El caos es el orden en el mundo, de todo aquello que no entiendo, de lo que percibo dentro de esta realidad aparente... Parece, creo es parte del destino que me espera en alguna parte. Lo sé, por la caída de la luna que ha llenado el hueco más profundo de mi cuerpo: aquel existente dentro de mi pecho... Por: Heriberto Cruz Reséndiz
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Se puede mencionar este blog, sólo si es con fines informativos y literarios. Si deseas podemos hacer un intercambio de difusión en los links, para promover nuestro trabajo. Saludos
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viernes, 2 de septiembre de 2011
Será...
El sol se agazapa tras tus ojos -sí, los tuyos-, y me deja claro el horizonte de tus brazos, mientras el prado de nuestras imposibilidades se tiñe de blando naranja: ¿Acaso sólo somos y a eso se resume la existencia? No lo sé, y no me importa saber, sólo sentir la primavera del café contenido entre tus manos mientras tus pasos resumen las millas de distancia que hay entre nosotros, a la par que el aire mueve las arenas de las dunas acumuladas en mi pecho: ¿Será que la espera trazó las calles en el desierto de mi soledad?
Escucho sin cesar el latido del corazón vuelto cenizas y humaredas, y tus labios se vuelven la entrada del infierno, y cada caricia, los peldaños que llevan a tu boca, y me sabe a fresca tarde, a la promesa de la ausencia y del viaje, al sabor de la tierra que sin ser mía expropio al ritmo incesante de un viejo arrullo -inventado en mi cabeza por los dioses y los adioses-.
¿Será que el sabor dulce de tus labios es fruto de la tierra?
Miro la paleta de colores del atardecer sobre tu cuerpo, y el sol oculto, cual fisgón tras tus ojos, se asombra de la fusión de los grises azulados, de los cristales minerales que empapan tu rostro: ¿será que el astro rey es el ladrón de los momentos y las imágenes en mi memoria? ¿O es que acaso, lo escondiste para robarme el alma y tender tras tus ojos la trampa de la proximidad? Es que ahora la distancia es irrelevante, es sólo un paso sobre las aguas, la conexión entre las islas, el vuelo -libre- sobre el cráter del volcán, el beso que acompaña la danza de la naturaleza humana: la ausencia sólo es el numen de esperar.
Y me olvido de mi, y me olvido de ti, de tu sonrisa franca de mujer verdugo del sol, de la paz contenida entre los trazos de tus dedos en el horizonte... Y al olvidarme, no te hablo de amor porque todo aquello está escrito como libro de cabecera, como charla de sobre cama, virtual e irreverente, es el mensaje oculto en el follaje de todas las veredas que inmutables llevan a ti... Y me olvido entre las ruinas y la niebla, y me llevo los recuerdos y memorias, y me transformo -transparente-, en el fantasma de los días y las mañanas, en el extraño -que sin serlo-, ve más allá de la carne y toca a la mujer dentro dentro de la mujer: Hoy ya nada es igual.
¿Será que los colores pintan entre tus manos la ausencia?
¿Será que pasé el tiempo, y el espacio relativo a nosotros?
¿Será el será con que inician las promesas y las maldiciones en cada historia de siluetas mágicas y grandes aventuras?
Hoy ya nada es igual, si el sol sigue tras tus ojos ladrón, furtivo, agazapado y las lunas de mis dedos quedaron sembradas en el jardín de tu casa, esperando para florecer el fruto prohibido de la palabra:
Será que hoy ya nada es igual...
jueves, 1 de septiembre de 2011
Fijación Oral
Cierro los ojos y veo los copos de nieve que hay amalgamados sobre tu pecho, y como las cenizas de mi cuerpo van cubriendo el rojo oxidado de tus labios, mientras mi lengua despierta al Fénix oculto en tu vientre: cada vez que se enciende se funde el deseo en tus entrañas...
Y pienso en el camino que recorre la avidez, ¿será que los pasos perdidos siempre encuentran el camino del abandono? Y no hablo de la soledad ni del vacío; sólo dejo al aire el momento en que se olvida todo, hasta uno mismo. Es el momento en que la boca se entibia, y se desgajan las caricias por los pliegues de la piel, es la vibración que dando a luz, se pierde en la madeja de los cuerpos hechos nudo, embriagados de ganas, sedientos de las palabras que negadas al habla, sólo se escriben... Y parece que el sol es invisible y el alma transparente, que los sentidos se mueven sigilosos ocultando sus temores tras la palpitación de los sexos confundidos al ámbar de la mañana.
A la vez la historia se escribe entre las sábanas revueltas, revolucionarias, muestrario del campo de batalla: banderas flageladas, de tierras casi desconocidas, extrañas combatiendo juntas en pos del orgasmo, -y no hablo de la venida que hay a la altura de las caderas-, sólo dejo en los cimientos los poemas tejidos entre sonidos y silencios, las historias sin final y de página blanca: será que hay novelas inéditas y perennes. Lo digo porque no lo sé, y lo escribo para recordarlo; aunque todo nazca de la síntesis del olvido. Y es que si bien uno se abandona entre brazos circunscritos al letargo, se reconoce desnudo antes de encontrarse extraviado en los senderos del placer reencontrado o desconocido... ¿será que la misma lengua viperina de diabluras y sacrilegios puede hacer el surco que seguirá la hombría encendida?
Y todo en mi cabeza se llena de neblina: el sabor de fresca mañana, de cítricos olores y silencios forzados al endeble tiempo del movimiento de dos cuerpos... será el ardor de las huellas que se quedan impregnadas entre cojines y cogidas, de mano, de espaldas, de nalgas, de almas... ¿se puede comer el beso tan deseado y llevarlo al sistema, así como se pasa por alto un pecado? No lo sé, pero la lluvia se lleva las herejías que hay en el intento de pertenecer y entregarse a alguien, por minutos, por días... ¿seguirán de filo las lunas plateadas, sin palabras y con ganas? ¿Se puede ser sin ser suyo, ni mío? Suave tentación la de la carne ante el café de la mañana, y los sabores que emanan de la tierra, los sonidos de las aves buscando sus nidos, y las babosas enredando con su hilo de baba los rastros del destino: ¿Se puede saber sin entender nada? No lo sé, tal vez si sólo se prende mi lengua entre sus piernas...
Cierro los ojos y veo los copos de nieve llenando las oquedades de tu pecho, creciendo como los horrores del apego, miro mis cenizas como van cubriendo su cuerpo, mientras el amor escondido va ardiendo como el Fénix... será que alza el vuelo antes de que el sentimiento prenda las velas del duelo, y no es que este muerto, solo, sólo estoy lejos...
lunes, 22 de agosto de 2011
Teatralidad de la agonía (Cuerpo sobre cuerpo)
Sin miramientos, la noche de ayer caminé a tus espaldas, seguí cada uno de tus pasos -ya no sé si eran de tacón o zapato bajo, si te pesaban o se deshacían como dulce-, lo cierto es que era casi la sombra que te pisa los talones... Mientras seguías adelante sobre tu camino rosa y púrpura, miles de bestias se hacían al límite del vacío en tus brazos, hambrientos de carne, de tu cuerpo. Ellas -las bestias- se adherían al lado del camino, siguiendo tu humor, y yo no podía hacer nada, nada contra el poder que da el libre albedrío.
Sin más recordé los viejos piratas de papel que hicimos alguna tarde y que dejamos a la orilla de un viejo cuento castaño oscuro, para que el río de palabras se los comiera en sus aventuras, no pude más y sollocé tras el viejo árbol que abrazaste pensando en devolverle la vida, uno a uno fui dejando en el camino cada una de las evocaciones que te conformaban en tu historia, y a la vez que desaparecían las bestias te fui olvidando, y no recordaba porque caminaba tras de ti, se me fue tu rostro, la textura de tus caricias, el olor de tu vagina, la magia encerrada en tus labios, y me olvidé...
Justo hasta hoy por la mañana que decidí medir la agonía del tiempo y medir los plazos: de la vida, del amor, de la muerte; y me miré vacío con el tiempo medido... y di un paso al abismo -aquel que siempre quieren cruzar los ángeles-, y no sentí miedo de caminar el sendero que nos separa... fue como si decidiera construir mi propia escalera al cielo... y mientras flotaba -yo también busco alguien con quien volar cuando tengo sexo-; me pregunté de tu cuerpo, de la suavidad de tus pezones, del sudor sobre tus pechos, de la seda de tu vulva, de las palabras que miden tu inteligencia... y decidí hacer una resbaladilla que bajará a la tierra, los hombres como yo no fuimos divinos, somos guijarro, piedra y costilla; somos carne para los buitres del deseo y la pasión, somos tela de la araña de la red del pensamiento, la tablilla sagrada de los sentidos... somos amor divino, muerto al tacto de los hombres, somos el frío del rictus de los prohibido, somos grillete y ristra de nuestro propio destino... somos la risa de la hiena que mata lo material y alimenta lo sublime; somos el niño y el demonio encerrado en la osamenta del delirio... Tal vez por eso desaparecían las bestias de tu camino...
Por eso anoche caminé a tus espaldas, tenía hambre no de tu cuerpo, si no de lo que hace el mío cuando está contigo...
jueves, 11 de agosto de 2011
Sin recuerdos
Mientras en la mañana se confabulan las posadas y artilugios, me desdigo de los pecados de mi noche, porque habiendo estado me niego el infierno de tus labios prometidos: paraíso construido a punta de almendros y piedras sobre piedras...
Y no te recuerdo de otras veces, sólo de noches permeables, dónde las palabras se regodean como fieras, se destajan en caricias, se huelen hasta encontrarse en el consuelo de la piel -si es que hay piel a la distancia-, y se muerden la esperanza, para atragantarse los anhelos y colmar el veneno sembrado en el vacío que dejan los otros, aquellos que desfilando, se roban los fantasmas de las viejas historias e interfieren en las imágenes mentales de los durmientes de tus vías, del tren que te inventaste para viajar más allá de los abismos, sólo para provocar las heridas del alma.
De verdad, no te recuerdo de días pasados, te miro llena de vacío, de esa plenitud sonriente que da la migración del alma, de los besos mojados en tinto, de expresiones arrebatadas al destino. Y no te miro vacía sin sentido, te observo plena de silogismos, plagada de metáforas compradas a las vigilias acumuladas . Se pueden sentir las ideas rozando tu piel, aferradas en el intento por llegar a tu corazón -ideas locas por morir en el intento-. Es en serio, no recuerdo nada que no sea tu mirada jamás vista, ni el peso de tu cuerpo ni tu sonrisa de alborada, no recuerdo nada; sólo el deseo de las figuras nocturnas sobre tu piel de bruja blanca, y los hechizos perdidos en cada pliegue y rescoldo rojo vivo sobre tu vientre, ruinas de amores perdidos y caminos encontrados. ¡Lo juro no recuerdo! Ni el más mínimo detalle ni mis dedos descalzos tejiendo frases pergamino por la alborada de tu pecho ni mis labios desiertos jugando con la comisura de tus labios frescos; no recuerdo -si es que recordar es origen del olvido-, sólo sé del vacío de mis brazos en tus aguadas, caracolas de acuarelas, de mi nuevo rostro con la huella de tu dedo pincel, de las cimientes de un reino de poder: palabra sobre palabra, silencio sobre silencio.
Parece que mientras no recuerdo, olvido; o será que sólo te evoco de páginas sentidas, aradas al filo de la pluma, manchadas con la sangre del tintero, pasteles provocados por la vista de tu ventana que sin ir más allá, fotografía los trazos del alma: ¿Ese es el paisaje del corazón? Y es que no lo dudo, pero no recuerdo las salvajadas en nuestras tertulias ni los mitos o verdades, no sé si me viste completo o jalando el lastre que me ata a este mundo, no sé de tus versos suaves y blandos, menos de la nieve, que caliente, se filtra en cada prosa de tus manos, no imagino tus espacios, y me lleno de ansia por los vacíos, y no es que ame la nada, pero suspiro al deshojar nuestros libros, al ser parte de los antiguos aquelarres: durmiente tras durmiente, se forman los peldaños que brincan del anhelo al deseo: ¿Será ese el paraíso?
De verdad no recuerdo, no sé de ti... menos de mi, no se el sabor de tus pasos, ni el olor del desfiladero de tu espalda; y con la mañana he de saber, y entonces recordaré.
Pasos eternos
y se desmoronan nuestras ruinas en cada respiración,
mientras ellos mueven sus alas,
justo donde el tiempo se detiene,
y la rueda de la vida para cual tu viejo corazón:
significa que aún estamos vivos.
Y no te has ido
ni en el conjuro de la noche
ni en la herejía de cada mañana:
sólo es que has decidido partir llevando la luna en tus espaldas,
y los sueños entre tus manos cual maraña.
Y si el mundo colapsa,
es porque el ciclo de la vida vuelve a comenzar,
así como de sal se llena el mar,
y la arena en la orilla: regresa todo a su lugar.
Y no te has ido...
Sólo decidiste caminar
más allá del límite de mis manos,
dando pasos a la eternidad,
dando pasos a la eternidad,
a dónde ya no te puedo alcanzar...
Y no te has ido
sólo escribiste un inicio sobre este final.
jueves, 4 de agosto de 2011
Idea original
Estoy parado justo donde inicia todo,
sin importar si es el principio
o aquel viejo final,
y sólo hay un pensamiento que habita en mi mente.
Mientras miro el porvenir tan cerca,
dejo a las arenas de nuestros desiertos,
de nuestros abismos,
esconderse en mi cabello
y en los pliegues de carne;
y permito que ese pensamiento habite en mi mente.
Abrazo la soledad,
acompasada,
acompañada,
llena de tanto vacío,
de tanto deseo
inconcluso.
Y acaricio esa idea que habita en mi mente,
con la fuerza devastadora del huracán,
con el poder de la creación que hay en las manos de un mortal,
con la acidez corrosiva del veneno del alacrán,
y la acaricio como idea primordial,
en este último respiro,
¿será un inicio? No lo sé...
Sólo sé que estoy parado seis metros abajo de esta idea primordial,
y me cojo a ella, como siempre se aferra uno a la idea de respirar,
sólo son seis metros, y falta tanto camino por andar... ¿Qué más da?
Estoy parado a seis metros, abajo, de esa idea original,
y sin más me abrazo a ella:
Tú y yo...
sin importar si es el principio
o aquel viejo final,
y sólo hay un pensamiento que habita en mi mente.
Mientras miro el porvenir tan cerca,
dejo a las arenas de nuestros desiertos,
de nuestros abismos,
esconderse en mi cabello
y en los pliegues de carne;
y permito que ese pensamiento habite en mi mente.
Abrazo la soledad,
acompasada,
acompañada,
llena de tanto vacío,
de tanto deseo
inconcluso.
Y acaricio esa idea que habita en mi mente,
con la fuerza devastadora del huracán,
con el poder de la creación que hay en las manos de un mortal,
con la acidez corrosiva del veneno del alacrán,
y la acaricio como idea primordial,
en este último respiro,
¿será un inicio? No lo sé...
Sólo sé que estoy parado seis metros abajo de esta idea primordial,
y me cojo a ella, como siempre se aferra uno a la idea de respirar,
sólo son seis metros, y falta tanto camino por andar... ¿Qué más da?
Estoy parado a seis metros, abajo, de esa idea original,
y sin más me abrazo a ella:
Tú y yo...
miércoles, 20 de julio de 2011
Sin aire...
Es raro entender
que las cosas pasan,
moviéndose en su eterno vaivén,
siempre terminando sólo para volver a empezar,
comprando la única certeza de esta vida:
morimos justo al momento de nacer.
Y puedo contar historias y cuentos
de las veces que he amado,
y te cuento entre ellas con los dedos de una mano:
te pediría que te quedarás pero sólo necesitas respirar.
¿Alguna vez dije que te necesitaba?
¿Alguna vez dije que te deseaba?
Si no lo mencioné: ¡Perdón!
Es extraño comprender,
cuántos errores hay en la práctica del amor,
¿puedes ver los tuyos tanto como veo los míos?
¿Serán pecados? ¿O sólo una forma de vivir?
Tan sólo soy alguien que no puede ganar sólo por ganar,
porque siempre pierde,
ya hay tanto en este mundo,
para qué sumar otro dolor,
si sólo somos seres humanos fallando una vez más.
Te pediría que te quedaras para qué si sólo necesitas respirar.
¿Será que no veo más allá?
¿Será que ya no estás?
¿Será que hay algo si lo dejas?
Lo confieso:
Lo dimos y pasamos por todo,
pero de eso nada nos vamos a llevar
y nada ha de quedar.
Es raro entender,
que hace falta aire para respirar
si no veo tu rostro.
Lo confieso fui un estúpido
si nunca dije que te amaba,
que te deseaba,
que te necesitaba...
pero si lo dije fue con todo el corazón...
Te pediría que te quedarás pero sólo necesitas aire para respirar...
y te aseguro que nos veremos en otro lado cuando no lo necesitemos más.
martes, 12 de julio de 2011
Medallón gótico
Viene la oscuridad, viene,
ceñida al orco,
profundo leviatán de mi sensibilidad,
despierto en mis pesadillas no te toco,
y crespo al mar de la divinidad.
Viene la oscuridad,
viene, cargada de lo sobrenatural,
reptan súcubos e íncubos,
en la tierra de mi inminente mortalidad.
Viene la oscuridad,
viene, y antes de volverme loco,
tomo tu cuerpo, medallón cristal sólido,
talismán para volver a la realidad.
Flor de ángel
Con sumo tiento,
me acerco,
siento el botón,
palmo el capullo,
tras cada beso
florece en tu cuerpo
divino, inmenso, el deseo.
martes, 5 de julio de 2011
Muerto de letras...
Será que te he inventado,
como se inventa el sueño interminable de una noche de verano,
la insoportable levedad del ser,
o un príncipe pequeño perdido en el desierto,
aparecido muerto junto a las alas del aeroplano.
Será que te he creado
como los seres alados, que frustados mitigan su dolor,
en la soberbia divina de saberse, en sentimientos,
menos que cualquier humano.
Será que te he sacado,
amor muerto de mi penúltimo sueño,
cadáver exquisito,
celo profundo,
sentimiento del abismo.
Será que te he inventado,
ciego de lunas,
quijote derretido,
gigante envenenado,
epitafio tallado en las alas del deseo.
Silogismo despiadado
Y me pregunto -insensato-, si mi lengua provoca estertores en tu mundo, mientras navega silenciosa, recogiendo las palabras que mis manos han sembrado en el prado de tu vientre, cosecha de frutos prohibidos a la luz de la razón común -todo se hace prohibido cuando no se tiene-.
Justo cuando muere el día, y se cae a pedazos la vida, cuestiono si es que hay una salida, señal de fuga en el destino, pregunta de selección múltiple: es el devenir de la olas que recorre nuestras ansias en cada luna llena, es el viento de mitad de año que cambia nuestras direcciones y juega con el azar a ponernos frente a frente, o es sólo la memoria de la piel que nos recorre en la caída, entre acantilados profundos e interminables, de cuando nos abrazarnos hasta enterrarnos las uñas en la espalda -siempre he pensado que hurgamos bajo la piel para buscar al ángel que creemos que somos-.
Escuchas nuestra respiración cortada por las voces del deseo, aquellas que susurran hirviendo la sangre bajo la piel, y ocultando la humanidad que -a pocas montas- aún tenemos. Y es que al roce de las caricias van saliendo los demonios y leviatanes que hemos alimentado con las yemas de los dedos, como libros prohibidos nos vamos deshojando, a la vez que los seres de nuestras pesadillas nos van abandonando, y aparece tétrico el paraíso que una vez entre sueños nos forjamos: ¿Será un sueño abrupto todo aquello que nos fuimos inventando?
Y lo pienso, mientras atado a la cama, veo perplejo el acto desnudo de tu cuerpo, continente descubierto, paisaje intacto e indeleble al paso del tiempo. Y me sorprendo si es que nos hemos creado, como se hacen las historias en la mente endiablada de algún escribano, que siempre lleno de lunas se vierte y maquilla su diario, se extrae de si para olvidarse luego, brincando abismos de países lejanos, blandiendo espadas y volando a espaldas de sus diablos: dragones de fuego, blasones de todo lo mundano.
Y me admiro si es que nos hemos inventando, fingiendo olvido, haciendo de la costumbre lo convenido, de ignorarnos y llamarnos, de escondernos en las sombra de nuestro destino, de mirarnos ciegos y adoloridos, de amarnos presas de los más bajos instintos... de crearnos más allá de cada espacio, de las agujas del tiempo, del mismo pecado de estar vivos. Y si es que nos creamos, ¿en dónde están los otros que nos sueñan despiertos o dormidos? ¿Se conocen? ¿Están vivos? ¿O sólo viven a través de cada uno de nuestros encuentros furtivos? Están vivos... estamos vivos...
miércoles, 8 de junio de 2011
De lunas a lunas
A mi me gustan las lunas de mis dedos que me hacen escribir mil y un locuras:
Soy un hombre con medias lunas en los dedos
o cuartos menguantes cuando hablo de deseo
o lunas completas si hablo de vivir o de amar
o lunas llenas si se trata tan sólo de olvidar...
Y lunas nuevas si –como cada día- he de volver a empezar.
Porque hay de lunas a lunas:
Lunas silvestres enramadas entre los árboles,
Lunas simientes, fértiles y amantes de la tierra,
Lunas sangrantes, rojizas y de amaneceres muerte,
Lunas blancas, opacas llenas de secretos y escondites,
Lunas deslizadas, protectora de los amantes y sus caricias furtivas,
Lunas diosas, que se desnudan tras la ventana del firmamento, y nos regalan una lluvia de estrellas en cada orgasmo…
Hay de lunas a lunas,
unas más o menos creídas,
otras sediciosas, de vagina humedecida,
de besos hartos y lamidas encendidas.
Hay lunas en lunes,
penosas en martes,
rebeldes de miércoles, pausadas de jueves y viernes,
muertas y vivas pero muy calientes
-se aprovechan por ser satélites-.
¿Será que la luna es una, y de una en una se forma la historia de sus miles de fases y entregas?
Tan puta y tan señora,
tan alegre y sonriente,
tan llena de penurias y deseos,
tan puta la muy señora
-y no es que importe que abra sus piernas a cualquiera-,
es que para ella uno es cualquiera.
Será que hay lunas en lo que escribo,
lunas enamoradas,
perennes
asesinas y despiadadas,
tiernas y llenas de magia…
¿Será que todavía quedan lunas para afilar palabras al borde de la madrugada?
Soy un hombre con medias lunas en los dedos
o cuartos menguantes cuando hablo de deseo
o lunas completas si hablo de vivir o de amar
o lunas llenas si se trata tan sólo de olvidar...
Y lunas nuevas si –como cada día- he de volver a empezar.
Porque hay de lunas a lunas:
Lunas silvestres enramadas entre los árboles,
Lunas simientes, fértiles y amantes de la tierra,
Lunas sangrantes, rojizas y de amaneceres muerte,
Lunas blancas, opacas llenas de secretos y escondites,
Lunas deslizadas, protectora de los amantes y sus caricias furtivas,
Lunas diosas, que se desnudan tras la ventana del firmamento, y nos regalan una lluvia de estrellas en cada orgasmo…
Hay de lunas a lunas,
unas más o menos creídas,
otras sediciosas, de vagina humedecida,
de besos hartos y lamidas encendidas.
Hay lunas en lunes,
penosas en martes,
rebeldes de miércoles, pausadas de jueves y viernes,
muertas y vivas pero muy calientes
-se aprovechan por ser satélites-.
¿Será que la luna es una, y de una en una se forma la historia de sus miles de fases y entregas?
Tan puta y tan señora,
tan alegre y sonriente,
tan llena de penurias y deseos,
tan puta la muy señora
-y no es que importe que abra sus piernas a cualquiera-,
es que para ella uno es cualquiera.
Será que hay lunas en lo que escribo,
lunas enamoradas,
perennes
asesinas y despiadadas,
tiernas y llenas de magia…
¿Será que todavía quedan lunas para afilar palabras al borde de la madrugada?
martes, 7 de junio de 2011
Sublimarse
Me encuentro en la mañana más fría que mi alma puede soportar,
midiendo la distancia que hay entre la realidad y mis sueños,
viendo partir cada anhelo con el despertar del sol
-juro que ellos al igual que yo desean volar libres-.
Y parece como si quisiera salvarme de mi cantando una vieja canción de cuna,
con la voz prestada de algún ángel extraviado en este mundo lleno de soledad,
repleto de verdades a medias,
de suspiros y de maldiciones,
tan lleno de mierda.
De verdad quisiera ver ese ser alado volando sobre mi,
entonando el romance de los caídos en la batalla por las ideas,
sólo quisiera salirme de mi
y no regresar jamás,
tener el cuidado de guardar los mitos verdaderos que hay encerrados en mi boca,
y recitarlos en una mañana más cálida,
-gritando a los cuatro vientos que este mundo sólo es una imagen de lo inexistente en mi cabeza-.
¿Sabes cuál es el camino que hay que tomar para estar más cerca?
¿Cómo ciega el amor en el atardecer de la vida?
¿Escuchas los secretos que te dices para mentirte después?
¿Conoces el significado de la vida?
¿Cómo se teje el destino en cada decisión que tomamos -estemos preparados o no-?
¿Reconoces el lenguaje del deseo?
¿Cómo se habla cuando se ama?
¿Serás la luna que ha esperado mi tierra en el transcurso de las eras?
¿Sientes que la vida se mueve en tus entrañas cuando estoy dentro de ti?
¿Seremos el paraíso?
Siguiendo mi mayor anhelo quisiera ser un ángel de hermosas alas negras transparentes,
un fantasma pálido de amor,
errante en el lado oscuro de tu cuerpo,
caminante del deseo que emana entre tus piernas,
y se derrama sobre la tierra,
esparcido por los vientos escondidos, huracanados de tu corazón.
Y no encuentro un momento de claridad entre tanta oscuridad,
ni un sollozo ni el alivio
de mis palabras rotas,
encimadas una sobre otra,
haciéndose el amor
como jauría hambrienta,
como manada desbocada,
como cementerio de hipérboles y metáforas:
"Simple parábola del hombre que sencillo ama cada letra con toda el alma".
martes, 31 de mayo de 2011
Metamorfosis metáfora
Mientras pasa
se desvanecen los crisoles de esta era,
y el colibrí vate con sus alas la pluma al cielo en busca de la metáfora
vuela lejos, sólo espera...
A que caiga la luna y se haga trizas en tu cuerpo,
y seas la mujer satélite,
la mujer noche,
de mis noches aciagas y clandestinas.
Y no es que te ame,
es que sólo te amo
cuando sueñas despierta
y te abalanzas sobre la vida,
en esos momentos en que no le dejas respirar:
Como si todo fuera un beso,
como si sólo eso desgarrara el alma,
como si respirar no contará...
Y sin embargo te pienso de cuatro cuartos,
de cuando hacemos el amor buscando el silencio perdido,
el destiempo obligado, el acento de muerte que sigue al preludio
de los puntos cardio-virginales:
norte, este, o este que se pierde en tu sur orgasmado,
Mientras el colibrí sólo espera que se haga la luna sobre tu cuerpo.
Y no es que te ame,
es que vivo espantado
de la crueldad de este mundo,
del desatino del hado,
y viejo mago,
me transformo para escribir en el cielo la metáfora:
"Espero los trozos de la luna sobre tu cuerpo,
aunque se vaya al diablo el mundo y el firmamento".
miércoles, 25 de mayo de 2011
Derrumbe sugestivo
![]() |
| Colapsada |
se mezclan para dar a luz nuevas sugestiones,
y los mundos paralelos y simétricos dejan de ser:
El inicio y el final entrelazados, confundidos;
la virtud cual juego de matatena, golpe- pelota- suelo;
los ángeles disfrazados de nubes, perdiéndose en el espacio;
el 4 como error de lo perfecto: 2+2=∞ imperfecto;
la mirada perdida de los enamorados,
la revuelta silenciosa de los amantes;
los dedos cruzados faltos de suerte;
un abrazo vacío;
la personalidad de la desolada compañía;
la sangre sobre tus manos;
los asesinatos pausados y equilibrados por el sano derecho de matar;
el sendero laberinto y sus huellas extraviadas;
Dios como esperado final de las cosas:
Las cosas que olvidamos,
que se derriten y resbalan,
y la imparcialidad del juicio animal para convivir con el humano;
la querencia desvalida;
la falta de justicia en los besos;
el miedo atroz, y el horror de cada paso;
la respiración como escape a esta realidad mal sana;
la genialidad de la idiotez;
el enigma resuelto y su vericueto;
la amistad incapacitada;
las caricias atadas a su propia libertad;
la mujer virgen y su descendencia;
la interrogante enumerada, su pregunta abierta;
las vaginas rosadas de primavera;
la eyaculación precoz y el orgasmo detenido;
Afrodita saliendo de la mar;
Pegaso flotando en tu vía láctea;
el nagual que llevo dentro;
tu misión partida;
la partida de madre de todos los días;
el ladrón del fruto de tu vientre;
la savia en tu entrepierna;
mi lengua perforando el piélago de tu cuerpo en sábanas de seda;
que ya nada gira en rededor del sexo; todo es sexo;
la blasfemia cobijada entre tu seno;
la caída del hombre y la revolución de su naturaleza;
la numeración brincada; de raíces cuadradas y violetas cayendo del cielo;
la frase adverbial que fue,
lo que es y sigue siendo;
lo que no tenemos;
lo que más anhelamos y carecemos;
la querencia maldita, la maldita vida...
la enumeración idiota de las ideas que colapsan para crear sugestiones:
El mago y su sombrero y el conejo muerto;
El orco y el paraíso vejado en su terreno;
Lo salado y lo dulce y el hambriento;
La cordura envuelta en esta locura...
Lo que es y no es al mismo tiempo...
El recuerdo del anhelado olvido...
Mi nombre perdido en el vacío...
La puntualización de las ideas vanas que colapsan.
viernes, 6 de mayo de 2011
Delirio de palabras
El viento sopla las ideas,
las lágrimas,
la lluvia,
entrelaza los hemisferios,
se roba las caricias,
y hoy somos más humanos
de lo que jamás fuimos,
será que padecemos el delirio del poeta,
la esclavitud de las letras,
y fluye la sangre tinta desempolvando las lenguas...
Será que los caminos se han hecho sus verjas,
y las plantas sus semillas,
o es el sol que se esconde tras la luna
haciendo castillos de hielo,
mientras juega con la marea alta:
¡Cuántas imposibilidades!
Como aquella donde siempre recargamos nuestros cuerpos desnudos,
soñados,
imaginados o deslavados por el tiempo,
ese futuro inalcanzable
de tan pensado,
ese presente lleno de contradicciones pasadas,
de pronombres salvados,
donde yo no se transforma en tú...
Será que somos fantasmas,
reencarnaciones desdibujadas,
reencontradas,
aparecidas,
somos novela,
o sólo historia entrelazada...
jueves, 28 de abril de 2011
Hommo Hummanis (Delirio - cotidiano)
siempre de alas atadas
listo a pagar su sombrío peaje.
Tan sobrenatural
y sólo sangra en silencio,
sin oraciones,
sin llantos,
sin fundamentos.
Y no desaparece,
ni cae con las bolas de fuego,
ni vuela,
últimamente, ya ni sueña:
se siente puente,
cerrojo,
su misma jaula de oro.
Tan misterioso,
y se levanta descalzo
camina horrores,
siembra desiertos,
se acompaña siempre de muertos,
de la virgen de los lamentos
implorando socorro.
Ya ni habla,
ya ni mira,
ni toca o respira...
se agota,
se hace dejo
se voltea y camina a contra flujo,
se desata,
se desgasta...
y se mira viejo,
apagado,
transistor descontinuado...
Se sienta y siente al esclavo,
de los medios,
de lo común,
de lo muy humano...
Se observa normal -a aquel salvaje-,
hoy la vida se le escapa de las manos.
martes, 26 de abril de 2011
Retorcido deseo
Yo quisiera
retorcer las lisonjas de los poetas,
abastecer el sol de las sufridas caricias,
abrir el closet y sacar a las divinas muertas,
y besarles sus labios tiesos,
mirarme en el reflejo de sus ojos opacos,
sonar la marimba en sus costillas...
Apretar el apagador,
prender las noches,
salvarlas del pecado de vivir,
ceñirles el corsé y apretarlo hasta asfixiarlas.
Yo quisiera,
dejarlas solas,
hastiadas,
perdidas en el vericueto,
sanarles las heridas del laberinto,
dejarlas caminar a su ritmo,
llenarles la cadera:
Tirar las puertas y enseñarles el mundo.
Las guiaría entre las trincheras,
las zanjas que dejan en sus batallas perdidas,
las dejaría en su campo de exterminio,
junto a todo lo que ha quedado en el olvido:
Sus cadáveres exquisitos,
las letras paganas,
las herejías escritas sobre el cuerpo de los enamorados,
sus besos muertos,
sus muertos besos...
Yo quisiera
retorcer las lisonjas de los poetas,
pero sólo las lleno de deseo.
martes, 12 de abril de 2011
Escenario Vital (cuento en FA)
Hoy me desperté entre tinieblas, debo reconocerlo sentí miedo de verme sólo, rodeado de asperezas y contextos mentales, de esos que he ido creando a través del tiempo; sentí el frío de esta realidad aparente, compartida con todos -y con ninguno al mismo tiempo-. Al fondo, muy lejos sólo el sonido describía la ruta que debía seguir... mientras el escenario de mi vida se aparecía, develado, por la fuerza de la música, una síncopa perdida deambulaba, y la distorsión emulaba cuál grito de ayuda, envolviendo todo el ambiente espasmado... y caminé con la cabeza baja como buscando mis pasos perdidos, veía las huellas sembradas por el devenir de los tiempos -a veces pasado y futuro no son lo suficiente para hacer un presente-. Me sabía extraviado, y mil veces recogí las astillas de madera tiradas en el piso para formar mis baquetas, las pegaba con las gotas de sudor de los trabajos hechos -esos que me habían llevado al abandono y a obtener unas monedas para sobrevivir-. Caminé sin sentido, sólo balbuceaba palabras a destiempo, fuera de tono, fuera de mi -inspiradas por el sabor de los besos aplopéjicos de este presente continuo-, y no era yo, ¿o sólo era otra parte de mi que decidí enterrar?
Sólo la música, de bajo sinuoso y de letras encendidas en el odio a la existencia misma, o repletas de esa esencia vital, me mantenían de pie. El escenario de mi vida se iluminó tras las explosiones y las luces góticas de cada historia que decidí contar -con escalas, o en menores, entre vistas, o a pura pluma-, era una Nívola escrita a tinta sangre y con pulsaciones propias, una epopeya con los ojos dispuestos a salir de su órbita por las aves negras del olvido: "Cría Cuervos..." Acaso, ¿era yo? ¿Era una parte de mi que decidí sacar a la luz? ¿El arte se seca mientras más apegado estás a él, o se confunde con tu propio corazón?
Caminé de filo hacia la luz, mientras mi lengua viperina aprendía los vocablos de esta tierra y olvidando su viejo diccionario de juglar peleado con la vida, caminé por entre las flores humanas, que se mecían soñolientas al compás de 4/4 y los gritos estridentes... los espacios del delay provocados por los armónicos no son suficientes para hacer un peaje. Caminé hacia la luz que bajaba morada de adviento, amarilla locura, sentida fría azul, verde esperanza, mientras él, Dios con su llaga al costado y las heridas de los clavos pulsaba una Fender Stratto y entonaba gritos de justicia, y yo perdido en mi mismo, le veía sobre el escenario de mi vida... podía ver a algunos llorando, como los lagartos antes de comer a su presa, así como decía Genet que sentía el amor, vi al súper hombre que soy al pie del escenario de su propia vida, a la vez que cruel el Destino hacía octavas y quintas en la teclas de un Kurzweil... ¿Acaso era yo el mismo que observaba en la pantalla las viejas escenas de su vida? ¿Era el mismo que en Match grip, hacía redobles sobre los toms de aire, y apaleaba el ride? ¿O sólo era aquel que observaba el escenario de su vida?
Hoy no lo sé...
miércoles, 30 de marzo de 2011
No cuento
Haré de cuenta que hoy no cuento... ni uno ni mil ni trescientos sesenta y cinco, pero haré mis artificios al lado de la hoguera y mis malabares con las cinco lunas que encontré ayer en mi vieja caja de zapatos -donde guardo mis tesoros, lo más preciado-.
Moví mi niñez, los gajos del primer amor, y la babosada de un beso -por aquello de la saliva-. Me detuve en algunos acordes del círculo de Mi, todo en menores, y la letras de esa vieja canción:
"No puedo cerrar los ojos,
no puedo,
más llevo veinte años sin dormir,
no puedo cerrarlos, no
pero me pesan tanto,
que creo no podré despertar jamás.
No llores
que mi alma se quedará en ti
para hacerte el amor
cuando yo ya no esté aquí..."
E hice de cuenta que no hice nada, ni el viejo barco de papel que solté a la deriva en algún llanto, ni las hélices de los ángeles -que en su afán de modernidad-, me buscaron de adolescente para que les echara una mano y pudieran sortear el abismo. Ese soy yo, soy el que jamás hace algo, no es que tire la piedra y esconda la mano, es que tiro la piedra y siempre doy en un blanco errado.
Por eso yo no cuento hoy, ni los corazones ni los enojos ni las planchas conque estiro mi piel de anciano prematuro: ¿Será que mi alma está cansada y mi cuerpo ha dado de si más que lo que da los jueves? No es que tenga horario o agenda, pero es que como no cuento ni los días de la semana ni las fases de la luna, se me va olvidando todo. Hoy me vi al espejo y no me reconocí, hasta me asusté de no tener algún barro escondido en las líneas de mi cara o de mi panza -jajajajaja-, apenas ayer era otro no el mismo que amaneció hace 3 días antes de ayer con las sábanas mojadas... me espanté porque era una versión extra de mi.
Por eso ya no cuento ni de mi ni de mi corazón ni de mis extrañezas, mucho menos de ti -se me olvidó tu nombre-, si tú, la de los ojos negros y profundos, por eso ya no cuento ni yo ni tú, si en la suma final siempre seremos...
Moví mi niñez, los gajos del primer amor, y la babosada de un beso -por aquello de la saliva-. Me detuve en algunos acordes del círculo de Mi, todo en menores, y la letras de esa vieja canción:
"No puedo cerrar los ojos,
no puedo,
más llevo veinte años sin dormir,
no puedo cerrarlos, no
pero me pesan tanto,
que creo no podré despertar jamás.
No llores
que mi alma se quedará en ti
para hacerte el amor
cuando yo ya no esté aquí..."
E hice de cuenta que no hice nada, ni el viejo barco de papel que solté a la deriva en algún llanto, ni las hélices de los ángeles -que en su afán de modernidad-, me buscaron de adolescente para que les echara una mano y pudieran sortear el abismo. Ese soy yo, soy el que jamás hace algo, no es que tire la piedra y esconda la mano, es que tiro la piedra y siempre doy en un blanco errado.
Por eso yo no cuento hoy, ni los corazones ni los enojos ni las planchas conque estiro mi piel de anciano prematuro: ¿Será que mi alma está cansada y mi cuerpo ha dado de si más que lo que da los jueves? No es que tenga horario o agenda, pero es que como no cuento ni los días de la semana ni las fases de la luna, se me va olvidando todo. Hoy me vi al espejo y no me reconocí, hasta me asusté de no tener algún barro escondido en las líneas de mi cara o de mi panza -jajajajaja-, apenas ayer era otro no el mismo que amaneció hace 3 días antes de ayer con las sábanas mojadas... me espanté porque era una versión extra de mi.
Por eso ya no cuento ni de mi ni de mi corazón ni de mis extrañezas, mucho menos de ti -se me olvidó tu nombre-, si tú, la de los ojos negros y profundos, por eso ya no cuento ni yo ni tú, si en la suma final siempre seremos...
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Ilustraciones de Alma de Juguete por: Enrique Zaragoza
Este soy yo...
DE MI han dicho...Nació envuelto en la terrible sospecha del ser humano —él siempre quiso ser árbol, águila o imagen tras el espejo— un 13 de diciembre de 1972, en la ciudad más avasallante y más hermosa del mundo: el Distrito Federal.Desde pequeño creció con lunas en los dedos e ideas itinerantes colgando del cabello, ávido lector de tiras cómicas y de cuentos infantiles permitió a los seres mágicos, divinos y leviatanes arrullarse en su cama tras el profundo canto de las sirenas.Creció, y mientras decidía que hacer de su vida, en cada luna llena besaba las almohadas imaginando al amor de su vida. Por fin, una mañana decidió estudiar derecho, algo que le salió muy chueco porque abandonó la carrera para estudiar periodismo, dando por concluidos tales estudios en el PART, a la vez que rocanroleaba como oso en brama tras una batería.Años más tarde decidió llevar la música en sus adentros y trabajo como negro en la redacción del departamento de cultura de Radio Educación (de vez en cuando se aventaba un palomazo como productor del programa “Su casa y otros viajes”), todo esto sucedía mientras estudiaba un diplomado de Literatura y Periodismo en Casa LAMM. Las letras —aún las de pago— siempre le han perseguido, al igual que la radio, por tanto, trabajo como productor de la serie “Impulso Humano” en Radio Universidad, no sin antes pasar por la Subdirección de Logística Informativa del GDF, algunas agencias de publicidad y la coordinación de medios de IH, A.C.Por fin, el 12 de noviembre del 2005, su destino le alcanzó y se puso a escribir como secretaria ejecutiva después de una huelga, y dio a luz a varios chamacos, y con el único fin de darle de comer a su prole, actualmente se dedica al desarrollo de documentación administrativa para diferentes empresas y alguno que otro trabajo de producción en audio (es cierto, en México vivir de las letras, que no sean de pago, está de la China Hada).Por cierto, el nombre de sus chamacos son:* El eterno idilio entre las mariposas y las hormigas, 2007.* La caída de la luna, 2006. Noveleta rosa.* Alma de juguete (anhelos para el niño que nunca debiéramos olvidar), 2006. Cuentos ¿infantiles?* Egomanias y la Llantitos (cuento – lógia), 2006. Recopilación de 20 años de cuentos darkys y existenciales.La mayor parte de las veces me llaman ¡Hijo de la chingada! ¡o de tu madre!, bueno, la mía... aunque últimamente me he aficionado a ese término tan común y que sólo me sabe si proviene de sus labios y que juntos creemos es para toda la vida (chance y para algunas más).En fin, que de mi la gente puede decir todo y a la vez nada, tengo muchos nombres, lo cierto es que tengo buen corazón aunque lo disfrace de mil y un calamidades...

















