la bocanada del aire de la mañana...
Siempre viva,
encajada deseosa entre tus piernas,
cuan larga noche,
de aspiraciones y suspiros,
de letargos convertidos en besos,
cuan larga noche es mi noche,
prendido a los botones de tus senos...
Cuan larga y qué pequeña
para el laberinto de la existencia,
cuan larga y extensa la pienso,
mientras me vivo soñando y despierto
ahogado en nuestros humores,
cuan pequeña si la comparo con los días,
con las horas,
en que te pienso y mi hambre te extraña...
Cuan larga es la noche, mi noche,
si intruso me sorprende la mañana sobre tu cama...
Cuan la larga es en mi mente para el laberinto de la existencia,
cuan pequeña para amarte en cada madrugada.
domingo, 9 de noviembre de 2008
esperar es el inicio del paraíso
solo en tu paraíso,
contando ángeles caídos
que llenan con sus cuerpos el vacío.
Me he sentado a esperar
para ver brotar el sol incubado en tu pecho,
y te veo mujer de carne y hueso,
lejos de la visión de los demás
perfecta ante mis ojos.
¿Qué más puedo esperar?
Sino la vida volando sobre el precipicio.
¿Qué más puedo anhelar?
Sino el pasto creciendo sobre el piélago de tu continente.
Solo en tu paraíso de mujer de carne y hueso.
Me he sentado a esperar
la mezcla perfecta del agua y el aceite,
la fertilidad del desierto en el oasis de tus brazos.
Me he sentadoa esperar
la detención del vaivén de las olas y del agua salada,
la palabra fría y la tristeza vana,
y la caída de la luna postrada sobre tu cama.
¿Qué mas puedo esperar?
Sino andar vagabundo entre la tierra de tu carne
y el vuelo acompañado, enamorado de tu alma,
llenando el hueco de mis huesos.
¿Qué más puedo anhelar?
Sino tu boca tibia y tu vientre devolviéndole la vida a mi consciencia.
¡Qué más puedo esperar, si no es tu paraíso, mujer de carne y hueso!
martes, 28 de octubre de 2008
Llevar es un pretexto para amarte, lubricidad en cinco partes
Llevo la realidad en mis ojos,
el reflejo de tus piernas abiertas,
el brillo de tu risa,
el olor de tu piel circunscrito a mi cuerpo
cual neblina de párpados azules,
la brisa acogedora de mi lengua sobre la punta de tu pecho,
y tu corazón latiendo prisionero de mis besos.
II
Llevo la realidad plagada de incertidumbre
y me acojo a la víspera de tu amor,
entre jadeos,
entre caricias de tus manos que sólo son mías,
lleno de sobresaltos y espejismos,
mirando el atardecer cayendo despacio sobre tus senos.
[Te he dicho que el mejor atardecer sólo es cuando sol muere alumbrando tus pezones húmedos y tersos].
III
Llevo el fuego seco del deseo,
mientras te sé lejos,
y despierta mi cuerpo,
blandiéndome erecto,
rebosando lujuria,
hambreado de tu carne,
sediento del mar de tu vientre,
siempre espumoso,
siempre eterno.
IV
Llevo la vida en espiral cargada sobre el lomo,
vertiendo semillas esperanza de nuestros dedos amorosos,
de jigarros hechos mundo,
de besos encendidos,
de nuestros miembros vueltos nudo.
V
Llevo la vida dormida,
llena de sueños y quimeras,
esperando el momento de vivirla,
sólo si despierta sobre tu cuerpo cual florida primavera.
viernes, 24 de octubre de 2008
Ejercicio para matar el tedio de la inspiración, de Jaime Del Castillo
lunes, 20 de octubre de 2008
No encuentro la manera de vivir si tú no estás [Fragmento]
El cursor se tienta el corazón justo a la orilla de la pantalla, a cada línea realiza un salto de fe hacia el vacío en busca de caer cuerdo sobre el siguiente párrafo:
“… El tañido de las campanas es diferente en cada monasterio, pero siempre suenan igual cuando se trata de llamar a capítulo per inquisitionem —piensa al sujetar el cordel a su cintura— parece que testarudas convocan a la muerte. Esconde su libro bajo el camastro, extiende las mantas y evita las arrugas para dificultar la manifestación de su escondite, está al tanto de las actividades de la vida cenobita, y la revisión de las celdas es una de las más importantes. No se siente seguro: ¿quién puede estarlo con el Santo Oficio cerca?
Desde su llegada a la abadía de Montecassino los hermanos benedictinos no han parado de verle de manera extraña, ha alcanzado a escuchar el cuchicheo en los corredores:
— El joven D’Laurent es un hirovago.
— Sí, guarda en su semblante la marca del deseo y su aprehensión a los placeres terrenos…
— Sus pies están llenos de callos de tanto deambular por el mundo, es un vago disfrazado de monje que vive de la misericordia de los buenos cristianos.
— Silencio, se acerca.
Camina despacio, intenta pasar desapercibido en medio de la vorágine, unos con algún encargo entre las manos, los más, cruzan las galerías y los arcos con dirección a la sala capitular pretenden disimular la excitación producida por el espectáculo venidero. Rodea el pozo y va directo al jardín rodeado de flores y hortalizas, recuerda las palabras de su maestro: [Desear y elegir nos lleva al camino y al fin para el cual hemos sido creados, por esto siempre hemos de pedir más. Nunca olvides este principio conocido como el magis].
Es innegable, el olor del tomillo y la flor del cidro traen a su memoria, su estancia en la abadía de Citeaux, en Francia, junto a los monjes blancos. Los terrenos yermos, las grandes galerías y pasillos de la arquitectura cisterciense, los interminables huertos y jardines eran el lugar propicio para el estudio de las ciencias del hombre y de Dios. Su padre, el Conde D’Laurent había donado algunos terrenos para que le admitieran, a él y su maestro Esteban de Lopocavo, como huéspedes. La vida casi ermitaña de la orden y su total despego por todas las ciencias profanas hacían de Citeaux el lugar perfecto para el aprendizaje influenciado por el Liceo.
— Es necesario que comprendas la importancia de hacer uso de las cosas del mundo para entender no sólo la gloria de Dios, sino su creación —comentaba su maestro mientras paseaban por el ala oeste de la abadía, cerca de los almacenes— Por ejemplo, la arquitectura de estos lugares fue formada por el conocimiento de antaño y tiene una disposición pensada en la vida de quienes la habitan. Te has preguntado, ¿por qué la cilla, el refectorio y la cocina están lejos del templo, la biblioteca, los huertos y los establos?
— A decir verdad, no.
— Pues para evitar la tentación de la comida y el pecado de la gula.
— No entiendo.
— Sí, la contemplación, el estudio y el trabajo provocan hambre, entonces, entre más lejos de la tentación más fácil soportarla, ¿no crees? A veces la virtud necesita una ayuda de la astucia del hombre.
Rieron silenciosamente.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Charla literaria blanca

martes, 7 de octubre de 2008
Charla literaria azul

miércoles, 1 de octubre de 2008
Nido

Mi guarida,
no son las cuatro paredes de esta casa,
son tus piernas y tus brazos que me reciben tiernos en cada madrugada,
y que me salvan, sin preguntar mi nombre,
del abismo
al cual caigo hecho hombre
De Monitos

¿Qué piensa la Luna?
¿Cuántas ideas se han formado y coloreado con el olor de la plata?
He pensado en besarte. Te acercas demasiado, pero no lo suficiente. Solo he pensado en besarte. Sueño con acariciar cada cráter: despacio, tranquilo, irreverente, sinuoso entre tus valles, mundanamente, amorosamente como en cada atardecer cuando me acuesto sobre mi vida y te veo aparecer en el cielo con tu enorme vestido blanco.
Soy sólo una caricatura de hombre. Alguien traza en mis vivencias la soledad eterna.
El dibujante se ha olvidado de mi, y a veces, intenta solucionarlo todo con una goma. Ha intentado borrarme más de una vez. No me importa yo sólo quiero contemplarte acostado sobre mi pasado.
Hacer de mi una caricatura de hombre le molesta a quien hace las líneas. Se ensaña con cada trama del cómic de la vida que él mismo escribe y dibuja. En su inmensa sabiduría, lo único que no comprende es mi enorme fascinación por tus fases de luz que cada noche me reintegran al universo humano. Se molesta cada vez que le digo que te amo pálida, frágil, llorosa e imperturbablemente resentida con la tierra. Se desgarra porque ante el poder de hechicera que te dio no sé quién, no puede: será amor o tedio de saberte Luna.
Me quiere borrar o llenar de tinta porque en las noches me le muestro descarado con mi amor por ti y no lo controla. Lo cierto es que soy una caricatura de hombre con una trama incierta por vivir, sólo un cómic deambulando en el espacio de los humanos con la mano cogida a mis noches de ente pensante. Si algún día me borra seré feliz porque con la liviandad de los trazos que me hacen, volaré a tu lado y por fin, no sólo pensaré en besarte.
Lunáticamente tuyo.
La caricatura de un hombre enamorado de la Luna.
Fotografismos de Eugenio Robleda

somos los amorosos,
que se enredan y se prueban,
se abrazan y se besan.
Somos la serpiente y la manzana,
somos el delirio de aquellos que se aman.
Somos la aprehensión del otro,
y somos nosotros,
los otros que somos cuando hacemos el amor.
Es que juntos hacemos revuelta,
brincamos las reglas,
nos vamos a tientas,
formamos de caricias la religión y la ciencia.
Somos la certeza del animal,
y nunca nos salvamos
porque estamos hechos de verdad.
Somos la contradicción acoplada,
somos el punto de ebullición que nos transforma en seres de agua.
sábado, 27 de septiembre de 2008
Los otros

en que dejamos de ser nosotros
y nos convertimos en los otros que somos
cuando hacemos el amor…
Somos piedra tallada al paso de las caricias
Somos palabra, que en los labios en silencio se convierte
Somos sereno al abismo de delicias
Por instante somos vida y somos muerte.
¡Y es que somos otros cuando hacemos el amor!
Soy lo que nunca he sido,
me convierto en tu pareja
y tú en mi nido…
Somos sueño,
misterio cumplido,
vivimos lo que nunca habíamos vivido.
¡No somos los mismos cuando hacemos el amor!
Somos otros,
locos cansados,
somos el sueño del beso,
ensimismados,
somos el recuerdo del cuerpo,
enmarañados.
Somos lo que por siempre hemos sido
viernes, 12 de septiembre de 2008
700 días

jueves, 11 de septiembre de 2008
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