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martes, 24 de febrero de 2009

Tristeza



Pareciera que la tristeza irrumpe en el penúltimo sueño, justo en ese momento en el que pudiésemos vivir o dejarnos morir de hastío... Sí, la tristeza es necesaria para saberse pleno y alegre, así como la muerte es vital para saborear la vida, y a pesar de su innegable existencia le confiero como sólo un estado de ánimo, un estadio del alma. Ya que se puede estar triste más no ser triste, en cambio si se puede ser el infeliz más feliz sobre el único guijarro de la tierra... ¡Éso! Al igual que cualquier sensación se sirve sobre la mesa, y se parte con cuchillo o con los dedos y se traga licuada en vino tinto [siempre he creído que el merlot es excelente para el inicio de la servidumbre ante el corazón, como el chiraz es preciado para la borrachera que termina en llanto infinito e intoxicado]. Sí, la tristeza puede ser la melodía arrancada de los acordes del piano en una sonata inmemoriable por el amor perdido, o la lunada perdida, en que el lobriego corazón, remueve las arenas de la consciencia para permitirnos plantar la simiente de una nueva vida... Sí, la tristeza es necesaria, pero sólo como el inicio del duelo por algo perdido [puede ser hasta la cosificación de alguien]. Sí, la tristeza sólo es necesaria sólo como parte de la dieta para el alma...

jueves, 19 de febrero de 2009

Fotografismos de Eugenio Robleda



Lujuria

I
Bajo un mismo cielo,
cruza el umbral de la noche,
un espíritu sobre el viento:
dos demonios envueltos en las alas del deseo.

II
En el tiempo vivos,
en el refugio y en la media luna
placer anverso de la espalda íntimos
surgidos, ardientes de la nívea espuma.

III
Intriga lúbrica del deseo,
apetito voraz de nuestro cuerpo,
peregrino del estremecimiento preso,
erotismo en espiral,
entrega con principio y sin final.

IV
Delirio en el arte de amar,
tocando,
acariciando,
besando,
entrando,
asimilando,
la luz de tu mismísimo mar.


Obra: Eugenio Robleda
Texto: Heriberto Cruz

No encuentro la manera de vivir si tú no estás [Fragmento]

¿Por qué me abandonas?

No sé cuándo tuve por primera vez un papel en la mano, blanco y vacío, no sé en qué momento creí podía llenar el espacio, hacerle una memoria de letras bailarinas y entrelazadas. Probablemente en la infancia, estoy seguro fue cuando niño, en ninguna otra época pudo ser. Y me pregunto: ¿por qué a mí? ¿Algo hice para merecer la maldición de las letras en mis manos? Alguna vez dijiste: “No me olvidaré de ti”. ¡Sé en algún momento de mi vida te dejé de lado, pero me estaba haciendo hombre! ¿Por qué me lastimas de esta manera? ¿Puedes dejar de observar tu creación? ¡Yo no podría olvidarme de todo aquello que escribo y soy las sobras de tu mesa! Ahora, ¿qué hago con este deseo agitando mis entrañas si estoy solo? Hoy, ¿qué hago con todo el amor que soy capaz de dar sino está ella? Si habita este sentimiento en mí, ¿qué ganas con ponerme en este mundo de soledad? Sí, me olvidé de ti con el deseo en el cuerpo y todo el amor bajo mi osamenta y translúcido en las palabras que parían mis labios. Justo en este instante, frente a ti, soy la talega con cenizas de mis huesos y letras retorcidas. ¿En verdad me odias? ¿Me odias tanto para abandonarme al desierto de tu paraíso? ¿Por qué me abandonas?
¡Dios, en verdad me odias! ¿Por qué me abandonas?
— Amén.

miércoles, 11 de febrero de 2009

El Asesino de Playa Pannuchis (reloaded)



12 de diciembre de 1996
Ha corrido casi todo el día y el océano de amor está en calma. Las cumbres de sus olas centellean como si fuese oro potable, listo para beber o sumergirse en la profundidad de sus aguas y soñar eternamente con mares de semen. De acuerdo con las historias de este pueblo, diferentes miembros ubicados en los cinco continentes vierten su semen a grandes cantidades en un hoyo al que llaman La gran grieta. Por eso es que a los genitales masculinos se les llama de formas distintas: lingam, dick, polla, Пене, pene, verga, pito, pudendo, Mr. Big, coño, pene, falo, miembro, méntula, aparato, avergallón, chaira, masteo, pangua, picha, pispiote, zizi y de mil nombres más, tantos que no caben en el hueco que tengo por memoria.
Dejo los Anales de Pannuchis sobre la mesa, junto a las fresas, los duraznos y los melones. Abro una botella de mezcal para olvidar mi desgracia. Los sonidos de la corriente líquida deshaciéndose en el borde de la tierra perturban mi cabeza, algo en el interior se queja constantemente, es mi ser erótico limitado y con ganas de expresarse. Las ondas sonoras rebotan en mi sesera con ganas de destruir mis pensamientos. Puedo oír el oleaje y la arena cediendo ante el viento que esparce cada uno de los granos en esta región. Puedo escuchar cómo se levantan cristalinos sus depósitos de la playa, chocan entre sí, brillantes protegidos por la luz de la luna, y arrojan millones de destellos musicales, como si fuera un repiqueteo de campanas, constante, embrujante... lo curioso es que a cada partícula se adhiere el perpetuo sonido de cada una de las letras de mi necesidad: ¡Quiero mi orgasmo!

sábado, 24 de enero de 2009

Poco

Cierto,
con que poco se hace uno necio,
se hace uno rico [muy muy rico],
se hace uno noche,
se hace uno deseperado,
se hace uno inconsciente,
se hace creyente,
se hace propina o limosna,
acertijo o veredicto,
beso o palmada,
amante,
abandonado o abandonante.
Con que poco se hace uno,[¡y eso ya es bastante!]
si sólo se necesitan dos para enamorarse.

viernes, 2 de enero de 2009

Chambrita metafórica sobre la ausencia del ruido



Ella se calló, y lo sepultó en el más infernal silencio. Él, que nunca se permitió extrañarla, sacó los naipes y una botella de tequila almendrado, se sentó a jugar 21 con su amoroso desamor y su interminable afán de guerra, mientras el infierno ardía y la orquesta de demonios acompañaba a Tori Amos que feliz tocaba sobre el piano enjoy the silence.

martes, 30 de diciembre de 2008

Despertar del letargo insulso, ejercicio narrativo a cuatro dedos del poeta Jaime Del Castillo


"Mientras sostenía su cuerpo sobre la cama, se dio cuenta de cuánto le amaba, que no tenía otra razón de existir, pero hoy, ya era demasiado tarde: ella se desangraba a chorros.

Se despertó y yacía desnudo sobre su cuerpo, teta con teta, vientre con vientre. Se levantó para ir al baño a mear. Antes de salir del cuarto, pudo ver al molusco de ocho miembros, pegado por el carmín violáceo que entintaba las sábanas. Reaccionó, los fantasmas ya no mean..."

sábado, 27 de diciembre de 2008

El amor es el fin



Si lo pienso:
Hoy es el día para estar juntos,
es el día de la plenitud,
para días como hoy, es por los que he trabajado...
Y a pesar de que es difícil,
hoy, no parece tanto,
si puedes tocarme y descansar entre mis brazos.

Amor, el amor es el fin, estoy seguro.

Si lo siento:
Hoy, puedes cantarme una canción,
que nazca como el borrador de tus sentimientos más profundos,
mientras fumamos un cigarro en la oscuridad,
y dejamos que nuestros sueños se unan con la espiral de su humo.
Días como hoy, son los que quiero recordar,
y recordar que fueron por ti.
Tener presente,
Amor, que el amor es el fin, estoy seguro.

Si lo adivino:
Hoy tus ropas caeran y se confundirán con las mías,
y de la mano, correremos, desnudos, hacia el mar de incertidumbre,
buscando un nuevo comienzo,
bajo la certeza de nuestro amor que nos cobija,
a sabiendas que no es fácil,
pero hoy, no parece tan difícil.
Esas son las cosas que quiero adivinar,
y saber que son por ti.
Suena pretencioso, Amor, porque el amor es el fin, sólo el fin.
Un sólo camino que andar,
la oportunidad para no morir de soledad,
un lugar a dónde ir,
la esperanza de una cama para dos,
las palabras que dichas calman la ira, y la tristeza.
¿El amor?, sólo es amor si es junto a ti, Amor.
Y hoy, todo parece fácil,
porque, Amor, el amor sólo es el fin de aquello que debe comenzar,
estoy seguro.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Noche relativa



Siento, cual larga es la noche,
las brazas encendidas en tu pecho,
con las curvas de tus nalgas sobre mi vientre...
Siento el deseo
cual durmiente despierto,
lo veo silente, vivo,
más vivo en cada hora de mi larga noche...
Y no hay más que la tranquilidad
tras las luces apagadas del vecindario,
de cada ruido callado,
apostado sobre el techo...
Y no hay más que tu respiración serena,
y tu cadera entre mis manos,
no hay más que cada segundo de mi larga noche...
Despierta de espejismos,
revolcada en realidades,
dejada en sueños tras la bocanada del aire de la mañana...
Siempre viva,
encajada deseosa entre tus piernas,
cuan larga noche,
de aspiraciones y suspiros,
de letargos convertidos en besos,
cuan larga noche es mi noche,
prendido a los botones de tus senos...
Cuan larga y qué pequeña
para el laberinto de la existencia,
cuan larga y extensa la pienso,
mientras me vivo soñando y despierto
ahogado en nuestros humores,
cuan pequeña si la comparo con los días,
con las horas,
en que te pienso y mi hambre te extraña...
Cuan larga es la noche, mi noche,
si intruso me sorprende la mañana sobre tu cama...
Cuan la larga es en mi mente para el laberinto de la existencia,
cuan pequeña para amarte en cada madrugada.

domingo, 9 de noviembre de 2008

esperar es el inicio del paraíso

Me he sentado a esperar
solo en tu paraíso,
contando ángeles caídos
que llenan con sus cuerpos el vacío.

Me he sentado a esperar
para ver brotar el sol incubado en tu pecho,
y te veo mujer de carne y hueso,
lejos de la visión de los demás
perfecta ante mis ojos.

¿Qué más puedo esperar?
Sino la vida volando sobre el precipicio.
¿Qué más puedo anhelar?
Sino el pasto creciendo sobre el piélago de tu continente.

Solo en tu paraíso de mujer de carne y hueso.

Me he sentado a esperar
la mezcla perfecta del agua y el aceite,
la fertilidad del desierto en el oasis de tus brazos.
Me he sentadoa esperar
la detención del vaivén de las olas y del agua salada,
la palabra fría y la tristeza vana,
y la caída de la luna postrada sobre tu cama.

¿Qué mas puedo esperar?
Sino andar vagabundo entre la tierra de tu carne
y el vuelo acompañado, enamorado de tu alma,
llenando el hueco de mis huesos.
¿Qué más puedo anhelar?
Sino tu boca tibia y tu vientre devolviéndole la vida a mi consciencia.

¡Qué más puedo esperar, si no es tu paraíso, mujer de carne y hueso!

martes, 28 de octubre de 2008

Llevar es un pretexto para amarte, lubricidad en cinco partes

I
Llevo la realidad en mis ojos,
el reflejo de tus piernas abiertas,
el brillo de tu risa,
el olor de tu piel circunscrito a mi cuerpo
cual neblina de párpados azules,
la brisa acogedora de mi lengua sobre la punta de tu pecho,
y tu corazón latiendo prisionero de mis besos.

II
Llevo la realidad plagada de incertidumbre
y me acojo a la víspera de tu amor,
entre jadeos,
entre caricias de tus manos que sólo son mías,
lleno de sobresaltos y espejismos,
mirando el atardecer cayendo despacio sobre tus senos.
[Te he dicho que el mejor atardecer sólo es cuando sol muere alumbrando tus pezones húmedos y tersos].

III
Llevo el fuego seco del deseo,
mientras te sé lejos,
y despierta mi cuerpo,
blandiéndome erecto,
rebosando lujuria,
hambreado de tu carne,
sediento del mar de tu vientre,
siempre espumoso,
siempre eterno.

IV
Llevo la vida en espiral cargada sobre el lomo,
vertiendo semillas esperanza de nuestros dedos amorosos,
de jigarros hechos mundo,
de besos encendidos,
de nuestros miembros vueltos nudo.

V
Llevo la vida dormida,
llena de sueños y quimeras,
esperando el momento de vivirla,
sólo si despierta sobre tu cuerpo cual florida primavera.

viernes, 24 de octubre de 2008

Ejercicio para matar el tedio de la inspiración, de Jaime Del Castillo




"¡Ella voló ayer!

Erré seco éter,

¡nada gota roja!

Nada...

vivo nada.

Soñó esta vida sola,

sola,

loca...

Nada, nada vivo.

Duro paso leve,

boca vino,

beso hada,

mano sexo dedo:

¡Nada gota roja, nada!

¡Erré nada!

Seco éter,

ella voló ayer

mira alto,

azul bajo,

sino tinta, vena de mi hado..."

lunes, 20 de octubre de 2008

No encuentro la manera de vivir si tú no estás [Fragmento]

El recuerdo de una vieja guerra

El cursor se tienta el corazón justo a la orilla de la pantalla, a cada línea realiza un salto de fe hacia el vacío en busca de caer cuerdo sobre el siguiente párrafo:

“… El tañido de las campanas es diferente en cada monasterio, pero siempre suenan igual cuando se trata de llamar a capítulo per inquisitionem —piensa al sujetar el cordel a su cintura— parece que testarudas convocan a la muerte. Esconde su libro bajo el camastro, extiende las mantas y evita las arrugas para dificultar la manifestación de su escondite, está al tanto de las actividades de la vida cenobita, y la revisión de las celdas es una de las más importantes. No se siente seguro: ¿quién puede estarlo con el Santo Oficio cerca?
Desde su llegada a la abadía de Montecassino los hermanos benedictinos no han parado de verle de manera extraña, ha alcanzado a escuchar el cuchicheo en los corredores:
— El joven D’Laurent es un hirovago.
— Sí, guarda en su semblante la marca del deseo y su aprehensión a los placeres terrenos…
— Sus pies están llenos de callos de tanto deambular por el mundo, es un vago disfrazado de monje que vive de la misericordia de los buenos cristianos.
— Silencio, se acerca.
Camina despacio, intenta pasar desapercibido en medio de la vorágine, unos con algún encargo entre las manos, los más, cruzan las galerías y los arcos con dirección a la sala capitular pretenden disimular la excitación producida por el espectáculo venidero. Rodea el pozo y va directo al jardín rodeado de flores y hortalizas, recuerda las palabras de su maestro: [Desear y elegir nos lleva al camino y al fin para el cual hemos sido creados, por esto siempre hemos de pedir más. Nunca olvides este principio conocido como el magis].
Es innegable, el olor del tomillo y la flor del cidro traen a su memoria, su estancia en la abadía de Citeaux, en Francia, junto a los monjes blancos. Los terrenos yermos, las grandes galerías y pasillos de la arquitectura cisterciense, los interminables huertos y jardines eran el lugar propicio para el estudio de las ciencias del hombre y de Dios. Su padre, el Conde D’Laurent había donado algunos terrenos para que le admitieran, a él y su maestro Esteban de Lopocavo, como huéspedes. La vida casi ermitaña de la orden y su total despego por todas las ciencias profanas hacían de Citeaux el lugar perfecto para el aprendizaje influenciado por el Liceo.
— Es necesario que comprendas la importancia de hacer uso de las cosas del mundo para entender no sólo la gloria de Dios, sino su creación —comentaba su maestro mientras paseaban por el ala oeste de la abadía, cerca de los almacenes— Por ejemplo, la arquitectura de estos lugares fue formada por el conocimiento de antaño y tiene una disposición pensada en la vida de quienes la habitan. Te has preguntado, ¿por qué la cilla, el refectorio y la cocina están lejos del templo, la biblioteca, los huertos y los establos?
— A decir verdad, no.
— Pues para evitar la tentación de la comida y el pecado de la gula.
— No entiendo.
— Sí, la contemplación, el estudio y el trabajo provocan hambre, entonces, entre más lejos de la tentación más fácil soportarla, ¿no crees? A veces la virtud necesita una ayuda de la astucia del hombre.
Rieron silenciosamente.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Charla literaria blanca


Te he de contar que mi sueño es parecido a un síncope blanco, siempre para entrar hay que pasar por un túnel largo y brillante, tras el cual se sientan pacientemente, en una sala de espera, mis ideas, mis locuras y mis sentimientos. Sabes, ¿qué es un síncope blanco? No lo sé muy bien, pero dicen es la antesala de la muerte, es dónde esperan su turno aquellos caídos en el sueño profundo de la anestesia. Pues eso han sido estos 35 años de mi vida: una intensa operación de reestructura, de la cual no se puede sobrevivir sino se está sedado.

He pasado mi infancia soñando con seres que nadie veía, que sólo podían vivir en mi cabeza o en mi realidad, ¡Sí, muy mía!, que no tuya o de alguien más. Nunca te he platicado de un amigo "imaginario" que jugaba al alquimista conmigo. Buscabamos incansables la piedra de la felicidad hasta que un día aburrido saltó por la ventana de mi cuarto y extendió sus alas, no sin antes decirme: "La felicidad no es una piedra, es un trozo de carne que se come lentamente y nunca nos pertenece".

Solo y abatido decidí refugiarme entre los libros, textualmente construí un refugio de cientos de ellos, eran como la casa del árbol en mi cuarto. Ahí fue donde conocí a Garcín, y me identifique con él, con aquel que escribía de sus ideas prisioneras en forma de pájaro azul y sentía un profundo amor por Nini. Y decidí escribir y buscar a mi Nini. Primero leí para saber cómo era ella, pero siempre ante el gran amor existía una gran tragedia, justo ahí fue donde conocí del síncope blanco y entendí que el verdadero amor no sólo se vive, se siente más allá del tiempo y el espacio, y decidí vivir sedado para encontrarlo. Te mentiría si te dijera que en el trayecto no he errado, es que soy de ideas vagas y sentimientos confusos, siempre cuando creía haberlo encontrado algo sucedía y me daba cuenta de mi fallo: que si la inconformidad, el exceso de vanidad, exacerbación de la feminidad, la prueba de la insipiente sexualidad, el encuentro de mundos incompatibles y la ausencia de tolerancia.

Todo se confundía y me confundía, y decidí dejar la búsqueda y vivir el día a día sedado, ahí conocí a un tipo de largos brazos que gustaba de disfrazarse y recorrer los congales bebiendo ajenjo, Lautrec le decían sus amigos y su padre le decía "sapo", siempre enamoradizo declaraba antes de ir a la cama: "Esta mujer que ves, por hoy será el amor de mi vida, y morirá en mi corazón como muere la noche ante día". Me caía muy bien, pero imagina las crudas, y ante el poder del elixir verde de los duendes similar al formol, siempre aparecía ella, que tendiendo su mano desde un cuadro me confortaba, era ella siempre ella, y yo tan sólo en esta realidad de mierda. Era el efecto de mi síncope blanco, de eso estoy seguro.

Sedado le conocí a él, a Paul, viviendo día día, gritando por todos lados que la felicidad sólo era una congruencia del ser, si es, es porque es feliz, es aceptarle tras la puerta cerrada, con su misma existencia y la náusea que provocan sus inconsistencias. Y me vestí de negro y dejé mis cabellos largos para colgar ideas de mi y evitar que la gente viera el espectáculo de mis ojos tristes, los más tristes de este mundo [eso decía mi abuela, ¿te he contado sobre ella?]. Después de vivir sólo por un día sin esperar la salida del sol de aquel que seguía, me dí cuenta que mi vida estaba vacía, que su imagen me perseguía, siempre al caer en mi profundo sueño aparecía ella, tendiéndome la mano, esperando su turno en la sala de espera de mi síncope blanco, y le preguntaba cómo era ser ella, cómo podría hacerle saber que era el amor de mi vida, cómo encontrarle, y al llegar siempre a esta última pregunta mi sueño de formol desaparecía, y buscaba en el opio, en la mota, en el alcohol y las pastillas reencontrarle como se reencuentra la bocanada de aire tras la pesadilla de una noche larga o el descanso tras la vigilia larga de una vida.

Un día le encontré viviendo en mi síncope blanco, sí había decidido vivirlo permanentemente, escribir y tomar hasta ahogarme en cansancio y ahí le conocí tras la caída de la luna [Por eso es que ya no hay lunas completas, sólo cuartos y medias lunas en mis dedos]. Mil veces me he preguntado, si yo la he inventado, si yo la hice verdad de tanto anhelo, si su rostro es mi realidad aparte, si ella en verdad es un sueño.

Lo extraño es que desde que llegó a mi vida mi síncope blanco se ha transformado, ya no parece un sueño de formol, es la pesadilla de mis inconsistencias y mis imposibilidades, ya no es un túnel, es aquello que vivo día a día, es la consigna de mi soledad que no es la mía, es la del hombre y me arrebata hora a hora... jamás me preparé para esta vida.

¿Y mi síncope blanco? Tal vez sólo existía para encontrarla...

martes, 7 de octubre de 2008

Charla literaria azul


Al igual que Garcín, yo tengo un inquilino en la cabeza, él tenía un hermoso pájaro azul de grandes alas, dispuesto a volar apenas abiertas las puertas de su jaula... Yo tengo un inquilino sacado de la época azul de Picasso, ¿has visto El Guitarrista? Pues son parecidos, sólo que aquel que vive en mi cabeza no es tan viejo, más bien es un joven con alma de viejo, que corta música de los árboles de mi huerto frontal y siembra notas de esperanza hueca, vacía, adora los silencios y la síncopa. ¿Cuántas veces me ha dejado desnudo frente a los ojos de alguien? ¿Cuántas veces se sobresalta y pierde la partida? ¿Cuántas preguntas sin resolver y se quedan en el aire abatidas?

Una noche de trémolos jaspeados, de bellezas austeras y de largas copas, abrí "Azul" de Ruben Darío y le presenté a Garcín a mi vago inquilino. Le quitó el seguro a las puertas de mis canales auditivos, sacó una botella de tempranillo español y le llevó a conocer su mundo, ese de bloques apilados dentro de mi cabeza. Hablaron, charlaron de su misma esencia, de uno gobernando las ideas y las palabras de un poeta, de otro arrancándole la vida a las hojas en blanco. [Garcín y yo tenemos mucho en común, somos pobres ignotos iletrados en busca del poder de los lexemas y gramemas, vivimos un amor cual abismo profundo, y bebemos tras largas noches en vela y aporreamos con el abecedario nuestras viejas ideas].
Mi inquilino hizo una pregunta azul: - Dime Garcín, tú que ya tienes escrito tu destino y tus versos han descubierto el velo de la eternidad, ¿por qué dejaste abierta la jaula de tu pájaro azul? - Querido amigo -contestó mientras daba un trago a su copa llena de tempranillo- te haré una pregunta azul oscuro -hizo una pausa y encendió un cigarrillo- ¿quién ha de volar sólo por afán de libertad? Ni siquiera el pájaro más hermoso, aquel fiel habitante de mi cabeza pudo soportar la idea, tenía que encontrar algo más.
- No te entiendo Garcín, ¿puedes explicarte?
- Esto es un secreto, te pido la mayor discresión: la libertad como tal no existe...
-¡¿Cómo?! -interrumpió mi inquilino dejando caer la copa que rodó impregnando del olor a uva mi viejo cerebro-.
- Sí, como lo oyes la libertad como tal no existe, siempre está sujeta a nuestros patrones e ideas, a nuestros sentimientos y erudiciones. La libertad sólo se alcanza cuando unes tus brazos a otra persona y vas más allá de tus propios límites, eso es libertad.
- Pero...
- El pájaro azul prisionero en mi cabeza, sólo estaba ahí por su libre albedrio, al igual que tú pudo salir por las fosas nasales o por los canales del oído, pero nunca lo hizo, dime, ¿quién va volar por el simple afán de la libertad? Al perder a Nini supo que debía volar y alcanzarle, acompañarla en su viaje y para esa travesía le estorbaba este estuche lleno de células y contradicciones, por eso me pidió un poco de ayuda, y pistola en mano se la di, abrí la jaula de oro para que pudiera volar hacia su mundo azul y reunirse con ella, con Nini.
Dicho esto Garcín se levantó y le dijo:
-Estar aquí es tu elección, cualquier día puedes salir y ver la luz del día con tus propios ojos, sólo hace falta que encuentres el verdadero motivo para salir.
Garcín desapareció de nuestra vida, y jamás ha vuelto. Mi inquilino sigue abatiéndose entre ideas de libertad y el miedo a la vida, pero estoy seguro que en este Octubre se decide a seguir tendiendo la cama sobre mis neuronas o a salir para vivir su propia vida en este mundo...

miércoles, 1 de octubre de 2008

Nido





Mi guarida,

no son las cuatro paredes de esta casa,

son tus piernas y tus brazos que me reciben tiernos en cada madrugada,

y que me salvan, sin preguntar mi nombre,

del abismo

al cual caigo hecho hombre

De Monitos


Últimamente he deseado hacerme una caricatura para pegarme como estampilla del servicio postal a tu redondez de Luna. Viajar interminable entre tanto espacio, acariciarte con mis manos tibias para hacerte olvidar la soledad en el espacio. Dejar en tu buzón un sentimiento, por ajeno que parezca, esperando infiltrarme como espía en tu cerebro.

¿Qué piensa la Luna?
¿Cuántas ideas se han formado y coloreado con el olor de la plata?

He pensado en besarte. Te acercas demasiado, pero no lo suficiente. Solo he pensado en besarte. Sueño con acariciar cada cráter: despacio, tranquilo, irreverente, sinuoso entre tus valles, mundanamente, amorosamente como en cada atardecer cuando me acuesto sobre mi vida y te veo aparecer en el cielo con tu enorme vestido blanco.

Soy sólo una caricatura de hombre. Alguien traza en mis vivencias la soledad eterna.

El dibujante se ha olvidado de mi, y a veces, intenta solucionarlo todo con una goma. Ha intentado borrarme más de una vez. No me importa yo sólo quiero contemplarte acostado sobre mi pasado.

Hacer de mi una caricatura de hombre le molesta a quien hace las líneas. Se ensaña con cada trama del cómic de la vida que él mismo escribe y dibuja. En su inmensa sabiduría, lo único que no comprende es mi enorme fascinación por tus fases de luz que cada noche me reintegran al universo humano. Se molesta cada vez que le digo que te amo pálida, frágil, llorosa e imperturbablemente resentida con la tierra. Se desgarra porque ante el poder de hechicera que te dio no sé quién, no puede: será amor o tedio de saberte Luna.

Me quiere borrar o llenar de tinta porque en las noches me le muestro descarado con mi amor por ti y no lo controla. Lo cierto es que soy una caricatura de hombre con una trama incierta por vivir, sólo un cómic deambulando en el espacio de los humanos con la mano cogida a mis noches de ente pensante. Si algún día me borra seré feliz porque con la liviandad de los trazos que me hacen, volaré a tu lado y por fin, no sólo pensaré en besarte.

Lunáticamente tuyo.
La caricatura de un hombre enamorado de la Luna.

Fotografismos de Eugenio Robleda


Punto de ebullición


Juntos somos peligrosos,
somos los amorosos,
que se enredan y se prueban,
se abrazan y se besan.
Somos la serpiente y la manzana,
somos el delirio de aquellos que se aman.
Somos la aprehensión del otro,
y somos nosotros,
los otros que somos cuando hacemos el amor.
Es que juntos hacemos revuelta,
brincamos las reglas,
nos vamos a tientas,
formamos de caricias la religión y la ciencia.
Somos la certeza del animal,
y nunca nos salvamos
porque estamos hechos de verdad.
Somos la contradicción acoplada,
somos el punto de ebullición que nos transforma en seres de agua.
Obra: Eugenio Robleda
Texto: Heriberto Cruz

sábado, 27 de septiembre de 2008

Los otros


Es un momento
en que dejamos de ser nosotros
y nos convertimos en los otros que somos
cuando hacemos el amor…
Somos piedra tallada al paso de las caricias
Somos palabra, que en los labios en silencio se convierte
Somos sereno al abismo de delicias
Por instante somos vida y somos muerte.

¡Y es que somos otros cuando hacemos el amor!
Soy lo que nunca he sido,
me convierto en tu pareja
y tú en mi nido…
Somos sueño,
misterio cumplido,
vivimos lo que nunca habíamos vivido.

¡No somos los mismos cuando hacemos el amor!
Somos otros,
locos cansados,
somos el sueño del beso,
ensimismados,
somos el recuerdo del cuerpo,
enmarañados.
Somos lo que por siempre hemos sido
sólo dos enamorados

viernes, 12 de septiembre de 2008

700 días



Tras la vieja alquimia, se derrite mi cuerpo, se hace espeso lleno de deseo, se va entre sueños, recorriendo el desierto mar de nuestros labios, surgidos de meses, de encuentros planeados, de torrentes encontrados, de la maraña de nuestros abrazos. Tras la vieja alquimia, podo las letras de mis dedos, te llevo de blanco cubierta de besos, meso con mi lengua la eterna humedad de tu entrepierna, siembro caricias, cosecho orgasmos, siempre persiguiendo la vieja alquimia en tu pecho acogida. Juego en tu regazo, salpico tu vientre y destilo la magia veneno del amor entre tus brazos, sigo despacio, de frente, la incertidumbre de nuestros cuerpos encontrados, batallados, solos, desolados del deseo que surge en nuestras manos.Tras la vieja alquimia de más de dos años ó 34 meses, de más setecientos crepúsculos, te pido, que me lleves contigo, que me desnudes en tu cama, que me hagas tuyo, que me chupes, que me abraces, que recorras mi cuerpo mientras cuentasy recuerdas cada beso, el deseo apagado que hace días afloró de nuevo en tu cuerpo, que me tomes, que me hagas lo que quieras, pero que no dejes de tocarme, que me prestes tu vulva, tus labios recogidos en tu vientre, que se hinchen tus pezones sólo al verme, que me toques, que te vengas montada, liberada, que te animes y no me sueltes, que nunca me dejes, que en silencio te llames mi amante y a gritos mi esposa... que hagas de mi lo que quieras pero no dejes de tocarme, mientras vives, mientras recuerdas que cada cama es nuestro campo de batalla, donde no hay quien venza ni el deseo ni las ganas. Tras la vieja alquimia te pido, de rodillas,que me tomes y me llenes de caricias, que cuentes cada una por nuestros 34 meses,y más, muchas más por nuestros más de setecientos días...

Ilustraciones de Alma de Juguete por: Enrique Zaragoza

Este soy yo...

DE MI han dicho...Nació envuelto en la terrible sospecha del ser humano —él siempre quiso ser árbol, águila o imagen tras el espejo— un 13 de diciembre de 1972, en la ciudad más avasallante y más hermosa del mundo: el Distrito Federal.Desde pequeño creció con lunas en los dedos e ideas itinerantes colgando del cabello, ávido lector de tiras cómicas y de cuentos infantiles permitió a los seres mágicos, divinos y leviatanes arrullarse en su cama tras el profundo canto de las sirenas.Creció, y mientras decidía que hacer de su vida, en cada luna llena besaba las almohadas imaginando al amor de su vida. Por fin, una mañana decidió estudiar derecho, algo que le salió muy chueco porque abandonó la carrera para estudiar periodismo, dando por concluidos tales estudios en el PART, a la vez que rocanroleaba como oso en brama tras una batería.Años más tarde decidió llevar la música en sus adentros y trabajo como negro en la redacción del departamento de cultura de Radio Educación (de vez en cuando se aventaba un palomazo como productor del programa “Su casa y otros viajes”), todo esto sucedía mientras estudiaba un diplomado de Literatura y Periodismo en Casa LAMM. Las letras —aún las de pago— siempre le han perseguido, al igual que la radio, por tanto, trabajo como productor de la serie “Impulso Humano” en Radio Universidad, no sin antes pasar por la Subdirección de Logística Informativa del GDF, algunas agencias de publicidad y la coordinación de medios de IH, A.C.Por fin, el 12 de noviembre del 2005, su destino le alcanzó y se puso a escribir como secretaria ejecutiva después de una huelga, y dio a luz a varios chamacos, y con el único fin de darle de comer a su prole, actualmente se dedica al desarrollo de documentación administrativa para diferentes empresas y alguno que otro trabajo de producción en audio (es cierto, en México vivir de las letras, que no sean de pago, está de la China Hada).Por cierto, el nombre de sus chamacos son:* El eterno idilio entre las mariposas y las hormigas, 2007.* La caída de la luna, 2006. Noveleta rosa.* Alma de juguete (anhelos para el niño que nunca debiéramos olvidar), 2006. Cuentos ¿infantiles?* Egomanias y la Llantitos (cuento – lógia), 2006. Recopilación de 20 años de cuentos darkys y existenciales.La mayor parte de las veces me llaman ¡Hijo de la chingada! ¡o de tu madre!, bueno, la mía... aunque últimamente me he aficionado a ese término tan común y que sólo me sabe si proviene de sus labios y que juntos creemos es para toda la vida (chance y para algunas más).En fin, que de mi la gente puede decir todo y a la vez nada, tengo muchos nombres, lo cierto es que tengo buen corazón aunque lo disfrace de mil y un calamidades...

Rolas de la banda "Nívola_Cría Cuervos" (Quintanar/Vargas/ Cruz)