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domingo, 9 de noviembre de 2008

esperar es el inicio del paraíso

Me he sentado a esperar
solo en tu paraíso,
contando ángeles caídos
que llenan con sus cuerpos el vacío.

Me he sentado a esperar
para ver brotar el sol incubado en tu pecho,
y te veo mujer de carne y hueso,
lejos de la visión de los demás
perfecta ante mis ojos.

¿Qué más puedo esperar?
Sino la vida volando sobre el precipicio.
¿Qué más puedo anhelar?
Sino el pasto creciendo sobre el piélago de tu continente.

Solo en tu paraíso de mujer de carne y hueso.

Me he sentado a esperar
la mezcla perfecta del agua y el aceite,
la fertilidad del desierto en el oasis de tus brazos.
Me he sentadoa esperar
la detención del vaivén de las olas y del agua salada,
la palabra fría y la tristeza vana,
y la caída de la luna postrada sobre tu cama.

¿Qué mas puedo esperar?
Sino andar vagabundo entre la tierra de tu carne
y el vuelo acompañado, enamorado de tu alma,
llenando el hueco de mis huesos.
¿Qué más puedo anhelar?
Sino tu boca tibia y tu vientre devolviéndole la vida a mi consciencia.

¡Qué más puedo esperar, si no es tu paraíso, mujer de carne y hueso!

martes, 28 de octubre de 2008

Llevar es un pretexto para amarte, lubricidad en cinco partes

I
Llevo la realidad en mis ojos,
el reflejo de tus piernas abiertas,
el brillo de tu risa,
el olor de tu piel circunscrito a mi cuerpo
cual neblina de párpados azules,
la brisa acogedora de mi lengua sobre la punta de tu pecho,
y tu corazón latiendo prisionero de mis besos.

II
Llevo la realidad plagada de incertidumbre
y me acojo a la víspera de tu amor,
entre jadeos,
entre caricias de tus manos que sólo son mías,
lleno de sobresaltos y espejismos,
mirando el atardecer cayendo despacio sobre tus senos.
[Te he dicho que el mejor atardecer sólo es cuando sol muere alumbrando tus pezones húmedos y tersos].

III
Llevo el fuego seco del deseo,
mientras te sé lejos,
y despierta mi cuerpo,
blandiéndome erecto,
rebosando lujuria,
hambreado de tu carne,
sediento del mar de tu vientre,
siempre espumoso,
siempre eterno.

IV
Llevo la vida en espiral cargada sobre el lomo,
vertiendo semillas esperanza de nuestros dedos amorosos,
de jigarros hechos mundo,
de besos encendidos,
de nuestros miembros vueltos nudo.

V
Llevo la vida dormida,
llena de sueños y quimeras,
esperando el momento de vivirla,
sólo si despierta sobre tu cuerpo cual florida primavera.

viernes, 24 de octubre de 2008

Ejercicio para matar el tedio de la inspiración, de Jaime Del Castillo




"¡Ella voló ayer!

Erré seco éter,

¡nada gota roja!

Nada...

vivo nada.

Soñó esta vida sola,

sola,

loca...

Nada, nada vivo.

Duro paso leve,

boca vino,

beso hada,

mano sexo dedo:

¡Nada gota roja, nada!

¡Erré nada!

Seco éter,

ella voló ayer

mira alto,

azul bajo,

sino tinta, vena de mi hado..."

lunes, 20 de octubre de 2008

No encuentro la manera de vivir si tú no estás [Fragmento]

El recuerdo de una vieja guerra

El cursor se tienta el corazón justo a la orilla de la pantalla, a cada línea realiza un salto de fe hacia el vacío en busca de caer cuerdo sobre el siguiente párrafo:

“… El tañido de las campanas es diferente en cada monasterio, pero siempre suenan igual cuando se trata de llamar a capítulo per inquisitionem —piensa al sujetar el cordel a su cintura— parece que testarudas convocan a la muerte. Esconde su libro bajo el camastro, extiende las mantas y evita las arrugas para dificultar la manifestación de su escondite, está al tanto de las actividades de la vida cenobita, y la revisión de las celdas es una de las más importantes. No se siente seguro: ¿quién puede estarlo con el Santo Oficio cerca?
Desde su llegada a la abadía de Montecassino los hermanos benedictinos no han parado de verle de manera extraña, ha alcanzado a escuchar el cuchicheo en los corredores:
— El joven D’Laurent es un hirovago.
— Sí, guarda en su semblante la marca del deseo y su aprehensión a los placeres terrenos…
— Sus pies están llenos de callos de tanto deambular por el mundo, es un vago disfrazado de monje que vive de la misericordia de los buenos cristianos.
— Silencio, se acerca.
Camina despacio, intenta pasar desapercibido en medio de la vorágine, unos con algún encargo entre las manos, los más, cruzan las galerías y los arcos con dirección a la sala capitular pretenden disimular la excitación producida por el espectáculo venidero. Rodea el pozo y va directo al jardín rodeado de flores y hortalizas, recuerda las palabras de su maestro: [Desear y elegir nos lleva al camino y al fin para el cual hemos sido creados, por esto siempre hemos de pedir más. Nunca olvides este principio conocido como el magis].
Es innegable, el olor del tomillo y la flor del cidro traen a su memoria, su estancia en la abadía de Citeaux, en Francia, junto a los monjes blancos. Los terrenos yermos, las grandes galerías y pasillos de la arquitectura cisterciense, los interminables huertos y jardines eran el lugar propicio para el estudio de las ciencias del hombre y de Dios. Su padre, el Conde D’Laurent había donado algunos terrenos para que le admitieran, a él y su maestro Esteban de Lopocavo, como huéspedes. La vida casi ermitaña de la orden y su total despego por todas las ciencias profanas hacían de Citeaux el lugar perfecto para el aprendizaje influenciado por el Liceo.
— Es necesario que comprendas la importancia de hacer uso de las cosas del mundo para entender no sólo la gloria de Dios, sino su creación —comentaba su maestro mientras paseaban por el ala oeste de la abadía, cerca de los almacenes— Por ejemplo, la arquitectura de estos lugares fue formada por el conocimiento de antaño y tiene una disposición pensada en la vida de quienes la habitan. Te has preguntado, ¿por qué la cilla, el refectorio y la cocina están lejos del templo, la biblioteca, los huertos y los establos?
— A decir verdad, no.
— Pues para evitar la tentación de la comida y el pecado de la gula.
— No entiendo.
— Sí, la contemplación, el estudio y el trabajo provocan hambre, entonces, entre más lejos de la tentación más fácil soportarla, ¿no crees? A veces la virtud necesita una ayuda de la astucia del hombre.
Rieron silenciosamente.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Charla literaria blanca


Te he de contar que mi sueño es parecido a un síncope blanco, siempre para entrar hay que pasar por un túnel largo y brillante, tras el cual se sientan pacientemente, en una sala de espera, mis ideas, mis locuras y mis sentimientos. Sabes, ¿qué es un síncope blanco? No lo sé muy bien, pero dicen es la antesala de la muerte, es dónde esperan su turno aquellos caídos en el sueño profundo de la anestesia. Pues eso han sido estos 35 años de mi vida: una intensa operación de reestructura, de la cual no se puede sobrevivir sino se está sedado.

He pasado mi infancia soñando con seres que nadie veía, que sólo podían vivir en mi cabeza o en mi realidad, ¡Sí, muy mía!, que no tuya o de alguien más. Nunca te he platicado de un amigo "imaginario" que jugaba al alquimista conmigo. Buscabamos incansables la piedra de la felicidad hasta que un día aburrido saltó por la ventana de mi cuarto y extendió sus alas, no sin antes decirme: "La felicidad no es una piedra, es un trozo de carne que se come lentamente y nunca nos pertenece".

Solo y abatido decidí refugiarme entre los libros, textualmente construí un refugio de cientos de ellos, eran como la casa del árbol en mi cuarto. Ahí fue donde conocí a Garcín, y me identifique con él, con aquel que escribía de sus ideas prisioneras en forma de pájaro azul y sentía un profundo amor por Nini. Y decidí escribir y buscar a mi Nini. Primero leí para saber cómo era ella, pero siempre ante el gran amor existía una gran tragedia, justo ahí fue donde conocí del síncope blanco y entendí que el verdadero amor no sólo se vive, se siente más allá del tiempo y el espacio, y decidí vivir sedado para encontrarlo. Te mentiría si te dijera que en el trayecto no he errado, es que soy de ideas vagas y sentimientos confusos, siempre cuando creía haberlo encontrado algo sucedía y me daba cuenta de mi fallo: que si la inconformidad, el exceso de vanidad, exacerbación de la feminidad, la prueba de la insipiente sexualidad, el encuentro de mundos incompatibles y la ausencia de tolerancia.

Todo se confundía y me confundía, y decidí dejar la búsqueda y vivir el día a día sedado, ahí conocí a un tipo de largos brazos que gustaba de disfrazarse y recorrer los congales bebiendo ajenjo, Lautrec le decían sus amigos y su padre le decía "sapo", siempre enamoradizo declaraba antes de ir a la cama: "Esta mujer que ves, por hoy será el amor de mi vida, y morirá en mi corazón como muere la noche ante día". Me caía muy bien, pero imagina las crudas, y ante el poder del elixir verde de los duendes similar al formol, siempre aparecía ella, que tendiendo su mano desde un cuadro me confortaba, era ella siempre ella, y yo tan sólo en esta realidad de mierda. Era el efecto de mi síncope blanco, de eso estoy seguro.

Sedado le conocí a él, a Paul, viviendo día día, gritando por todos lados que la felicidad sólo era una congruencia del ser, si es, es porque es feliz, es aceptarle tras la puerta cerrada, con su misma existencia y la náusea que provocan sus inconsistencias. Y me vestí de negro y dejé mis cabellos largos para colgar ideas de mi y evitar que la gente viera el espectáculo de mis ojos tristes, los más tristes de este mundo [eso decía mi abuela, ¿te he contado sobre ella?]. Después de vivir sólo por un día sin esperar la salida del sol de aquel que seguía, me dí cuenta que mi vida estaba vacía, que su imagen me perseguía, siempre al caer en mi profundo sueño aparecía ella, tendiéndome la mano, esperando su turno en la sala de espera de mi síncope blanco, y le preguntaba cómo era ser ella, cómo podría hacerle saber que era el amor de mi vida, cómo encontrarle, y al llegar siempre a esta última pregunta mi sueño de formol desaparecía, y buscaba en el opio, en la mota, en el alcohol y las pastillas reencontrarle como se reencuentra la bocanada de aire tras la pesadilla de una noche larga o el descanso tras la vigilia larga de una vida.

Un día le encontré viviendo en mi síncope blanco, sí había decidido vivirlo permanentemente, escribir y tomar hasta ahogarme en cansancio y ahí le conocí tras la caída de la luna [Por eso es que ya no hay lunas completas, sólo cuartos y medias lunas en mis dedos]. Mil veces me he preguntado, si yo la he inventado, si yo la hice verdad de tanto anhelo, si su rostro es mi realidad aparte, si ella en verdad es un sueño.

Lo extraño es que desde que llegó a mi vida mi síncope blanco se ha transformado, ya no parece un sueño de formol, es la pesadilla de mis inconsistencias y mis imposibilidades, ya no es un túnel, es aquello que vivo día a día, es la consigna de mi soledad que no es la mía, es la del hombre y me arrebata hora a hora... jamás me preparé para esta vida.

¿Y mi síncope blanco? Tal vez sólo existía para encontrarla...

martes, 7 de octubre de 2008

Charla literaria azul


Al igual que Garcín, yo tengo un inquilino en la cabeza, él tenía un hermoso pájaro azul de grandes alas, dispuesto a volar apenas abiertas las puertas de su jaula... Yo tengo un inquilino sacado de la época azul de Picasso, ¿has visto El Guitarrista? Pues son parecidos, sólo que aquel que vive en mi cabeza no es tan viejo, más bien es un joven con alma de viejo, que corta música de los árboles de mi huerto frontal y siembra notas de esperanza hueca, vacía, adora los silencios y la síncopa. ¿Cuántas veces me ha dejado desnudo frente a los ojos de alguien? ¿Cuántas veces se sobresalta y pierde la partida? ¿Cuántas preguntas sin resolver y se quedan en el aire abatidas?

Una noche de trémolos jaspeados, de bellezas austeras y de largas copas, abrí "Azul" de Ruben Darío y le presenté a Garcín a mi vago inquilino. Le quitó el seguro a las puertas de mis canales auditivos, sacó una botella de tempranillo español y le llevó a conocer su mundo, ese de bloques apilados dentro de mi cabeza. Hablaron, charlaron de su misma esencia, de uno gobernando las ideas y las palabras de un poeta, de otro arrancándole la vida a las hojas en blanco. [Garcín y yo tenemos mucho en común, somos pobres ignotos iletrados en busca del poder de los lexemas y gramemas, vivimos un amor cual abismo profundo, y bebemos tras largas noches en vela y aporreamos con el abecedario nuestras viejas ideas].
Mi inquilino hizo una pregunta azul: - Dime Garcín, tú que ya tienes escrito tu destino y tus versos han descubierto el velo de la eternidad, ¿por qué dejaste abierta la jaula de tu pájaro azul? - Querido amigo -contestó mientras daba un trago a su copa llena de tempranillo- te haré una pregunta azul oscuro -hizo una pausa y encendió un cigarrillo- ¿quién ha de volar sólo por afán de libertad? Ni siquiera el pájaro más hermoso, aquel fiel habitante de mi cabeza pudo soportar la idea, tenía que encontrar algo más.
- No te entiendo Garcín, ¿puedes explicarte?
- Esto es un secreto, te pido la mayor discresión: la libertad como tal no existe...
-¡¿Cómo?! -interrumpió mi inquilino dejando caer la copa que rodó impregnando del olor a uva mi viejo cerebro-.
- Sí, como lo oyes la libertad como tal no existe, siempre está sujeta a nuestros patrones e ideas, a nuestros sentimientos y erudiciones. La libertad sólo se alcanza cuando unes tus brazos a otra persona y vas más allá de tus propios límites, eso es libertad.
- Pero...
- El pájaro azul prisionero en mi cabeza, sólo estaba ahí por su libre albedrio, al igual que tú pudo salir por las fosas nasales o por los canales del oído, pero nunca lo hizo, dime, ¿quién va volar por el simple afán de la libertad? Al perder a Nini supo que debía volar y alcanzarle, acompañarla en su viaje y para esa travesía le estorbaba este estuche lleno de células y contradicciones, por eso me pidió un poco de ayuda, y pistola en mano se la di, abrí la jaula de oro para que pudiera volar hacia su mundo azul y reunirse con ella, con Nini.
Dicho esto Garcín se levantó y le dijo:
-Estar aquí es tu elección, cualquier día puedes salir y ver la luz del día con tus propios ojos, sólo hace falta que encuentres el verdadero motivo para salir.
Garcín desapareció de nuestra vida, y jamás ha vuelto. Mi inquilino sigue abatiéndose entre ideas de libertad y el miedo a la vida, pero estoy seguro que en este Octubre se decide a seguir tendiendo la cama sobre mis neuronas o a salir para vivir su propia vida en este mundo...

miércoles, 1 de octubre de 2008

Nido





Mi guarida,

no son las cuatro paredes de esta casa,

son tus piernas y tus brazos que me reciben tiernos en cada madrugada,

y que me salvan, sin preguntar mi nombre,

del abismo

al cual caigo hecho hombre

De Monitos


Últimamente he deseado hacerme una caricatura para pegarme como estampilla del servicio postal a tu redondez de Luna. Viajar interminable entre tanto espacio, acariciarte con mis manos tibias para hacerte olvidar la soledad en el espacio. Dejar en tu buzón un sentimiento, por ajeno que parezca, esperando infiltrarme como espía en tu cerebro.

¿Qué piensa la Luna?
¿Cuántas ideas se han formado y coloreado con el olor de la plata?

He pensado en besarte. Te acercas demasiado, pero no lo suficiente. Solo he pensado en besarte. Sueño con acariciar cada cráter: despacio, tranquilo, irreverente, sinuoso entre tus valles, mundanamente, amorosamente como en cada atardecer cuando me acuesto sobre mi vida y te veo aparecer en el cielo con tu enorme vestido blanco.

Soy sólo una caricatura de hombre. Alguien traza en mis vivencias la soledad eterna.

El dibujante se ha olvidado de mi, y a veces, intenta solucionarlo todo con una goma. Ha intentado borrarme más de una vez. No me importa yo sólo quiero contemplarte acostado sobre mi pasado.

Hacer de mi una caricatura de hombre le molesta a quien hace las líneas. Se ensaña con cada trama del cómic de la vida que él mismo escribe y dibuja. En su inmensa sabiduría, lo único que no comprende es mi enorme fascinación por tus fases de luz que cada noche me reintegran al universo humano. Se molesta cada vez que le digo que te amo pálida, frágil, llorosa e imperturbablemente resentida con la tierra. Se desgarra porque ante el poder de hechicera que te dio no sé quién, no puede: será amor o tedio de saberte Luna.

Me quiere borrar o llenar de tinta porque en las noches me le muestro descarado con mi amor por ti y no lo controla. Lo cierto es que soy una caricatura de hombre con una trama incierta por vivir, sólo un cómic deambulando en el espacio de los humanos con la mano cogida a mis noches de ente pensante. Si algún día me borra seré feliz porque con la liviandad de los trazos que me hacen, volaré a tu lado y por fin, no sólo pensaré en besarte.

Lunáticamente tuyo.
La caricatura de un hombre enamorado de la Luna.

Fotografismos de Eugenio Robleda


Punto de ebullición


Juntos somos peligrosos,
somos los amorosos,
que se enredan y se prueban,
se abrazan y se besan.
Somos la serpiente y la manzana,
somos el delirio de aquellos que se aman.
Somos la aprehensión del otro,
y somos nosotros,
los otros que somos cuando hacemos el amor.
Es que juntos hacemos revuelta,
brincamos las reglas,
nos vamos a tientas,
formamos de caricias la religión y la ciencia.
Somos la certeza del animal,
y nunca nos salvamos
porque estamos hechos de verdad.
Somos la contradicción acoplada,
somos el punto de ebullición que nos transforma en seres de agua.
Obra: Eugenio Robleda
Texto: Heriberto Cruz

sábado, 27 de septiembre de 2008

Los otros


Es un momento
en que dejamos de ser nosotros
y nos convertimos en los otros que somos
cuando hacemos el amor…
Somos piedra tallada al paso de las caricias
Somos palabra, que en los labios en silencio se convierte
Somos sereno al abismo de delicias
Por instante somos vida y somos muerte.

¡Y es que somos otros cuando hacemos el amor!
Soy lo que nunca he sido,
me convierto en tu pareja
y tú en mi nido…
Somos sueño,
misterio cumplido,
vivimos lo que nunca habíamos vivido.

¡No somos los mismos cuando hacemos el amor!
Somos otros,
locos cansados,
somos el sueño del beso,
ensimismados,
somos el recuerdo del cuerpo,
enmarañados.
Somos lo que por siempre hemos sido
sólo dos enamorados

viernes, 12 de septiembre de 2008

700 días



Tras la vieja alquimia, se derrite mi cuerpo, se hace espeso lleno de deseo, se va entre sueños, recorriendo el desierto mar de nuestros labios, surgidos de meses, de encuentros planeados, de torrentes encontrados, de la maraña de nuestros abrazos. Tras la vieja alquimia, podo las letras de mis dedos, te llevo de blanco cubierta de besos, meso con mi lengua la eterna humedad de tu entrepierna, siembro caricias, cosecho orgasmos, siempre persiguiendo la vieja alquimia en tu pecho acogida. Juego en tu regazo, salpico tu vientre y destilo la magia veneno del amor entre tus brazos, sigo despacio, de frente, la incertidumbre de nuestros cuerpos encontrados, batallados, solos, desolados del deseo que surge en nuestras manos.Tras la vieja alquimia de más de dos años ó 34 meses, de más setecientos crepúsculos, te pido, que me lleves contigo, que me desnudes en tu cama, que me hagas tuyo, que me chupes, que me abraces, que recorras mi cuerpo mientras cuentasy recuerdas cada beso, el deseo apagado que hace días afloró de nuevo en tu cuerpo, que me tomes, que me hagas lo que quieras, pero que no dejes de tocarme, que me prestes tu vulva, tus labios recogidos en tu vientre, que se hinchen tus pezones sólo al verme, que me toques, que te vengas montada, liberada, que te animes y no me sueltes, que nunca me dejes, que en silencio te llames mi amante y a gritos mi esposa... que hagas de mi lo que quieras pero no dejes de tocarme, mientras vives, mientras recuerdas que cada cama es nuestro campo de batalla, donde no hay quien venza ni el deseo ni las ganas. Tras la vieja alquimia te pido, de rodillas,que me tomes y me llenes de caricias, que cuentes cada una por nuestros 34 meses,y más, muchas más por nuestros más de setecientos días...

jueves, 11 de septiembre de 2008

Welcome to Mndotrapo


Dentro de la red hemos coincidido, buscando un espacio para la expresión de aquello que hacemos, él hace poesía mientras cose, yo remiendo mis palabras buscando diferentes texturas, cada quien, a su forma, cuenta aquello que pasa dentro de su propio mundo, sin más los invito a visitar "Welcome to Mndotrapo" dónde encontrarán un universo alternativo desde Murcia, España.



"gUARDO tUs pALABras eN esTe MoNeDERo, paLABrAS dE alguIEn QuE ViNo eN uN sUEñO".

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Tiempo



Cojo el reloj

y cuento las arenas que faltan para verte:

tras los cristales opacos de mis ojos,

tras la respiración agitada, loca, luchando por tenerte,

tras la misma vida que se pelea con su propia muerte.


Miro de reojo el camino del sol,

abro cada uno de sus cerrojos,

esperando que las lunas en mis dedos

contemplen la cuna del nacimiento del deseo sobre tu cuerpo

Fotografismos de Eugenio Robleda



Sin máscara I
Hoy se vio en el espejo,
yermo despacio y lento
ni muy joven
ni tan viejo.

Excavó sus trincheras,
recordó las batallas,
y cada uno de sus conflictos
encaramados a su espalda.

Por primera vez se vio.
Identificó cada una de las líneas,
incluso las de las manos,
y supo que todo en su vida
fueron esfuerzos en vano.

Hoy se vio al espejo.
Por fin se miró sin máscara,
se quedó perplejo,
quiso ser gran señor,
pobre gran…

Sin máscara II
Se levantó,
al espejo se miró.
No era ni más ni menos hombre,
sólo era yo.

Sin máscara III
Ayer era aquel tras el antifaz,
mitad hombre y mitad animal.
Hoy, no sé…
Solo tan sólo me enamoré.
Obra: Eugenio Robleda
Texto: Heriberto Cruz

domingo, 7 de septiembre de 2008

La alternativa del final



Parece que al igual que en la literatura, el hombre en sus historias va forjando su misma vida...


*Jesús se agachó, en la cama, María yacía abierta de piernas y sudando en su abertura. El crucifijo pendía sobre la cabecera y el viento soplaba, entraba por la vieja ventana. Él sabía esa era la última vez que compartía su cama: ¡jamás se divorciaría! María sólo había sido un instante de placer, un momento para rejuvenecer, y fugaz, habría de desaparecer como el aire del corpus tras la ventana.

*Jesús se agachó, en la cama, María yacía abierta de piernas y sudando en su abertura. El crucifijo pendía sobre la cabecera y el viento soplaba, entraba por la vieja ventana. Él sentía la gracia de su amor por María, su Magdalena, único y real misterio del verbo hecho carne: el amor de hombre.
Caminó hacia la ventana, mientras recordaba el motivo de la segunda visita a su tierra, en su cabeza rebotaba la imagen de la cruz y la redención de los pecados de la humanidad: él era la última oportunidad de salvación sobre la tierra. Caminó tratando de olvidar el placer de la carne y el amor de su María, de su Magdalena. El marco empotrado sobre la pared era de buen tamaño, ¡podría saltar y que se fuera la humanidad a la mierda! ¡Podría quedarse entre los brazos de su amada y que se cayera el mundo! O podría esperar a ser entregado y muerto para redimir todos los pecados, inclusive aquel cometido entre las piernas de María… El viento sonaba como el aletear de las palomas blancas al anochecer, sus pies sobre la orilla y el vacío bajo él, era tan sencillo saltar, tomó impulso y decidió dar el último paso cuando escuchó a sus espaldas: — ¡Jesús, te amo profundamente! El crucifijo seguía colgado sobre la cabecera, y el viento soplaba, recorriendo el cuarto mientras entraba por la vieja ventana.

*Jesús se agachó, en la cama, María yacía abierta de piernas y sudando en su abertura. El crucifijo pendía sobre la cabecera y el viento soplaba, entraba por la vieja ventana. Él desapareció mientras María se recuperaba del orgasmo, y recordó las sensaciones olvidadas por su cuerpo, sus labios carnosos, su fuerte pecho y sus pezones túrgidos, sus manos firmes tras sus nalgas, el tamaño exacto de su verga. Entre abrió los ojos y vio el crucifijo mecerse por el influjo del viento, como aquel día de hace dos años en que Jesús decidera suicidarse… Entre abrió los ojos y recordó, todo había sido un sueño, le seguía extrañando. Se levantó para vestirse y una gota de semen se escurrió entre sus muslos.

*Jesús se agachó, en la cama, María yacía abierta de piernas y sudando en su abertura. El crucifijo pendía sobre la cabecera y el viento soplaba, entraba por la vieja ventana. Él recogió su vieja armadura, su protección en mil batallas, y se sintió menos hombre. Ella tocó su vientre mientras lloraba, sentía su semen quemándole las entrañas. Ella acarició su vientre, había gozado de este hombre aunque no fuera su hombre, había gozado de la fuerza de su animalidad, en esta, su noche de bodas: seguía pagando con creces los derechos de pernada, cobrados como hombre en vidas pasadas.

*Jesús se agachó, en la cama, María yacía abierta de piernas y sudando en su abertura. El crucifijo pendía sobre la cabecera y el viento soplaba, entraba por la vieja ventana. Él tomó de entre sus ropas la navaja y se acercó amenazante, ella no podía creerlo, ahogaba sus gritos en sollozos, temblaba de pánico, de coraje, de placer. Jesús puso el filo del arma entre sus piernas: el olor del miedo lo ponía firme.
María comenzó venirse, Jesús se revolcaba en las sábanas mojadas del tibio elixir de la vagina de María, mientras ella temblaba y se venía, él la acariciaba y eyaculaba, eyaculaba y la acariciaba. Agotado dejaba escurrir la baba por su boca, se levantó para tomar agua y sintió una pulsación sobre su bajo estómago : sin saber cómo la navaja, enterrada hasta la mitad del mango, perforaba su vientre.

*Jesús se agachó, en la cama, María yacía abierta de piernas y sudando en su abertura. El crucifijo pendía sobre la cabecera y el viento soplaba, entraba por la vieja ventana. Él que sabía de Dios y de los hombres, no sabía de amor. María le tomó de la mano y le llevó sobre su cuerpo y él, olvidando la creación, se dedicó a formar nuevos paraísos dentro de su vientre.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Mi imposibilidad


Como siempre, como anteayer, el día de antes de ayer, me levanté casi al acostarme. Las tres de la mañana y saco a Jaime de su jaula, no sin antes cerrar la puerta de mi cuarto, no es mía y le prendendo como si lo fuera. Prendo la tele y busco alguna película en el sistema de cable, mientras, repaso incansable el color negro del techo, mi propio infinito, a pesar de los años le sigo buscando constelaciones perdidas, extraviadas de los relatos de tantos viajes épicos que hay dentro de mi armario. Cojo el control remoto y cambio canal tras canal, siempre pienso al momento de buscar una película: Estoy convencido que la causalidad de la caja idiota, siempre, siempre tiene un mensaje que darme, algo nuevo para aplicar a mi vida. Escucho el sonido de las patitas de Jaime recorrer incansable su reino atrás de los muebles y bajo la cama, ese reino que yo le fabriqué y dónde ella gobierna y manda, dónde mi elemental humanidad se somete a su soberana animalidad. Acomodo las ocho almohadas sobre mi cama y me pierdo en el limbo de mis pensamientos. Hoy al igual que hace noches, estoy sólo, deseando su desnudez, el calor de su cuerpo, la tibieza de su boca, la humedad de su entrepierna. Concilio dos o tres horas de sueño con una erección, le amo demasiado y le deseo hasta los huesos. Me pregunto en las quimeras de mi pensamiento si ella guarda bajo la piel la historia que escribimos el pasado sábado, si todavía tiene impregnado mi olor y las manchas de semen sobre su vientre. Sé que me ama, y a veces, eso me da miedo, porque le amo toda, completa, con todo el paquete, le amo mujer, madre, hija, cómplice, amante, pareja, y eso me da miedo, me da horror no ser suficiente ni necesario ni hombre ni trabajador: me paniquea querer ser escritor y matar nuestro amor de hambre. Cualquiera podría decirlo: "Yo llevo a mi casa el pan con el sudor de frente", ¡eso no me importa! ¡Yo quiero poner la mesa con el sudor de mis letras! ¡Eso! Eso, a veces, suena imposible, y antes de despertar dejo de creer en mi... Llevo 25 años con la maldición de las letras en mis manos: juegué, escribí, estudié, escribí, crecí, amé, escribí, trabajé y escribí, trabajo y escribo y amo y escribo, cojo y escribo, duermo y sueño letras desgajadas, llenas de soledad, de nada, de la otredad soñada, siempre alejadas de mi mismo. Escucho las patas de Jaime entrando en su casa de hurón para dormir, y le envidio, hasta ella tiene su propia casa y sin ser mía goza de todos los privilegios y prerrogativas de mi amor incondicional, siempre la he considerado mía... Me levanto con la idea, con el temor de reconocerme un asesino en potencia, y junto un día más en busca del anhelo: ¡Quiero ser escritor de los buenos, no asesino! ¡No quiero matar a mi amor de hambre!... Y al igual que anteayer, el día de antes de ayer, vivo.

lunes, 1 de septiembre de 2008

La Divina Comedia y la deconstrucción del artista



I.- La Divina Comedia

La Divina Comedia es un libro en el que confluyen los conflictos morales, espirituales, políticos, sociales e históricos. Prueba de ello es la disputa de los historiadores por saber el año en el cual se comenzó la redacción de este libro; mientras los más sugieren 1306 o 1307; otros proponen 1314; después de la muerte de Enrique VII de Alemania. Esta discusión fuera de un fin frívolo tiene por objeto saber si Dante Alighieri inició su trabajo en la madurez, cuando las pasiones se encuentran en declive, incluyendo la esperanza; o en el ímpetu de la juventud.

En este conflicto se encuentra entre espinas, si los motivos del autor para escribir son la renuncia a sus intereses políticos (Dante fue desterrado y se piensa que en la Divina Comedia impone su consuelo tras la muerte de Enrique VII, prueba de ello son las alusiones a sus intereses políticos durante la obra), al ensimismamiento, su carta espiritual; la otra versión habla de un escritor que ve en su obra un instrumento para la lucha y una forma de defender sus ideales en el destierro.

Es una obra de inicio de siglo, se le sitúa en el 1300 o en el 1301, de ahí la naturaleza apocalíptica del argumento y de la etimología de su nombre, comedia se deriva de Kome y quiere decir canto villano; y tragedia de trages y quiere decir canto cabrío[1], no es necesario relacionar esta visión con el entrañable viaje que realiza Dante (nunca alguien ha realizado otro de esta magnitud en la literatura), ni con el significado de lo cabrío para la época llena de oscurantismo y simbologías luciferinas y diabólicas. Pero cabe mencionar que si el infierno de Dante es horrible e inmundo; el paraíso, fin del viaje, es un poema sacro, como lo menciona Boccaccio[2] en la iglesia de San Esteban, “la obra tiene un sentido preciso, sin duda a fin a la palabra” (aclaremos que divinity en inglés vale por teología así como divine por teólogo).

En su viaje Dante recorre el infierno; dividido en nueve círculos decrecientes (como gradas de un teatro al aire libre donde cada peldaño simboliza un pecado), los cinco primeros forman el Alto Infierno y los cuatro últimos el Infierno Inferior, que es una ciudad con mezquitas rojas, cercada de murallas de hierro con sepulturas, pozos, despeñaderos, pantanos y arrecifes. En el centro de esto se encuentra Lucifer, quien mueve el mundo para hacernos caer en pecado.

Entre el infierno y el purgatorio se encuentra el Leteo, el río del olvido donde una vez pagadas las culpas cada alma toma el baño reconfortante para dejar en el pasado su sufrimiento. El purgatorio es una isla con forma de montaña, tiene una puerta y en su ladera se escalonan terrazas que significan los pecados mortales, el jardín del Edén florece en la cumbre. Alrededor de esto giran nueve esferas, las siete primaveras son los cielos planetarios: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno, la octava del cielo de las estrellas fijas y la novena: el Cielo Cristalino a este lo rodea Dios con su bondad como Rosa de nueve coros (masa coral de las flores).

No es difícil imaginar que la simbología de la Divina Comedia de Dante tiene sus bases en el pensamiento de la época: el número 1 divide cada infierno, purgatorio, cielo; cada uno dividido en nueve círculos, el 9 significa principio y fin, cada número multiplicado por nueve al sumar los números que componen su resultado darán 9 v.gr:
a) 9x9= 81
8+1=9
b) 121x9= 1089
1+0+8+9=18
1+8=9

Además es de suponer que el 9 es un número perfecto que proviene del 3 (3x3=9), número que simboliza a la Santísima Trinidad, el proceso del alma: Infierno, Purgatorio y Cielo. La figura simple es el círculo y en 3D la esfera, estas figuras simbolizan la cosmogonía de Dios en la literatura católica y de los grandes pensadores griegos.

Virgilio[3] es su guía por los caminos del infierno y del purgatorio; su amor terrenal Beatriz en el umbral de la gloria, se convierte en su guía en una visión teológica, este encuentro es uno de los pasajes más bellos y desde el punto de vista artístico es el núcleo de la Divina Comedia (el artista es esclavo de sus pasiones, prueba de ello es cuando se refiere al círculo de la lujuria con envidia, ansiedad y admiración), el amor forma este encuentro asombroso entre ángeles, la palabra de Dios, virtudes y la fusión del pasado, presente y el porvenir.



II.- Cavilaciones sobre el texto

Dentro de estas imágenes dantescas sólo resta el preguntarnos si el caer en manos de los “pecados” es tan desevolutivo, Michael Onfray en su libro El vientre de los filósofos menciona que Emmanuel Kant se puso una borrachera en la cual perdió la razón, nunca recordó donde vivía y terminó tirado en la calle. Durante siglos se han buscado alimentos, olores y tónicos para fortalecer el placer sensual y probablemente como diría Laura Esquivel “Uno es lo que come, como lo como y con quien lo come”. La gula no es en sí misma un placer de la idiosincrasia del mexicano.

Algunas veces nos preguntamos sobre el infierno, pero al mirar el testimonial de la historia encontramos que “el infierno está en nosotros” en una manera sartriana de pensar prueba de ello son un sin número de artistas que han caído en la “perversión”: Edgar Allan Poe era alcoholico; Rimbaud, homosexual; Dante deseaba a una mujer casada; Van Gogh era obsesivo; Genete fue excomulgado y salvado de la orca tres veces; los pensadores como Sócrates y Aristóteles practicaban la sodomía y el intercambio de placeres sexuales con sus discípulos; Sade disfrutaba por medio del dolor; Sor Juana era lesbiana; Tulousse Lautrec practicaba el trasvestismo y el fetichismo; Jim Morrison era la apología de todo lo prohibido; etc. Entre tanta “perversión” ¿no existe lo divino? Cómo diría Hegel: “El arte es lo más cercano a Dios, es una manifestación divina”.

Lo cierto es que la Divina Comedia es un poema épico de la Edad Media lleno de conflictos, entre ellos el pensamiento cristiano de la época (que por desgracia subsiste en la actualidad: Dios castiga nuestras malas acciones. Si Dios es amor no nos puede castigar, lo hacemos nosotros con nuestro libre albedrío) el oscurantismo de la época y la incertidumbre sobre que hay más allá de la vida y la muerte: uno de los enigmas más grande de la humanidad.

[1] Estudio de Jorge Luis Borges sobre la Divina Comedia, Ed. Cumbre. México, 1982. Pp.XII.
[2] Escritor italiano, su obra más famosa es el Decamerón
[3] Poeta latino autor de la Eneida, las Bucólicas, y las Geórgicas.

La verdad de Pedro



La quietud del paisaje siempre electriza los sentidos de Pedro, le recuerda que las emociones viajan 90 veces más rápido que la razón:

— No lo conozco, ¿he de repetir mil veces que no lo conozco? –Alterado cierra el zipper de su chamarra Pierre Carmín. Se aleja presuroso como hormiga silenciosa, con la conciencia eferveciendo. Siente las miradas penetrantes de todos aquellos seres conocedores de la verdad cuadrilonga que le afecta: la tierra no es redonda, es un cuadrado perfecto.

Camina con las mejillas rojas. Sí, con las mejillas. Se detiene y pega la cara en el sendero para escuchar, en la voz de la tierra, si lo persiguen:
— Sólo tú sabes la verdad. –Escucha el rebotar de las ondas de algún manto acuífero o del drenaje:
— Es tu verdad, la verdad de Pedro.

Se levanta espantado, saca una piedra de su huarache con suela de llanta, eso sí, europea. Aprieta el paso mientras busca en su bolsillo, tentando corrobora que todavía está allí. Cierra el puño y tensa cada uno de los músculos de su mano.

A lo lejos escucha “Time is running out” cual anuncio del inicio de la pasión. Voltea y bajo el marco de una puerta, dos muchachos se besan entrelazando sus lenguas, sinuosas y bífidas. Se tocan ávidos, sacando brillo a sus escamas. Se testerean por encima de la ropa, y en la entrepierna de ambos se puede percibir la mojadez de sus delicias. Pedro pierde la mirada pues distingue el brillo rojo de la lujuria en los ojos de los párvulos precoces. Pedro es todavía virgen.

En la esquina de Pensador Académico y Maestro Morfosintáctico se detiene impávido, un graffiti muestra un icono sagrado sosteniendo un tag con la cabeza:
“Sólo tú, Pedro, sabes la verdad”

Ya no puede más, siente un millón de bichos caminando en la cabeza, siente dolor recorriendo su cráneo, parece que las ideas están a punto de explotar. Se detiene frente a una casa, se acerca…

Apaga su sistema de monitoreo. Alguien toca a la puerta:
— Maestro.
Pedro se arrodilla y besa su mano mientras dice:
— Todo se hizo de acuerdo a sus planes.
— ¡Perfecto!
Extiende la mano sin estigma: —Tienes algo para mí, ¿no?
— Sí
Pedro mete sus manos al bolsillo de la chamarra y saca una talega con 500 monedas de oro. Se las da en la mano.
— ¡Ya levántate! Tanta parsimonia me revuelve el estómago. Por cierto, ¿quieres un mollete? ¿Una cuba? —afirma sin estigmas en la frente—.
— No, gracias –contesta el maldito Pedro
— Entonces, cuéntame ¿cómo sucedió todo?
— Pues – se pone nervioso- después de la cena decidimos ir al bar…
— ¿No quieres una puta del bar “Los olivos”?
— No, gracias –está horny y se pone nervioso— pues se hizo el cambio como lo teníamos planeado, ya en el bar, Magdalena se encargo de darle de beber y de ponerle las líneas sobre la mesa. Se refino como tres teibols, una chupadita y tres botellas de güisqui.
— Entonces, sirvió tentarlo y que tomara mi lugar –Pedro es un pendejo, maldito y pendejo. Pedro es un pendejo—.
— Lo único que yo no sabía —Pedro está extrañado hasta el tuétano— es que iba a caer la policía. Llegaron en redada por él. Repartieron madrazos por todo el lugar. Juan, Mateo, Santiago y yo, alcanzamos a salir por la puerta trasera, pero él —sin cuernos— estaba tan high que lo agarraron luego luego. Se lo llevaron a narcóticos y desde ese jueves le han puesto ¡cada putiza para que hable! Pero él —sin cola y patas de macho cabrío— no dijo nada y ahora lo van a trasladar al Cereso, pero la competencia ya tiene planeado darle mate en el trayecto. Le van a dar cuello por el método de la pasión, van a parar el convoy, lo bajan de la Julia apunta de golpes lo arrejolan y lo crucifican en un poste de luz.
Lo único que no entiendo es ¿cómo llegó la policía?
Pedro se rasca la cabeza.
— Cómo eres buey, yo di el pitazo. Les dije que hablaran con Yudas que lo convencieran de que hablara, que él podía soltar la información.
— Pero, pero…Maestro.
Pedro está que se caga de miedo:
— A Yudas lo encontraron muerto, colgado del asta bandera de la secundario 41.
— Claro, recuerda lo que le pasa a los traidores y soplones. Además el muy buey se vendió por 500 monedas de oro, ¿tú crees? En serio, ¿no quieres una puta?
Pedro está nervioso, muy nervioso. Niega con la cabeza. Es que a lo mejor sí está caliente y es pendejo. Se levanta, sin la llaga en su costado y camina hasta el servibar. Se sirve un J&B doble, con mucho hielo, le sabe tan rico:
— Pues mi querido Pedro, ahora sabes toda la verdad.
Le apunta directamente, con la 45, a la cabeza:
—Tu crees que soy imbécil o qué pedo. Eres Pedro Pescador, agente secreto de la AFI.
Pedro, el muy buey, suda como cerdo.
—Yo soy Jesús & Blood. Yo lo puedo ver todo, tengo mis monitores especiales. Pensaste que me tenías en la bolsa desde que dije: “Sobre esta piedra edificaré mi imperio”. ¡Qué pendejo eres! Ni modo manito ya te cargo la chingada.
¡Bang!

Golpean la ventana, fuerte y voltea:
— ¡Órale, pinche Jesús! Ya cálmate o te damos tus choquecitos en la cabeza –grita el buey de blanco- eso, bonito, siéntate a ver tu televisión, eso, quieto frente a tu monitor.
— ¡Pobre Jesús! De tanta coca quedo mal –dice Mary, residente del siquiatrico— siempre se da de topes en la cabeza hasta sangrar.
— ¡Y fue el rey de la cocaína! –inquiere Fernando Lucci Without Cuer Nos, doctor y director del sanatorio- lástima siempre creyó que había acabado con sus enemigos. Con la coca no pudo.
Epílogo
— ¡Pedro, Pedro! Otra vez haciendo cuentos pendejos para “La cucharita del crack” —dice su madre encabronada— mejor ponte a trabajar, ¡los escritores están locos!
Fotografía: El ojo de Dios /NASA (distorrsionada x mi)
Texto: Heriberto Cruz

domingo, 17 de agosto de 2008

Mi nombre



Si pensabas que hoy no me revolcaría entre las letras
pidiendo a gritos tus besos,
no estás equivocada,
prefiero tus brazos y tus piernas,
tu boca tibia,
que cualquier oración salida de mis manos malditas.
Y lo están porque sólo hablan de verdades,
de la vida,
son incapaces de enarbolar una mentira.
¿Quién hay que intente escribir sino puede hacer de la verdad una falacia,
de la imposibilidad la posibilidad de la existencia,
crear la realidad de la mentira?
Y es que mis manos,
y mis dedos,
y mis labios,
y mi corazón nunca te mienten,
que decir de mi cuerpo y de mi verga,
del placer
que el calor de tu cuerpo eterniza
y jamás posterga.
Ellos tampoco te mienten
si de rodillas te piden,
suplican,
que los ames
y no los olvides,
que los lleves presentes,
aunque hayan pasado otros días,
sobre tu piel y la textura de tu vientre.
Si pensabas que hoy no me revolcaría entre las letras
para amarte,
dibújate tu nombre,
en el pecho y en la cadera,
y mira al amante
de tus noches incompletas,
del espacio de tu agenda,
de tu poco ocio,
míralo despacio
y apréndete su nombre,
ve al esposo,
al amante,
al hombre...
Observa lo que es tuyo,
y que jamás te miente,
y olvida la maldición de sus manos,
sólo sino lo vuelve incompetente,
olvida que escribe,
sólo si no puede amarte entre líneas, conciente...
Y si algún día no puede enamorarte con sus letras,
has lo que yo he hecho:
Olvídate que escribe,
pero no olvides su nombre...

sábado, 16 de agosto de 2008

Mi consigna



Llevo la consigna de esta era:
la soledad del hombre es la mía,
es una vieja pelota,
es un esfera,
es el único rincón mío en mi vieja anatomía.
Cuento los cigarros en la vida del cenicero,
y siento mis pulmones aguados,
ahogados en la saliva de las palabras extintas,
que no dicen algo,
que dicen nada.
Escucho el aire profugo,
tras los barrotes de la celda de mi corazón cautivo,
vacío, lleno de vacío,
harto del asco de mi mismo.
Y escucho los tacones de mi vieja soledad,
la voz serena y ubicua
de lo que no me pertenece,
de lo que jamás fue mío,
de lo único que poseo:
el hoyo de siempre en mi bolsillo.
Sí, la soledad del hombre es la mía,
porque es el fuego de la linterna apagada de mi vida,
es mi pareja,
la que me despierta con besos
y me da los buenos días,
y me despide al trabajo,
al trabajo de seguir viviendo esta vida mía.
Sí, la soledad del hombre no es de todos,
es mía, sólo, solo mía.

Ilustraciones de Alma de Juguete por: Enrique Zaragoza

Este soy yo...

DE MI han dicho...Nació envuelto en la terrible sospecha del ser humano —él siempre quiso ser árbol, águila o imagen tras el espejo— un 13 de diciembre de 1972, en la ciudad más avasallante y más hermosa del mundo: el Distrito Federal.Desde pequeño creció con lunas en los dedos e ideas itinerantes colgando del cabello, ávido lector de tiras cómicas y de cuentos infantiles permitió a los seres mágicos, divinos y leviatanes arrullarse en su cama tras el profundo canto de las sirenas.Creció, y mientras decidía que hacer de su vida, en cada luna llena besaba las almohadas imaginando al amor de su vida. Por fin, una mañana decidió estudiar derecho, algo que le salió muy chueco porque abandonó la carrera para estudiar periodismo, dando por concluidos tales estudios en el PART, a la vez que rocanroleaba como oso en brama tras una batería.Años más tarde decidió llevar la música en sus adentros y trabajo como negro en la redacción del departamento de cultura de Radio Educación (de vez en cuando se aventaba un palomazo como productor del programa “Su casa y otros viajes”), todo esto sucedía mientras estudiaba un diplomado de Literatura y Periodismo en Casa LAMM. Las letras —aún las de pago— siempre le han perseguido, al igual que la radio, por tanto, trabajo como productor de la serie “Impulso Humano” en Radio Universidad, no sin antes pasar por la Subdirección de Logística Informativa del GDF, algunas agencias de publicidad y la coordinación de medios de IH, A.C.Por fin, el 12 de noviembre del 2005, su destino le alcanzó y se puso a escribir como secretaria ejecutiva después de una huelga, y dio a luz a varios chamacos, y con el único fin de darle de comer a su prole, actualmente se dedica al desarrollo de documentación administrativa para diferentes empresas y alguno que otro trabajo de producción en audio (es cierto, en México vivir de las letras, que no sean de pago, está de la China Hada).Por cierto, el nombre de sus chamacos son:* El eterno idilio entre las mariposas y las hormigas, 2007.* La caída de la luna, 2006. Noveleta rosa.* Alma de juguete (anhelos para el niño que nunca debiéramos olvidar), 2006. Cuentos ¿infantiles?* Egomanias y la Llantitos (cuento – lógia), 2006. Recopilación de 20 años de cuentos darkys y existenciales.La mayor parte de las veces me llaman ¡Hijo de la chingada! ¡o de tu madre!, bueno, la mía... aunque últimamente me he aficionado a ese término tan común y que sólo me sabe si proviene de sus labios y que juntos creemos es para toda la vida (chance y para algunas más).En fin, que de mi la gente puede decir todo y a la vez nada, tengo muchos nombres, lo cierto es que tengo buen corazón aunque lo disfrace de mil y un calamidades...

Rolas de la banda "Nívola_Cría Cuervos" (Quintanar/Vargas/ Cruz)