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jueves, 3 de septiembre de 2009

El final de las noches contrastadas


Hoy desperté con la noticia de ocho columnas: "Deseo morir entre tus manos". Me pareció estúpida, ficticia, llena de una angustia que no te conocía, ¿ya no hay algo dentro de mi que merezca ser amado? Y me contestaste en silencio, con el deseo ahogado entre tus piernas y tus pezones sedientos -que aunque otro los invoque no son mis labios los que les susurran al oído su poesía-. Y me contestaste con una sonrisa segura, segura de nuestra única soledad, de aquella que invocamos entre mi consigna y el amor idealizado, llena de vacío y ansia por abrazarnos; esta soledad de noches contrastadas que tú has inventado -luciérnaga del abismo que existe entre dos enamorados-, bajo el pretexto de seducirme y mantenerme a un milímetro de tus labios de poetisa rebelde, de mujer acalorada, independiente y con ovarios en las palabras -quién como tú para fustigar mis caballos salvajes entre los prados de mi absurdo, quién como tú , para quién, hoy, no significo nada-. Es que en verdad, ¿no existe algo dentro de mi que aún merezca ser amado? No mis letras ni mi personaje taciturno que se vuelca desesperado renglón tras renglón, letra a letra, caricia a caricia... ¿Acaso no sigo siendo yo el mismo que guarda el boleto del tren de nuestro desvío, el de los durmientes plateados bajo la luz de la luna, el dueño de un destino sin final? Es que me desperté con la noticia y las manos sangrando, escurridas, cansadas de sí mismas -llevan años coleccionando plaquetas ajenas, y son más asesinas que las palabras que invocan para enamorar, me, te, nos-. ¿No entiendes? No te amo más ni menos de lo que me amas vos... somos tal para cual, no importa si aquí o allá... ¿No hay manera de que no te mueras, de que sigas viva y rezongando de esta existencia de mierda? ¡No ves que tu vida es más rica que la de muchos más! Y sé la respuesta, has de morir como mueren las heroínas tecnicolor de esta modernidad, en silencio, agazapada a tu pensamiento, como la vil ladrona que eres -hoy no sé si de mi corazón o de mi propia vida-. Dime, hoy a qué huelen las lágrimas sino a tu ausencia, a estas idiotas ganas de extrañarte y de pensarte de mil formas, al sudor de nuestra soledad de medias camas, de una charla jamás sacia, de un vino que no se atraganta, a partir el mundo para comérnoslo a cucharadas... ¿acaso no huelen al olor que me pusiste mientras eras mía bajo las sábanas de una de tus noches contrastadas? Dime sabes a qué huele un libro viejo... a nada, porque hoy termina esta historia recíproca, de idas y vueltas, de telarañas cruzadas por el vacío que hay en dos amantes que sólo escribieron pero jamás llegaron a nada... He pues aquí tu final: Yo seguiré escribiendo de aquellos sentimientos que se destrozan entre sí, y de vez en vez, regresaré a dejarme caer tres veces mientras cargo la cruz destino de mi propio calvario, ¿y vos? Me negarás tres veces antes de que llegue la mañana, venderás mi inspiración por una talega de 30 monedas de oro, y te ahorcarás sola en el árbol que tu misma inventaste -ya que de nada sirve la ausencia ante la presencia-. Y todo esto será recordado al tercer día cuando resucite en otros el sueño de escribir sobre la soledad acompañada, sobre lo repleto del vacío, sobre el infinito más pequeño, sobre tú y yo o sobre lo que no pudimos entender... ¿Se nos acabo la poesía o la vida misma? Hoy me desperté con la noticia de ocho columnas: "Deseo morir entre tus manos". Y mientras te veía tendida sobre la cama te di el único beso que podía haberte dado... aquel escrito en tu piel con tu propia sangre... Y no soy un asesino, ¡no! Sólo soy el amante de aquellas letras perdidas en tus entrañas... y que sólo dan a luz al final de estas noches contrastadas

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Un segundo de amor


Siempre quise estar enamorado, siempre lo desee con el alma y después de miles de vericuetos, de hipótesis y juramentos me di cuenta, que al igual que se guarda un minuto de silencio ante los muertos, es necesario parar un segundo para ver el amor antes de que nos sobrepase y se largue lejos o pase de largo...
Y cada uno de los sabores guardados en la punta de la lengua se transforman en palabras, en elocuencias de oraciones perdidas que hacen fila para no morir en el hastío y perderse solas en el abismo... en aquel que se crea cuando nuestros cuerpos celestes se prenden ante la noche y juntos hacen implosión con el ímpetu de nacer estrellas y guardarse en el firmamento por una eternidad que dure un orgasmo; un orgasmo juntos.
Parece mentira que veamos en el infinito la paridad del tiempo más pequeño, y es que eso dura el amor... sólo un segundo, en que todo se detiene y se mantiene intermitente la vida, llena de deseos de vivir... un por siempre de texturas septentrionales con las que se adornan las cinturas y las caderas, pasos de besos y desfiladeros de caricias que llevan a la oquedad de tu territorio, aquel donde se siembra la existencia y se vierte el deseo líquido... en espera de la vida que se halla oculta entre tus piernas...
Es un segundo en que se da a luz y los sentidos se agazapan tras la piel esperando despertar en plena erupción de sensaciones ardientes y flageladas por el ansia de la carne, ¿quién no busca al hacer el amor traspasar todo hasta llegar al sentimiento más profundo? ¿Quién se conforma con el envoltorio si en las entrañas se esconde la delicia del cadáver exquisito en que se transforma el amor cuando se muere poco a poco?
Y esta eternidad, este infinito tan pequeño sólo viene en el momento preciso, y aunque uno quiera no se repite, para transgredirnos -a ti y a mi- sólo es uno en la vida... sólo es una la oportunidad de ser y hacer pareja -aunque uno quiera vivir siempre enamorado-.
Por eso es que el amor no sólo es presencia -no sólo son labios tetas caderas y nalgas-, también es tiempo, es un segundo de ser implacable, de darse, de llenarse la boca en el cuerpo del otro, es mamarse los sueños y tragarse las palabras, es penetrarse y deleitarse en los confines de ese, el otro universo que vive paralelo... es un segundo de cobardía lleno de astucia e inteligencia, es la misma animalidad que nos alimentó por el ombligo, es la cadencia prisionera en la osamenta, es la herejía y la sobrevivencia de Dios ante la crueldad de la mayor invención de su creatura: el tiempo.
Es por eso que al igual que los vivos tienen su muerte y la muerte su tiempo; el amor se conforma de la unidad más pequeña, del infinito en el cual el hombre recoge sus miembros y se desplaza soñoliento, recorriendo sus propios dolores y sus alientos, en busca de aquel que una vez se perdió en el mismo y se volvió contrario a su sexo... por eso es que el amor es un segundo de cópula, de rompiento del himen ideológico, y la muerte inequívoca de todo postulado lógico... El amor es un segundo congelado mientras el reloj continúa su paso, y nos vamos acercando, irremediables a un minuto de silencio guardado...

lunes, 31 de agosto de 2009

Momentos


Sólo dame un momento...
de luciérnagas palabras,
de besos flotantes,
de salados mares...

Dame momentos,
llenos de arbitrarias soledades,
fragantes de vacío,
cálidos de brazos errantes...

Sólo dame momentos,
atiborrados de instantes,
de besos
y delicias sexantes...

Sólo dame un momento
a solas con tu cuerpo
y le diré que el tiempo
sólo es eterno para las caricias de los amantes.

Miseria


Ni tan larga ni tan corta
es la miseria
que viven los enamorados cuando el tiempo se agota...
se cansa en la cama,
se desvanece entre las sábanas,
entre las nalgas aplanadas de tanto esperar..
que llegue el día,
que se venga con la noche.

Ni tan larga ni tan corta es la miseria,
de unos brazos noctámbulos,
de un colchón extraño,
de las verdades a medias,
de los defectos llevados a paraísos perfectos,
de libros incompletos,
de espermas solitarios,
de óvulos seccionados.

NI tan corta ni tan larga es la miseria de los enamorados,
sólo es miseria
si se pierden del tiempo,
del momento que hay en el vacío de sus brazos.

La verdad de a siglo


Hay un siglo entre tú y yo, mientras me acoplo al vaivén del devenir del tiempo y me aferro a las diligencias y las antorchas; tu prefieres la modernidad, las bombillas y los automotores...
Es que hay un siglo entre tú y yo; a la vez que corres y vistes y vas y traes; yo quisiera un tiempo despacio donde la contemplación desembrolle el hilo negro de la circunferencia rota de la existencia...
Un raro abismo tecnicolor es el camino de tu futuro, y el mío sigue siendo monocromático amparado por el manto de la noche y el brillo de la luna que implacable se derrite...
¿Existe eso en tu mundo? ¿Tienes segundos para ti, para mi, para los dos?
Es raro que haya un siglo entre nosotros y que el lustro se llene de vacío, de caricias inalcanzadas, de besos guardados bajo llave, de papalotes cerrando el cielo con las nubes del olvido... Hay un tiempo que corre tras los segundos dejados en el pasado de tus letras efervescentes... hasta en eso eres moderna te gustan las frases en envoltorios llenos de mercadotecnia.
¿Acaso nuestra vida es un spot de 20 segundos que en días se transmite en horario triple A y otras sólo es el relleno de la programación de la medianoche?
Hasta en eso la modernidad se ha vuelto sobre el amor, libélula saltarina de canal en canal, de transmisión en transmisión... tendría que ser perfecto mientras se llena de placeres y artefactos, enterrando los pocos efectos y afectos de lo que hay en esta vida de diario a diario... Ahora un abrazo es la consecuencia de una palomitas microwave extra mantequilla con bolsa desechable y el sexo es el sueño de la pastilla azul o del jugo de toda la noche... No se sabe el sexo a látex y se siente rugosamente placentero...
Hay un siglo entre nosotros y cuanto más pasa, más viejo... lo curioso de todo es que aquel que guarda el sabor de libro viejo; soy yo... sin más pecado que el olor de mis sudarios, de las letras vagas y errantes, de lo que se dice entre labios con los dientes cerrados... soy yo el apolillado, el que hace oquedades y grava las palabras con veinte centavos, soy el que huele a criolina, a vaselina, a colonia Sanborn's... soy el que guarda los recuerdos para no caer en el olvido que hay entre tus brazos... y no es malo, sólo es que hay un siglo entre nosotros cuando por fin hay tiempo para amarnos.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Negra celebración


Ve dentro de mis ojos el reflejo de la preparación fastuosa de la misa negra que he preparado esta noche para ti... deja todo de lado y observa con detenimiento tu cuerpo semidesnudo sobre la cama: cubierto tu pubis por los encajes oscuros de veladas transparencias mientras tus pezones rosados se agitan estremecidos entre el calor del frío desierto del angelus... Y ambos estamos solos, más solos que nunca jamás.
Mira como te rodean mis demonios, viles y taciturnos, ávidos de tu carne y del sabor de tus entrañas, huele el viento de nuestra respiración haciendo la tempestad del deseo sobre el piélago de tu desnudez que arde al tacto de mis manos que no han llegado, pero que buscan incansables la puerta de tu orgasmo más explosivo y por ende más profano... no soy Dios, pero le pido a mi ubicuidad que se riegue entre tus piernas buscando el más oscuro continente que jamás algún hombre ha tocado, le ruego que se desvanezca a lengüetazos sobre la orilla de tus pechos y toquen el fin del mundo para salvarse de esta vida envenenada con tu ausencia... Y tú y yo somos los ausentes, los jamás venidos a nuestra vida.
Mira como la luna nos protege en esta locura de golpes bajos y palabras llenas de lujuria, de caricias que arañan la distancia, de la media luz que nos envuelve y nos provee de vida... Mira la luna y verás los miles de ángeles que brincan de un lado a otro del abismo que hemos creado con el vacío y estas ganas estúpidas de extrañarnos... Velos dar vueltas con el signo del sexo en la mano y el amor dibujado de pasteles en el pecho... Y hoy somos más extraños y no saltamos abismos, sólo sacudimos la tierra que nos vio crecer como animales desamparados y hambrientos el uno del otro... Y hoy sólo estamos solos...
Por eso hereje rompo los tendones del verdadero Dios para que no siga escribiendo esta novela de gruesas millas, de campos de temporal, de sierras enardecidas ante la falta de batalla, de muertos vivos que se enlazan a esta historia: sólo cadáveres exquisitos con ganas de vivir en una poesía de besos y abrazos, mientras se extinguen en su propio delirio del sentimiento líquido.
Por eso te preparo las medias velas para destruir tu cadera con cada penetración hasta verte parir el momento, nuestro momento; por eso te enjuago en vino sagrado, carmín de tu fertilidad para ensañarme en el sacrificio de tu cuerpo soportando mi peso y el camino de mi esperma... Es que ambos somos el deseo mismo, que inteligente, destruye la burbuja rosa de los enamorados y se edifica en el sufrimiento de la soledad acompañada, somos la vorágine del sentimiento que se pierde entre la noche... sólo somos las bestias que purgan sus penas en cuerpos ajenos, en vidas de otros que jamás nos llenarán pero que están ahí para que no muramos de soledad...
Esta noche los dos estamos más solos que nunca jamás lo habíamos estado...

lunes, 24 de agosto de 2009

Tatuaje


Qué difícil es no pronunciar tu nombre
escrito con besos sobre la misma noche.
Qué difícil guardarse la textura de tu cuerpo en mi imaginación.
Qué difícil es callarse las medias tintas,
y gritar el deseo a cuarto de voz...
¡Harto complicado sellar medianías,
cuando se quiere mellar el secreto
guardado en tu cadera con avidez!
Qué difícil se vuelve todo cuando se quiere vivir...
Y demasiado fácil sucumbir al deseo envuelto en tu madurez.
¿Quién como tu pasado que te envuelve de noches de satín blanco?
¿Quién como tus recuerdos que se agolpan cual estampida salvaje, bajo tu almohada, de tanto en tanto?
¿Quién como tu futuro que incierto se va despejando?
¿Quién como el que navega entre tus brazos, picado océano de años?
¿Quién como quién?
Y quién soy yo...
envuelto en el sueño que alguna vez provoqué y deje escrito sobre tu piel...

Sueño eterno


No dejo de pensarte
ni despierto
ni inconsciente...
No dejo que la falta de visión me haga perder tu imagen
ni que se pierda el futuro,
aunque extrañe tus besos y tus abrazos,
y cada uno de nuestros miles de momentos.
No dejo que se me pierda el sabor de tu cuerpo
ni las tardes
ni las noches juntos;
donde tranquilos nos vamos durmiendo
hasta encontrarnos juntos en nuestro propio sueño...

martes, 18 de agosto de 2009

Día desesperado de un pianista


Hace días que no te digo que te amo ni te miro de frente, no porque tenga algo que ocultar sino porque no tengo nada que dar... Sólo mi viejo piano.
Y entonces me refugio en el caldero mágico de tu cadera, y te siento de nuevo humedecida, caliente, que si bien no mía en la realidad misma, si mi mujer en nuestras noches compartidas, de hechizos y conjuros mientras jugamos ajedrez con las estrellas, y buscamos incansables el significado del amor en el viejo diccionario que inventamos, cuando desnudos hacíamos días de campo sobre el prado ocaso de algún cuarto de hotel de paso.
Hace días que no beso ni te cuelgo el deseo sobre el cuerpo, no porque haga algo malo, es que no tengo nada qué hacer por los dos... nada, mas que sólo darte un abrazo y jurarte que a veces los tiempos son la consecuencia de los malos ratos, de los dineros escasos, de la lucha desenfrenada por hacer realidad los sueños, de levantarse y sólo ir al trabajo, de pensar y de pensar sin llegar nunca al final.
Hace días que te extraño... y no es más ni menos, que el deseo de verte a diario... de las ganas de colgar mi corazón en tu armario... de ser tu amuleto y tu escapulario... de abrir la puerta y cerrarla tras mis espaldas y vivir despierto y soñando entre tus brazos... de esperar el día y robarte el te amo de los labios... antes de que venga otro maldito y haga en tu cuerpo, una nueva melodía sobre el piano.

Absurdo total


Cada quien busca:
Vivir a su manera,
despertar de su penúltimo sueño y saber que está vivo,
desgarrarse las entrañas mientras ama,
el deseo en el pubis del otro, que aparece como fantasma en su existencia,
un beso que dure la eternidad,
una moneda que lo compre todo,
una caricia tan profunda que detenga el corazón.
¡Qué aburrida sería la vida si lo encontrásemos todo!
¡Y qué absurda si no valoramos aquello que encontramos mientras seguimos en la búsqueda de todo!
Y yo te he encontrado...

¡¿Vivir por siempre o morir poco a poco?!


¿Quién quiere vivir por siempre?
Quién sobreviviría a tus caricias cual cruzada sobre la piel,
lacerando incansables los sentimientos herejes y profanos.
Quién descansaría sobre la tierra de tu cuerpo
sin atreverse a saltar al abismo de tus besos estremecidos y telúricos.
Quién hurgaría en tus entrañas de piedra hasta reblandecerlas con el calor de las manos ansiosas y ávidas de placer sin someterse al significado del amor que tú inventaste.
Quién encontraría en el paisaje de tu mirada la lujuria apagada tras los viejos cedros que te arrullan cada noche con el canto de la esperanza de un futuro rasgado y en ruinas.
Quién puede despertar en tus brazos la alegría y en tu pecho el sentimiento de pertenencia, ¿quién? Si no aquel que deseé el fin de la vida misma.
¿Quién quiere vivir para siempre si en cada orgasmo sobre tu cuerpo se debe morir de a poco para sobrevivir un instante sobre tu pecho?
¿Quién quiere vivir para siempre si el fin de la vida es morir completo o poco a poco?

martes, 11 de agosto de 2009

Obvia necesidad


Te necesito
no más que el sol a la mirada,
no menos que mi deseo
una caricia,
tu entrepierna,
o tu lengua ávida envilecida,
o tu cuerpo en horcajadas...

Te necesito
no más que la muerte a la vida,
el beso a tus labios,
el sentimiento en tu pecho como punto de partida...
Ni menos, ni mucho menos,
como la respiración a la existencia misma.

Te necesito
y eso ya es una obviedad,
si para existir tal cual,
te necesito amar.

lunes, 10 de agosto de 2009

Destinos cruzados (hechos de realidad)


Volteemos la cara para ver si nos encontramos, contemos los pasos de nuestro camino para saber si contando compartimos el destino así como hartos y llenos de deseo ponemos en la balanza del amor cada cual su media cama.
Hablemos de tu existencia y de sus parámetros normales, discutamos mi caída y mis absurdos innombrables. Soltemos la lengua mientras cae la lluvia desplazándose en gotas como las letras en nuestras sentencias. Discutamos callados, olvidados del pasado que compartimos y entreguémonos al placer de conocernos y conquistar cualquier terreno perdido -si es que hay tedio y rutina-. Dejémonos solos, acompañados cada uno de los sueños y las pesadillas del otro, con el único fin de jerarquizar las consecuencias que nos unen y nos separan. Amartillemos la distancia y ubiquemos las zapatas de nuestro muro, bauticemos cada adobe, cada unión y cada amarre hasta reconocernos. Cimbremos la arena del tiempo hasta quedarnos con los minutos que vivimos codo a codo, caminando lado a lado, sabiéndonos pareja de tiempos muertos y silencios arrebatados a la noche -como cuando duermes y soñoliento acaricio tu cuerpo, sellando el viejo pacto de pertenecerte, aún cuando vivo inconsciente-.
Hurtemos las buenas costumbres y dime en el cara mis errores, enuméralos, escríbelos en mi cuerpo para no olvidarlos. No te calles que si no estamos juntos es porque algo falla de mi parte: soy un constructor de sueños sobre el agua, y el culpable de noches de ausencia, de mente disipada, de largas horas del deseo ahogándose callado bajo las sábanas. Anda dime y te platicaré del extraño juego del desfase del tiempo que se agolpa como neblina sobre la espalda, y poco a poco se ase del calor que emana nuestro cuerpo. Dime y reconoceré que hay días en que se agota mi paciencia, en que calló lo que me conozco de memoria sólo porque no lo puedo decir. Dime y te diré que de mucho tengo la culpa: de los días de ausencia, de la impaciencia, de los sueños rotos, de que hoy no estemos juntos; y de amarte desde lo más profundo del alma.
Dime y te diré la verdad: miles de noches me inventé un personaje taciturno, vacío y soñador; que se alimenta de la desgracia. Y acabé creyendo que vivía siempre que oscurecía y veía el reflejo de su imagen sobre cualquier cara de la luna. Y acepto que cobarde fomenté la consciencia de la nada, con el único fin de no esperar algo cuando en realidad te necesito toda: mujer completa -puede ser que me empequeñezca ante la grandeza de tu existencia-.
Alza la vista y ve el infinito mientras te cuento que cada mañana al verme al espejo dejo caer una idea que me sobresalta, que me hace temblar, que me impregna de dolor y me causa angustia. Y aún así entendería si un día pierdes la fe y decides ponerle fin a la espera de vernos juntos. No lo puedo evitar pero así como el amor lo salva todo, lo hunde todo, y el sentimiento que no se realiza también cansa y termina por volverse hartazgo y costumbre: "El amor puede cejar o sanar las alas de la mariposa sobre la rueda".
Y después de sabernos tan reales, de decirnos verdades, dibujemos una sonrisa, volteemos la cara y veámonos de frente, contemos los pasos de nuestra existencia juntos, contémoslos como quien cuenta un cuento, recordemos el principio e inventemos cada día un final de amantes enamorados, llenos de caricias, amarrados por la memoria de la piel, satisfechos de estar vivos. Volteemos para reflejarnos en el otro, que se desgaja lleno de amor, que se convierte en nosotros, cuando perdidos nos llenamos los ojos de sueños y derribamos muros: muros llenos de verdad. Volteemos para ver sólo como se entrelaza nuestro destino mientras la vida, día a día, azul se nos escapa.

Obra: Guadalupe Gómez.
Texto: Heriberto Cruz.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Amantes a la luz




Hagámoslo antes que la vida sepulte a los amantes
y se ahoguen con sus culpas...
Hagámoslo en el aire
asoleando las heridas de antes,
y encerremos el amor entre caricias y besos palpitantes.
Hagámoslo sin miramientos
hasta desgranar el ansia,
la pena y la soledad
de nuestros sentimientos.
Hagámoslo hasta atravesar la piel
y sus viejos argumentos,
hagámoslo de pan y sin lamentos...
hagámoslo de la existencia misma,
dividiendo la distancia que hay en nuestros besos,
hagámoslo de miel en nuestros cuerpos,
preñemos la lisonja con deseo,
abramos a la lujuria nuestro pecho...
antes que al igual que ellos, los amantes,
se revelen a la vida y a sus culpas;
y sigan vivos,
caminando los pasos de los muertos.

Obra: Guadalupe Gómez.
Texto: Heriberto Cruz

lunes, 3 de agosto de 2009

Otra lluvia


Tómame antes de que venga la lluvia y se lleve todo lo que he sido,
mis heridas en esta batalla por la vida,
mis recuerdos perdidos,
mis pasos que nunca alcanzaron su destino.

Tómame y acaricia mis ojos antes que se deslaven con la lluvia,
antes que se olviden de todas las cosas que han visto,
y dejen en un cuadro el paisaje de todos estos años.

Tómame y cierra mi boca antes que me ahogue con la lluvia,
y quede en silencio y me sepulten mis poesías. Házlo y no preguntes cómo,
sólo deja todo lo malo y deposítalo en mis labios,
que haré palabras nuevas,
que haré caricias jamás sentidas...

Tómame y hazme tuyo antes que venga la lluvia y se lleve todo lo que he sido,
que no he de volver igual,
he de olvidarme y seré otro...
Otro que renazca con las lluvias,
que viva diferente,
que hable y mire de otra forma...
Tómame y hazme tuyo...
antes que caiga la lluvia,
para que perdido y sin memoria,
te conozca,
y me enamore de ti,
y sea sólo así el otro que soy y renace en tu cuerpo.

martes, 28 de julio de 2009

Irreflexivo


Hoy reflexioné sobre el destino:
e imagine un hueco,
unos brazos vacíos,
un beso aletargado,
el final de la jornada,
el abismo que me precipita hacia la nada,
dos enamorados sin horizonte,
letras desgajadas, caídas, azotadas por la soledad y el olvido,
de la luna una tajada [No hay que apendejarse, no es de concreto es de queso, ¡me cae de madres que es de queso!],
el pago del peaje al arcano de la muerte,
la rueda de la vida igual a la rueda de la fortuna,
el piélago vacío sin caricias, sin olores, sin texturas,
mares de fuego, montañas derrumbadas y las ruinas de nuestro mundo chillando, como niño a horcajadas...
Hoy reflexione sobre el destino y me di cuenta que no está en mis manos ni en mi mente ni en mi cuerpo, que el hombre sólo le llama destino a aquello que quiere y se pierde en el infinito.

Enamorado del silencio


Guardo tu silencio bajo la almohada, siempre los he coleccionado por si acaso puedo abatir mi mente en el deseo de tus brazos,¡Sí, los tuyos! ¡No voltees! ¡Ni te sonrojes! ¡Sí, es a ti! ¿Cómo explicarte lo que la ausencia de sonido es para mi?
Cuando chico, sí, pues, pibe, niño, moco, guardaba silencio cuando orinaba mis pantalones, no encontraba como esconder el tremendo rio de miados que mis riñones expulsaban, Sí, lo sé, te preguntarás por qué no iba al wc, es que era muy tímido y penoso: me asustaba miar en algún baño que no fuera el de mi casa. Y mi madre, ¡pobre! Al verme quieto y sin hacer ruido, me echaba ojos inquisidores "llenos de ternura", se acercaba y muy quedo me decía: el silencio es la alarma de tus gracias.
Desde entonces decidí vivir lleno de ruido, me inventaba cientos de máquinas que golpeaban la tierra para sacarle la verdad sobre su creación, veía almas inmoladas en forma de aeroplanos y hacían ¡rrrrrrr! mientras volaban por el firmamento. Sí, así es, tienes razón: decidí guardar los silencios bajo la almohada, para que en las noches, aún con la tele prendida, no me despertaran y por ende no miara la cama.
Crecí con música en la mente, nunca con tiempos perdidos, cualquiera sabe que son silencios, al igual que los tiempos robados al compás siguiente. Mientras todos dormían yo gritaba: -¡Qué muera el silencio! -todos me odiaban- ¡No te preocupes si hay que guardar silencio, yo me lo llevo y lo escondo bajo mi almohada! Todos sabían que estaba loco, pero la verdad, acá entre nos, no lo estaba, sólo me hacía pendejo y los engañaba, yo sólo quería guardar todos los silencios para evitar mis gracias.
Y he de contarte de ellas, las gracias que hacía, porque no todo era miarme en el pantalón o en la cama, o ver cosas que los demás no veían, ¡no! De vez en cuando paraba el tiempo y hacía travesuras, besaba a escondidas, sí, todos se quedaban quietecitos mientras yo me movía, ¡gran desmadre se armaba cuando le ponía falda a mis amigos! ¡Jajajaja! ¿Sabes que también podía juntar letras? Sí, cuando la gente habla, no dice letras o se equivoca y todas esas caen en el asfalto, y las puedes recoger para hacer poemas o cuentos. Precisamente ayer me acorde de uno que hacía de niño:
Mi_ntras vu_lo y cruzo _l firmam_nto, vi_n_ un gato y m_ chupa los d_dos [perdón, no encontré la e].
Y todo iba muy bien hasta ayer que reflexioné, he guardado muchos silencios, tengo silencios solemnes, tristes, de enojo, ignorantes o letrados; por aquello de que el sabio calla, tengo enmudecimientos, hasta he guardado los tiempos perdidos de mis canciones favoritas, pero jamás he guardado unos muy especiales, son únicos, lo escuché ayer por la tele, ¡maldito poeta! Me jodió, el muy hijo de... me chin... El estúpido dijo muy tierno: "el silencio es la muerte de nuestros besos" -se sonrió- "cuando amas de verdad, el silencio es el momento entre la muerte de los besos y el nacimiento del deseo". ¡Su puta madre! Yo jamás he guardado alguno de esos y me he engañado toda la vida, si es que es cierto que mi vida comenzó hace tres años cuando te conocí, ¡Sí, por eso muero de ganas y de deseo! Y tú que no te apareces ni amas ni me extrañas, y yo que no tengo de esos silencios, que hoy precisamente me saben a algo a pesar de ser nada...

lunes, 27 de julio de 2009

Adicto (atrapado en el mundo)


Interminable la nada se despliega tras la puerta de mi cuarto, hace migas con hostigada niñez, con la crepitud de mi cuerpo, ahora sólo y ensortijado a los recuerdos de hace años, cuando todavía creía en mí, en que se podía vivir del arte, en que podía ser feliz.
La soledad camina a lo largo de mi habitación, así como ha ido desgastando, segundo a segundo, minuto a hora, la fuerza de voluntad que me mantenía vivo. ¡Estoy cansado de tanto tropezar! ¡Estoy agotado! Siempre escucho sus zapatillas golpeando el suelo y sacando chispas de mis más profundos sueños, tirados, estirados en el piso cual tapete de "Bienvenido - Welcome to my mundo". nadie lo dijo, pero la soledad es un ente con tetas y labios pintados de rojo, de mirada seductora, de grandes ojos oscuros y con una tanga que deja al descubierto sus nalgas, exactamente del tamaño de mis manos.
Recuerdo aquel día que subí al metro, todo parecía normal hasta que la vi cubierta con chal y masticando su propia dentadura, olía como huelen los muertos recien muertos:
-Tú eres especial -dijo- llevas la marca del vacío en los ojos. Recuerda todo nace de la nada, el vacío sólo es el principio. Ten esto presente, antes de que se desvanezca tu futuro.
Y se alejo, desapareció con el sonido anunciante de la próxima estación. Mientras, yo miraba desconcertado el andén, siguiendo el olor de los muertos recién muertos. Ese día todo cambio, dejé de perseguir mis demonios, dejé de alimentar mis sueños y entendí que mi soledad sólo era producto de nada, aquella que llenaba mis manos y mis bolsillos. A cada idea genial le seguía la desaparición de algo o alguien en mi realidad: "Todo lo sólido se desvanece en el aire". De esta manera perdí a mis padres, a mis amigos y justo cuando la perdí a ella, su soledad se instauró en mi cuarto, en mi casa. Y decidí no volver a pensar, no volver a escribir, prefería el peso de su soledad en mi cama y sus caricias frías, que el calor de un cuerpo que jamás fue mío. Me dejé atrapar por sus besos helados, por el sabor de su cuerpo extinto, por el dolor de hacerle el amor a alguien no vivo. ¡Carajo, no hablo de la muerte! Hablo de la soledad que me acurruca por las noches y me besa en las mañanas y me recuerda a cada instante que estoy vivo, ¡vivo! Lo que no sabe es que yo quiero estar muerto y oler como huele la carne putrefacta, y saber si hay un paraíso, si los muertos también mueren de soledad. Por eso escribo esto a sus espaldas para ver que pasa: ¡O la mato o me mato!
Haber que pasa mañana... Es que estoy cansado de estar vacío.

Dura despedida



Parece que escojo tus mentiras pintadas,
suspendidas en la espiral del tiempo,
y sólo somos las arenas de tu viejo reloj roto.
Roto por ir a contraflujo y creer en el amor de verdad,
roto y desquebrajado como mi corazón,
escurrido como mi corazón entre tus manos,
que loco y agobiado, busca porque llorar,
y no sabe si es por nosotros, no sabe si es por nosotros que estamos solos...
¡Cuántas noches dije que mi hogar eran tus brazos! Y hoy mi corazón se escapa del vacío que hay entre tus manos, se prefiere vagabundo que eternamente muerto a tu lado.
Escojo la batalla de la soledad y morir desangrado entre los prados de mi absurdo, que desvanecerme día a día entre tus labios.
Todo pasa hasta el principio que siempre está vacío: Somos principio, somos vacío.
Mil noches me regale sobre tu cuerpo, y hoy me siento violado, vencido y desvencijado, hoy estoy más viejo, menos cuerdo y lo doy todo por muerto. He traspasado la privacidad de lo nuestro haciéndolo público, y hoy ya no es tuyo y mío, es sólo suyo y jamás volverá a ser nuestro. Y prefiero no llorar ni llamarte mi casa ni regresar cansado y esperar una caricia de tus ásperas manos. Y prefiero no llorar por lo que no ha sido, sino por lo que pierdo cada momento que paso contigo, porque no me reconozco, porque sólo soy el viejo vigilante de los amores perdidos, soy el faro que guía la felicidad de mis enemigos, soy el vencido de mis guerras, soy la fortaleza de los ángeles caídos... Soy la soledad del hombre, soy la misma que adoquina y bifurca caminos, soy la despedida, soy el adiós de la vida misma...

Mi consigna sigue siendo la ausencia,
la ausencia misma que hay en el acto de amar,
no sé si a ti,
no sé si sólo es amar.
Y no es que amar sea difícil,
es que, en días, suele ser imposible,
o raro
o lejano
o taciturno
o exótico
pero más imposible.
Y no es que quiera que el amor me salve,
¿Cómo salvar un alma condenada a la ausencia?
¿Cómo salvarme si soy insalvable?
Y no es que quiera ser único,
sólo quiero ser insalvable
y recordar,
si es que alguna vez besé tus labios,
o recorrí la sinuosidad de tu cuerpo,
o te penetró mi lengua afilada al ritmo de un verso blanco,
o rosa
o negro.
Sólo quiero saber si sobre ti maldije tu cuerpo
y el placer que me entregabas,
en nuestras húmedas delicias,
en la penetración de las palabras,
en el vaivén de nuestras manos exploradoras,
en el deseo implacable,
que avasalla, nuestras caderas alevosas y encantadoras.
¡Dime te maldije!
O sólo provoqué tu ausencia
tras el improvo te amo.
¿Cómo salvarme si mi consigna es el silencio?
¿Cómo si mi consigna es la misma ausencia que hay en el acto de olvidar?

Ilustraciones de Alma de Juguete por: Enrique Zaragoza

Este soy yo...

DE MI han dicho...Nació envuelto en la terrible sospecha del ser humano —él siempre quiso ser árbol, águila o imagen tras el espejo— un 13 de diciembre de 1972, en la ciudad más avasallante y más hermosa del mundo: el Distrito Federal.Desde pequeño creció con lunas en los dedos e ideas itinerantes colgando del cabello, ávido lector de tiras cómicas y de cuentos infantiles permitió a los seres mágicos, divinos y leviatanes arrullarse en su cama tras el profundo canto de las sirenas.Creció, y mientras decidía que hacer de su vida, en cada luna llena besaba las almohadas imaginando al amor de su vida. Por fin, una mañana decidió estudiar derecho, algo que le salió muy chueco porque abandonó la carrera para estudiar periodismo, dando por concluidos tales estudios en el PART, a la vez que rocanroleaba como oso en brama tras una batería.Años más tarde decidió llevar la música en sus adentros y trabajo como negro en la redacción del departamento de cultura de Radio Educación (de vez en cuando se aventaba un palomazo como productor del programa “Su casa y otros viajes”), todo esto sucedía mientras estudiaba un diplomado de Literatura y Periodismo en Casa LAMM. Las letras —aún las de pago— siempre le han perseguido, al igual que la radio, por tanto, trabajo como productor de la serie “Impulso Humano” en Radio Universidad, no sin antes pasar por la Subdirección de Logística Informativa del GDF, algunas agencias de publicidad y la coordinación de medios de IH, A.C.Por fin, el 12 de noviembre del 2005, su destino le alcanzó y se puso a escribir como secretaria ejecutiva después de una huelga, y dio a luz a varios chamacos, y con el único fin de darle de comer a su prole, actualmente se dedica al desarrollo de documentación administrativa para diferentes empresas y alguno que otro trabajo de producción en audio (es cierto, en México vivir de las letras, que no sean de pago, está de la China Hada).Por cierto, el nombre de sus chamacos son:* El eterno idilio entre las mariposas y las hormigas, 2007.* La caída de la luna, 2006. Noveleta rosa.* Alma de juguete (anhelos para el niño que nunca debiéramos olvidar), 2006. Cuentos ¿infantiles?* Egomanias y la Llantitos (cuento – lógia), 2006. Recopilación de 20 años de cuentos darkys y existenciales.La mayor parte de las veces me llaman ¡Hijo de la chingada! ¡o de tu madre!, bueno, la mía... aunque últimamente me he aficionado a ese término tan común y que sólo me sabe si proviene de sus labios y que juntos creemos es para toda la vida (chance y para algunas más).En fin, que de mi la gente puede decir todo y a la vez nada, tengo muchos nombres, lo cierto es que tengo buen corazón aunque lo disfrace de mil y un calamidades...

Rolas de la banda "Nívola_Cría Cuervos" (Quintanar/Vargas/ Cruz)