"Y que tus brazos lo fueran todo, siempre más cercanos al cielo, a la respiración de los astros en nuestro microcosmos... Que fuéramos más amor y hasta salvajes, más mujer y más hombre en nuestras imposibilidades: menos imagen y más sinceridad, ya no con el otro, sólo con nosotros mismos..."
El caos es el orden en el mundo, de todo aquello que no entiendo, de lo que percibo dentro de esta realidad aparente... Parece, creo es parte del destino que me espera en alguna parte. Lo sé, por la caída de la luna que ha llenado el hueco más profundo de mi cuerpo: aquel existente dentro de mi pecho... Por: Heriberto Cruz Reséndiz
Disculpas, participación y permisos
Algunas imágenes de este blog han sido bajadas de algunos sitios de internet, o me las han pasado por ser de mi agrado. La mayoría han sido modificadas bajo el absurdo de mi visión. Por favor si reconoces alguna, házmelo saber para incluirte en los créditos de la imagen y anexa tu link para que los observadores puedan ver tu obra completa. Igual si deseas colaborar con imágenes para este blog, envíalas a maredego@gmail.com con tu nombre y dirección de blog será un gusto publicarlas.
Se puede mencionar este blog, sólo si es con fines informativos y literarios. Si deseas podemos hacer un intercambio de difusión en los links, para promover nuestro trabajo. Saludos
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martes, 3 de mayo de 2016
Singular
Así la mañana... Hay momentos de locura, de flaqueza, de pérdida y de falta de memoria; y no es que uno olvide, es que uno decide aunque se pierda en el intento... Y a pesar de todo siguen los sueños, la vida, y es esta sensación de vacío y de plenitud equivocada lo que nos mantiene vivos, tejiendo palabras, ocultando mundos y poniendo a colgar las historias en el tendedero. ¿Cuánto bien hay en tanto mal? ¿Cuán como ayer si fuera un futuro continuo? ¿Qué hay en cada ser humano que lo hace único e irrepetible? El alma será su alma...
Palabras
Así la mañana... Ceder no es perder, es regalar tiempo, cosas, vida, es aprender a desprenderse. A veces es necesario perderse para encontrarse y se vale jugar a las escondidillas con uno mismo, y gritar un, dos, tres que estoy abajo de la cama, o en el lado oscuro de tu corazón. Permitir los vuelcos de la vida es como permitirse escribir un gran cuento, es mantener la trama hasta sus últimas consecuencias, generar tensión hasta que explote en esa vuelta de tornillo que toda buena historia debe tener: los finales son la razón de cada historia, pero ¿el final siempre es un The End o es sólo un principio? ¿Existe el vivieron felices para siempre? -¿juntos o por separado?-. Mas bien, esperamos que siempre hayan sido felices, que las risas y las lágrimas valgan la pena, que los detalles, momentos y silencios sirvan para derrumbarse y volverse a construir, y es que hablando se hace el amor, se expresa con caricias, temores, besos, y alguna que otra maldición: y es que se vale el ruido y el silencio pero no el mutismo, se vale hacer la guerra y que termine con la última batalla entre las sábanas, así es como se hace el amor hilando palabras, sembrándolas en los rincones de cada habitación para que no se nos olviden.
Siempre se necesita parar, ceder, perder, olvidarse por un momento si eso termina en una sonrisa que borre cualquier mal momento.
¡Qué ingenuos cuando hablamos del amor!
Siempre se necesita parar, ceder, perder, olvidarse por un momento si eso termina en una sonrisa que borre cualquier mal momento.
¡Qué ingenuos cuando hablamos del amor!
Ideas
Y es que el amor es una de tantas ideas que cuelgan desde el firmamento... Lo mismo da decir juguete, o perdido navío de velas guardadas, foco o expresar terror y apagar las luces, sacudir las manos y pensar en el adiós de dos personas que impávidas se aman y se desgajan. Y es que da lo mismo pronunciar por ejemplo: tengo una soledad tan concurrida porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, que bienvenido al síncope de los que pierden el rumbo porque mantienen cerrada la jaula de su mente. Y es que son tantas ideas, que uno se apendeja o se vuelve loco: microondas, circo, sándwich, vida, tierra, vino, Tierra, solo o sólo, todo, todito o nada, que se parta el mundo que está de la chingada. Y esas son ideas, es como decir: palabras, acciones, te desean, te quieren, te aman, y poco a poco, el tiempo te desarma, regresa a tu lugar, a tu escondrijo, respira hondo y mantén la calma. Y es que las ideas tienen ese juego de ser ideas, lisas, pesadas, crujientes, utópicas, disléxicas, tajantes o bellas; quién no ha sido seducido por la simple idea de un beso, besito o besazo -de esos que se prefieren franceses, de lengüetazo-. ¿Y la idea de la caricia que mórbida se desplaza por la desnudez, por la textura de la piel y el sonido del onírico deseo provocando la humedad lujuriosa entre dos cuerpos?
¡Ay de las ideas que descuelgas! Terminas haciéndolas tuyas, les pones nombre, les dibujas una sonrisa, se transforman en sueños tuyos pero prestados, de esos por los que mueres y terminas con el vacío entre los brazos. Y es que en el mundo, día a día, hay ideas, como el amor, como la soledad, la vida misma, la ausencia y el perdón.
Inevitable, hay ideas que cuelgan del firmamento y para hacerlas realidad sólo tienes que encontrar a alguien más que las vea igual que tú: ¡colgadas desde el firmamento!
¡Ay de las ideas que descuelgas! Terminas haciéndolas tuyas, les pones nombre, les dibujas una sonrisa, se transforman en sueños tuyos pero prestados, de esos por los que mueres y terminas con el vacío entre los brazos. Y es que en el mundo, día a día, hay ideas, como el amor, como la soledad, la vida misma, la ausencia y el perdón.
Inevitable, hay ideas que cuelgan del firmamento y para hacerlas realidad sólo tienes que encontrar a alguien más que las vea igual que tú: ¡colgadas desde el firmamento!
Contrastes
Así la tarde... Busco entre las palmas de mi mano la huella y el mensaje, intento descifrar el código con el que se explica el alma, ese murmullo plagado de síncopas y de silencios, algo así como la orilla donde el corazón se desboca y se vierte en el orgasmo. Busco impaciente los sonidos de tu cuerpo: la fricción de mis manos sujetando tu pecho, la erosión de mi aliento sobre tu cuello, el repique de mis labios; sus palabras necias, su lenguaje mundano, sublime, de contrastes -al igual que nuestros cuerpos-, tú tan blanca y yo siempre tan profano. Busco a tientas nuestros movimientos etéreos, perplejos, sinuosos... Siempre tan llenos de sonidos, siempre muertos de deseo. Busco incansable, siguiendo las líneas de mis manos, paso a paso, y entre ellas me pregunto: ¿cuándo perdimos el camino que se camina juntos? ¿Cuándo decidimos dejar este sentimiento tan lleno de nosotros, de pasión y lujuria, y salir solos, de este mundo ilesos?
Vaivén
Así la noche... Viene y se va, llega y se sienta a la orilla de la cama: desgaja mis sueños, se pierde de luces, se ríe de cada imposibilidad y de la sustancia. Viene y va, como el aire de esta noche, no sopla pero va, cayendo de sueño, despierta de ilusiones, poniendo la mirada en el futuro. Viene y va, sembrando huracanes en la ya no tranquilidad de mi alma, cosechando imágenes y suposiciones, certeras, fantasmas, utópicas; tal vez soñadas, es que viene y va la memoria en su lucha con el olvido, que recuerda y se llena de tan vacía... Y es que en este silencio los recuerdos -hoy tan todo y nada- ni son parte de la libertad y saben a multitud, a muchedumbre.
Ese o esa
¿En qué momento nos convertimos en un ser real y dejamos de lado la imagen que convertimos de nosotros al paso del tiempo? ¿Quién afirma aquello que somos y no? ¿Es la casualidad, las causas o el destino? ¡Suena tan barato! Es como doblar el sol en forma de rollo y esconderlo bajo la cama, cambiar el calendario con la tinta y gestar la primavera o el otoño, es guardar el corazón bajo la almohada, preservar los osos polares en la nevera, reservar los besos en el frasco de las medicinas, y conservar los recuerdos en el celular en forma de fotografía. ¿Cómo eliges a quien comparte tu vida? ¿Por qué ese o esa y no aquel o aquella? Lo mismo da si somos todos seres humanos ¿Qué forma y conforma a uno y al otro? Suena tan absurdo. Verse en el otro cual reflejo de uno mismo, amarse y sentirse uno por medio del cuerpo y el corazón del otro, percibir la existencia sólo en referencia al otro: esgrimir la trascendencia sólo en la memoria del otro; otro yo, otro tú; porque la historia del otro encuentra espacio y trama en el uno, que a su vez es otro: uno de otro. ¿Será la soledad en uno que forma al otro? O ¿es la soledad del otro que se forma en uno? Parece ser que sí, cuál entrada al cine o al concierto, la fila al corazón se llena de aventuras, de caricias, de rimas, de amaneceres sobre el rostro, de pericias y advertencias, de sonrisas y peleas, de los cuerpos húmedos y fantasías, de los cadáveres exquisitos y del salvaje encuentro con el otro que termina siendo uno mismo. Suena tan absurdo como que el todo sólo existe si hay vacío... Tal vez, sea en este absurdo que dejamos la imagen y damos paso a nosotros mismos
Lo siento, te quiero
Cuento corto (El resumen de la trascendencia)
¿Eres feliz? -preguntó- sabiendo que hace tiempo, esas pequeñas diferencias se hacían grandes, que no era suficiente amar, que ambos sólo eran una imagen desarticulada en esta realidad... Y es que hay dos clases de personas: las que aman, y las que aman a su manera...
martes, 2 de junio de 2015
Tan humanos
Y mis ojos te buscan como luz entre las sombras, como adagio de un mañana que se prenda a las cortinas, amanecer que se cuele sacio por la ventana; que se haga de mañana tras el esqueleto de la luna blanca, de la opaca, de la roja y de la viva. Y es que no amanece sin tu figura en mi retina, sin el olor de cada madrugada, sin el calor de las caricias blandas, y los besos taciturnos y cansados de tanto esperar los labios, esos otros labios tan míos que son tuyos.
Y se desgajan los sueños implorando, el sonido de tus pasos, ¿y si amanece? Llevando mi cuerpo tu nombre, y tus palabras crepúsculo, tus pensamientos enredados como anillos a mis dedos: dibujando la paradoja de la existencia donde soy aquel que se pierde entre ti, y se prende de tan tú: mujer de carne y hueso, de flor y umbral, mujer luna, sol y pan... ¿y si amanece? Derramando el vino entre el hueco de nuestros cuerpos, y se fuga la semilla de nuestra clara lujuria, y se viene el amor entre las comisuras y los pliegues y las articulaciones de los mil pronombres: tú, nosotros, yo tan deshojado, tan árbol, tan papel, tan vacío sin tus glifos y garabatos, sin las cajas, sin los resguardos, sin la nota y la esperada y bendita mañana.
¿Y si amanece? con las plumas saliendo de las almohadas, pegándose a nuestras clavículas, en nuestras espaldas, ¿y si volamos de mañana? Si nos hacemos etéreos, cual éter del estupor de este sentimiento que vive y se despierta con o sin mañana, si se inmolan nuestras huellas locas de deseo, si te pienso y me piensas, si te sueño y me sueñas: como los seres de los cuentos que tantas veces contamos, una o dos o diez o mil veces... ¿y si amanece y volamos y contamos historias? Y si amanece y sólo nos contamos los dedos de la mano, de los pies, los besos, las huellas que dejan nuestros pies sobre la senda del futuro más cercano, del ayer, del presente fundido al calor de los abrazos... ¿y si amanece? Y no somos divinos, ni historias, ni seres con las alas colgando, si sólo desvirtuamos esta realidad y nos volvemos irrealmente humanos...
jueves, 3 de julio de 2014
Poemas al tacto
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| Pintura de David Agenjo |
Las caricias nacen cual poemas de mis manos,
y escriben sobre tu cuerpo,
los vestigios de un lenguaje para los demás incomprendido,
por nosotros inventado.
Se desgajan en tactos de palabras,
huellas de parámetros insospechados:
Otredad de vuelcos, laberintos,
de brincos sobre viejos precipicios.
Cenit estelar,
acepciones diurnas, movimiento de palabras,
oraciones sobre tu piélago desordenadas:
eres, soy, amo y amas;
sonrisas de mis dedos,
síntesis del deseo,
divinas y lujuriosas coordenadas,
palabras y más palabras,
locura de mi tacto:
Evocación y memoria;
andadas de mis besos,
en cada aventura sobre tu piel.
Las caricias nacen
y sólo saben a ti,
de los poemas que escriben mis manos sobre ti.
martes, 14 de enero de 2014
Inevitable andante
Mientras se detiene el eterno giro del mundo, me pierdo en la orilla del horizonte, justo donde conviven la visión de la realidad y los sueños más profundos: ¿Acaso hoy existe diferencia?
Y es que replanteo los momentos que configuran cada instante de mis días y me pierdo en el laberinto de nuestras frases y sincronías, entre los pasillos de la razón y la poesía que se desliza entre los labios, y es que sólo hablamos de nuestra configuración del mundo, de aquel que vamos creando cuando respiramos...
Despliega bajo el amanecer,
un momento que deseo perenne,
el abrir de tus párpados
y la visión de mis poemas vencidos,
hechos hojarasca,
en este otoño de ideas,
primavera de deseos
y buenos sueños...
Ese que se oculta agazapado en tu vientre,
que surge de nuestra lujuria,
de aquello que en nuestro cuerpo vive:
El otro, es más que uno que siente.
Inevitable, se llena el día de franquezas y lógicas perdidas,
se llena de risas y lágrimas ahogadas a cada partida.
Inevitable, se alza con las alas del anhelo,
se guardan las ganas para un mejor momento,
se piensa en el mañana,
en un nuevo encuentro,
en que no se nos acabe el día,
entre velas no encendidas,
bailes aplazados,
entre cenas no servidas para los enamorados.
Y nos vamos llendo sin alma y sin cuerpo,
como entes vacíos en ese instante,
y es que dejamos todo en el otro,
corazón ahilemórfico,
otredad andante
otredad andante
en espera de ser plena,
plena como en cada beso no planeado,
no pedido,
concedido en la entrega de cada día caminante.
Días como esos en los que planeamos como aviones,
planeamos como planos,
como magos,
esperando tener al conejo entre las manos
-que no cualquier conejo si no aquel que talla el hechicero en su lunario-.
Y se nos acaba el día,
y en cada atardecer se nos va un poco de vida,
y se nos acaba el día
armado de costumbre,
derrotado por el hambre:
de ti, de mi,
del universo futuro que a nuestros pies se abre.
Y es que sólo tenemos nuestros sentimientos,
la querencia y su otredad,
atada con deseos
y esos buenos sueños,
siempre en espera de nuestro mejor momento:
como ese que cada mañana
filtra en tu mirada la vida,
y nos proyecta cual constelación
enamorados en el firmamento.
enamorados en el firmamento.
miércoles, 8 de enero de 2014
Esfera de cristal
Miro con sigilo el paso del tiempo cubierto de historias, de aquellos viejos sin sentidos que hoy sobre tu piel cobran vida propia, aquellos que siguiendo tus pasos, sin querer seguirlos, indicaban el camino de la eternidad que hoy se pierde en el viso del paisaje que forma tu cuerpo en el horizonte blanquecino de las sábanas.
Y es que resulta imposible explicar lo vivido, el absurdo de los pasos perdidos en el umbral de lo pasado, y es que éramos aquellos, desbocados en el prado de la razón y perdidos en las letras de un no sé muerto de hambre de nosotros mismos... y es que uno suele extraviarse en el laberinto de lo que cree correcto, del enamoramiento inefable y vacuo, de las cualidades depositadas en uno más que no es otro... otro que hoy respira tranquilo y nos posee, nos envuelve hasta hacernos suyo: y la pertenencia se vuelve una extensión de la libertad; esa que siendo de otro nos pertenece porque es dada bajo el umbral de la consciencia; aquella que de tan natural parece inconsciente: Y comienza el libre albedrío de la entrega.
Caricia tras caricia, el absurdo toma su propio sentido en el orden del universo que se forma líquido para moldearse ante cualquier incertidumbre, se licua al roce de los cuerpos, justo cuando lo sólido se desvanece ante la fricción de las miradas que recorren incrédulas una realidad aparte de la que jamás pensamos... y nos evaporamos... mientras la luna se cuela, cual serpiente tras la manzana, por los ventanales ahumados por nuestra respiración agitada, convulsionada, aletargada con los besos, que cumpliendo su fin, caen abatidos siguiendo la trayectoria de mis labios a tu cuerpo, y se depositan por montones cual pétalos desflorados esperando el momento de revivir y comenzar un nuevo ciclo en el devenir, en ese ir y venir que rompe en la bahía, a la orilla de nuestros cuerpos fusionados en uno solo que vibra, y fuelle oxígeno, y sucumbe ante el placer de buscar la vida en el otro... ¡y nos evaporamos!
Nos hacemos de colores, rompiendo la oscuridad, fragmentándola en cristales que nos reflejan al uno en el otro, mientras cerramos los ojos pensamos, decimos y hablamos de deseo, envueltos en una extraña kinestesia que sólo sabe de nuestros miembros entrelazados, del piélago recorrido y de la geografía donde encallan los instintos que guardamos dentro; y la animalidad sobrepasa la marea de las ideas elementales, y nos convertimos en otros, en el misterio de una entrega aplazada, dejada de los años, trabajada entre las sombras... y es que jamás debimos olvidarnos, ni dejarnos tras la puerta, encerrados con los viejos fantasmas, limpiando los rincones de la habitación de la mente continente, vaciando nuestro propio paraíso de posibilidades vívidas.
Y nos evaporamos... transgrediendo cada ley, convergemos en cada estado material; cuerpo-mente-alma; creando los vórtices de esta vorágine que renace del fondo de las vísceras y se proyecta en una eterna sucesión de infinitos, desde este pequeño mundo encerrado en la palma de la mano hasta la inclusión del ser que somos en la cosmogonía... Y nos evaporamos buscando en la locura de la entrega la otredad simplificada en un pronombre mutuo: Tú, como yo; yo tal cual tú. Y seguimos, transmutando, caricia tras caricia, nos conocemos y reconocemos como los otros, aquellos que siempre fuimos y que no dejamos, porque dejarlos hubiese sido morir de pena, de aburrimiento, de zozobra o de inmundicia... Y nos evaporamos siguiendo la calentura de la sangre, el hervidero de los vientres, el golpe de cada latido, nuestras bocas unidas, uno en el otro; dejando la pupa y sufriendo metamorfosis que hay bajo la piel del otro que ya es nuestro, mía, tuyo; y en ese eterno reflejo somos cristales, donde uno es otro sin dejar de ser el mismo y deja ver su naturaleza... Y nos solidificamos, y aprendemos a volar sin alas, más humanos que nunca, imposibles como somos, falibles y factibles; nos volvemos realidad a círculo cerrado, mientras nuestro mundo levanta vuelo, el lumen lunar se fragmenta en un plata vertiginoso, recíproco, de ida y vuelta, de vaivenes soñolientos, de la entrega terminada, del deseo sacio, del camino estrecho donde sólo cabe uno, uno en el otro... y nos prometemos volvernos a evaporar...
Y es que resulta imposible explicar lo vivido, el absurdo de los pasos perdidos en el umbral de lo pasado, y es que éramos aquellos, desbocados en el prado de la razón y perdidos en las letras de un no sé muerto de hambre de nosotros mismos... y es que uno suele extraviarse en el laberinto de lo que cree correcto, del enamoramiento inefable y vacuo, de las cualidades depositadas en uno más que no es otro... otro que hoy respira tranquilo y nos posee, nos envuelve hasta hacernos suyo: y la pertenencia se vuelve una extensión de la libertad; esa que siendo de otro nos pertenece porque es dada bajo el umbral de la consciencia; aquella que de tan natural parece inconsciente: Y comienza el libre albedrío de la entrega.
Caricia tras caricia, el absurdo toma su propio sentido en el orden del universo que se forma líquido para moldearse ante cualquier incertidumbre, se licua al roce de los cuerpos, justo cuando lo sólido se desvanece ante la fricción de las miradas que recorren incrédulas una realidad aparte de la que jamás pensamos... y nos evaporamos... mientras la luna se cuela, cual serpiente tras la manzana, por los ventanales ahumados por nuestra respiración agitada, convulsionada, aletargada con los besos, que cumpliendo su fin, caen abatidos siguiendo la trayectoria de mis labios a tu cuerpo, y se depositan por montones cual pétalos desflorados esperando el momento de revivir y comenzar un nuevo ciclo en el devenir, en ese ir y venir que rompe en la bahía, a la orilla de nuestros cuerpos fusionados en uno solo que vibra, y fuelle oxígeno, y sucumbe ante el placer de buscar la vida en el otro... ¡y nos evaporamos!
Nos hacemos de colores, rompiendo la oscuridad, fragmentándola en cristales que nos reflejan al uno en el otro, mientras cerramos los ojos pensamos, decimos y hablamos de deseo, envueltos en una extraña kinestesia que sólo sabe de nuestros miembros entrelazados, del piélago recorrido y de la geografía donde encallan los instintos que guardamos dentro; y la animalidad sobrepasa la marea de las ideas elementales, y nos convertimos en otros, en el misterio de una entrega aplazada, dejada de los años, trabajada entre las sombras... y es que jamás debimos olvidarnos, ni dejarnos tras la puerta, encerrados con los viejos fantasmas, limpiando los rincones de la habitación de la mente continente, vaciando nuestro propio paraíso de posibilidades vívidas.
Y nos evaporamos... transgrediendo cada ley, convergemos en cada estado material; cuerpo-mente-alma; creando los vórtices de esta vorágine que renace del fondo de las vísceras y se proyecta en una eterna sucesión de infinitos, desde este pequeño mundo encerrado en la palma de la mano hasta la inclusión del ser que somos en la cosmogonía... Y nos evaporamos buscando en la locura de la entrega la otredad simplificada en un pronombre mutuo: Tú, como yo; yo tal cual tú. Y seguimos, transmutando, caricia tras caricia, nos conocemos y reconocemos como los otros, aquellos que siempre fuimos y que no dejamos, porque dejarlos hubiese sido morir de pena, de aburrimiento, de zozobra o de inmundicia... Y nos evaporamos siguiendo la calentura de la sangre, el hervidero de los vientres, el golpe de cada latido, nuestras bocas unidas, uno en el otro; dejando la pupa y sufriendo metamorfosis que hay bajo la piel del otro que ya es nuestro, mía, tuyo; y en ese eterno reflejo somos cristales, donde uno es otro sin dejar de ser el mismo y deja ver su naturaleza... Y nos solidificamos, y aprendemos a volar sin alas, más humanos que nunca, imposibles como somos, falibles y factibles; nos volvemos realidad a círculo cerrado, mientras nuestro mundo levanta vuelo, el lumen lunar se fragmenta en un plata vertiginoso, recíproco, de ida y vuelta, de vaivenes soñolientos, de la entrega terminada, del deseo sacio, del camino estrecho donde sólo cabe uno, uno en el otro... y nos prometemos volvernos a evaporar...
martes, 27 de agosto de 2013
Podcast de la emisión de La Caída de la Luna por Muy Malos Radio
Da clic Aquí
Podcast del 25082013 en Muy Malos Radio
Empiezan las historias interminables, de hojas en blanco, historias de tinta sangre, de ese momento de claridad donde el estupor alcohólico convierte las fieras en amantes, y sus jugos en palabras filosas como garras, capaces de abrir surcos en la piel más dura, estéril y ermitaña... y todo sucede aquí, aquí, en este mundo... justo aquí.
viernes, 23 de agosto de 2013
Podcast de la primera emisión de La Caída de la Luna, por www.muymalos.com
II.- Mis demonios (antes de La caída de la luna)
6 de agosto.
Me encuentro en desorden, se vuelca la vida que no he podido vivir…a veces, siento que mis sueños se escapan de mis manos y me mata la nostalgia. ¿Dónde quedó la magia que movía cada uno de los días de mi existencia?
De la música me queda sólo ese afán compulsivo de coleccionar compactos, de tocar nada. Escribir es ahora un remilgo, una pausa eterna, es acomodar letras en el orden incomprensible de mi absurdo. Hace años que no lo hago. La radio se perdió, por más que mi creatividad se esfuerza, no brota de mis venas el embrujo correcto para hacer de las ondas de transmisión la cueva de mi razón y el motivo de mi trabajo.
La verdad es que deseo hacer algo pero mis karmas se rebelan y tiran con fuerza de la soga de mi cuello hasta desorbitarme los ojos…Las fuerzas que me mueven, salen a pasear con cada error que cometí, por evitar vivir en esta sociedad que me confunde.
Tanto me embrolla, que destrozo mis manos con el espejo porque siempre he deseado conocer mis demonios (al menos lo que la sociedad llama demonios) y nada. Me encantaría verlos para vestirlos de peluche y ponerlos en la repisa de mi cuarto.
Los he buscado pero no los encuentro, juegan a las escondidas con cada historia de mi vida. Lo sé, porque he visto mi infancia corriendo por la sala de mi casa, intentando robar los dulces que están sobre la mesa de centro y a mis sueños mojados esconderse tras la tasa del baño… pero de mis demonios, nada. Por más que levanto los compactos, me asomo bajo la tele y hasta rasco la pared, no encuentro alguno para platicar con él.
Luego me muero de risa porque siempre he querido ponerle a alguno su traje de marinerito, comprarle un helado para ver como se bate la jeta… me vengaría de tantos años de búsqueda dándole un madrazo en la cabeza por cochino… ¡Ja, ja,ja! ¡Mi demonio jodido por marrano! ¡Ja, ja, ja!
Me preocupa en realidad que no estén rondando por ahí, allá, acullá o por acá… ¿y si…? No puedo imaginármelo…podría ir a la policía a decir:
— Cree usted, no encuentro a mis demonios, llevan una vida sin aparecer… creo que se los robaron— con mi cara compungida y mis ademanes de individuo sin demonios, lleno de angustia frente al MP.
— ¡Métanlo a la cárcel por mamón! Y háblenle al loquero— grita el MP enfurecido, con los bigotes chorreados, mal encarado y con su traje reluciente, de seguro lo planchó en casa con una Koblenz.
Y me llevarían con las manos esposadas hasta el cuarto que esta atrás de los separos para darme unos chingadazos. ¡Sí, me los ganaría por loco y por mamón!
Pero, de veras hay que estar pendejo ¿quién se robaría mis demonios?...
De seguro se los robaron para venderlos. ¡Ay, me robaron! ¡Me robaron!... ¡Cómo no se me ocurrió antes! Pero, ¿cuánto valdrán los demonios? Ya me imagino:
— ¡Pásele, pásele! ¡Aquí están sus demonios llévelos chiquitos, medianos o grandes!… se adaptan a su vida, los puede personalizar… ¡lleveloooos! ¡Llévelos! Son de a 2 por...
—¿Cuánto, cuánto valen unos demonios? No sé a cómo se venderían, pero de que debe haber oferta ¡debe haber oferta!
¿Y si los secuestraron? ¿Si piden rescate por ellos? Está bien que los quiera conocer pero eso de dar un centavo por ellos, ¡nada! Bastante tengo con querer comprarles sus vestidos de peluche. ¡Nada, ni una lana por ellos!
Es más pondría un anuncio en el periódico:
“Señores secuestradores de demonios, no se hagan ilusiones no pagaré por mis demonios. Total, si tanto les gustaron quédense con ellos.
Atentamente
Don sin demonios. Por cierto, ¡chinguen a su madre por secuestradores!”
Se me hace raro que no salgan, algunas personas dicen que están en el closet, por lo que asumo que son medio mmm… que se les da la jotería, pues… ¡a parte de demonios, puñales! Ya me los imagino:
— ¿Me quieres demonio? —con las manos entrelazadas.
— No, te toca a tí decírmelo —parando la trompita.
— ¡Eres una perrrra!
— ¡Qué le ves a esa! ¡Mejor ve ésta! —señalando unos dedos abajo del ombligo y con las uñas pintadas. ¡Ja, ja, ja! ¡Demonios putines!
El caso es que nunca aparecen, ni cuando les hablo bonito. Ni modo, tal vez no los encuentre nunca, pero los estimo… Sea como sea, son mis demonios, ¿no?
miércoles, 31 de julio de 2013
Los seres de cuento
¿Recuerdas cuando pintábamos corazones rosas sobre nuestras viejas armaduras de hojalata y corríamos como extraviados, sin ninguna dirección y sentido? Será que al igual que los seres de cuento de terror nos alimentábamos de la luz de la luna y sacábamos a nuestros monstruos a pasear, a que estiraran los pies y afilaran las uñas para su próxima aventura y el desayuno.
No, no creo que recuerdes las noches de luna llena, cuando mi alma se pasaba de largo y me abandonaba -como suele hacerlo-, estoy seguro que jamás me viste llorar y ahogarme en agua salada, estoy seguro, como que el mundo es adorable y sólo somos polvo y huesos, suspiros y recuerdos... ¡Recuerdas cuando tendíamos la ropa de nuestros miedos, y poníamos a blanquear las caricias de la noche anterior, -y es que los seres nocturnos sólo se ponen en celo por el influjo de los lúmenes lunares-! Y me emociona pensar que detrás de cada ser hay una historia agazapada, escondida y asomándose tras la osamenta; esperando el dulce de la palabra adecuada, de la mirada fulminante, del absurdo posible que solemos ser como humanos, como seres extraños, como criaturas... ¿sabes lo que es ser seducido por unas manos reconocidas? ¿Te sabes cuando las caricias tienen el gusto de miles de años, y de cientos de historias eslabonadas a la memoria de los genes? Parece imposible, pero lo es como contradictorio es el ser humano, y en su calidad de imposible admite la posibilidad de llenarse el olfato de miles parajes y lugares, de sendas y valles, montañas y deslaves que vienen adheridos sobre la piel, de los recuerdos tejidos y permeados en cada orificio del piélago reconocido. ¿Has besado los labios de las miles de apariciones que solemos tener sobre la tierra en la búsqueda de la perfección absoluta? Cómo podría explicarte la carga si se filtra por las hendiduras de mi mano, justo como caen los versos perdidos en la boca de los amantes, ya disueltos de deseo, ya perdidos y casi muertos -insisto, que la esencia del beso está en su muerte súbita y su estertor en cada belfo-.
¿Recuerdas como se apagaba la vida de cada ser de nuestro orco al empujar la colilla de cigarro sobre el cenicero? ¿Será que cada demonio se extingue al termino de la incandescencia de cada capote? Será que en el único afán tierno que existe en mi mente quería ver renacer de las cenizas, como el fénix, el amor y la lujuria. ¿Recuerdas los miles de farolillos chinos que soltaban al aire nuestros traumas con el único fin de conocer el mundo y sentirse libres? ¡Recuerdas la noche encendida entre monstruos, demonios y traumas juguetones!
No, no creo que recuerdes, estoy seguro, como que el cielo es azul porque todas las mañanas salen los ejércitos de mantenimiento del cielo a restaurar la decoloración y el desperfecto -los miro cada mañana con sus botes de pintura y texturizador, y envueltos en alas-. Estoy seguro, como seguras son las perdidas caricias de los amantes, y olvidadas las palabras tiernas y el murmullo del corazón. ¿Alguna vez hablaste con alguien en una lengua muerta, y que sólo tu sabías? ¿O has sabido el desenlace antes del final, y el deja vu de las historias circulares te persigue, y se aparece en historias entrelazadas, una y dos y diez veces?
¿Recuerdas cuando pintábamos monstruos sobre nuestras viejas armaduras de hojalata y sacábamos a pasear nuestros corazones rosas y corríamos extraviados sin dirección y sentido y cruzábamos el puente que hay entre la razón y el absurdo? Será que al igual que los seres de cuento los corazones se alimentaban de la luz de la luna y no dejaban de pulsar... de pulsar... de
martes, 30 de julio de 2013
Ceder no es perder...
¿Cuántos días han pasado para estar dentro, profundamente perdido en mi? ¿Es justo caminar sin sentido hasta encontrar la verdad -si es que existe y cae desvanecida sobre mi-? ¿Se siembra el miedo o viene pegado al primer llanto y al primer sonido y a la primera luz? ¿Es extraño despegarse las caricias de toda una vida y adherirlas como estampillas a las cartas que nunca he escrito -que sólo existen en mi mente-? ¿Será que hay bondad en abrir los ojos, un día, y desear un poco de luz filtrándose por la pupila?
Y es que es incontrolable la necesidad de balbucear verdades y necedades, de no esperar ni un día más con este molote en la garganta, y gritar esas palabras muertas de silencio, hartas de sigilo, presas en mi último bocado -el de la tarde, que también fue el primero-. Tal vez al pronunciarlas terminen maldiciendo, o acaben herejes ahogadas entre sollozos y lastimosas partidas -aunque sea de madre-, o se vuelvan verbo de un presente obsoleto y devenir continuo, conjugado en cada pronombre, mujer u hombre: ¡Vive! Viven, ¿vivimos? Y es que la vida se perfila siempre en su espiral concéntrica de momentos irrefrenables, irreparables, unívocos y bilaterales; o de paisaje cóncavo o convexo, de texturas diversas, sensuales y sexuadas, de ternuras colgadas a un árbol, al de los viejos símbolos tallados sobre su tronco: un corazón con letras adentro, llenas de olvido, faltas de tiempo, aciagas; letras fantasmas con su propio peso, cargando su pasado como si cargaran al árbol.
En verdad, uno puede caerse y tropezar con las palabras que va tirando por la vida: hoyo, hueco, obstáculo, abismo... vacío. O sólo uno solo puede seguir: adelante, hasta el fin, paso a paso... por un día, por y para siempre o hasta nunca.
Pero igual uno se hace en oraciones sus imposibilidades, y reconoce que se inventa sus historias con el único objetivo de no morir en el olvido, y de pronto amanece preso entre érase una vez, y caminó, y fueron felices para siempre, o un mísero ¿fin?
Después de eso, uno puede tragarse sus palabras, y decir: "has ganado, tenías la razón". Descubrirse las heridas, y seguir adelante sin importar si se cae en el abismo una vez más... o simple y sencillamente se vive, por un día o por siempre: justo aquí, es cuando uno comienza a pronunciarse en libertad.
Y es que es incontrolable la necesidad de balbucear verdades y necedades, de no esperar ni un día más con este molote en la garganta, y gritar esas palabras muertas de silencio, hartas de sigilo, presas en mi último bocado -el de la tarde, que también fue el primero-. Tal vez al pronunciarlas terminen maldiciendo, o acaben herejes ahogadas entre sollozos y lastimosas partidas -aunque sea de madre-, o se vuelvan verbo de un presente obsoleto y devenir continuo, conjugado en cada pronombre, mujer u hombre: ¡Vive! Viven, ¿vivimos? Y es que la vida se perfila siempre en su espiral concéntrica de momentos irrefrenables, irreparables, unívocos y bilaterales; o de paisaje cóncavo o convexo, de texturas diversas, sensuales y sexuadas, de ternuras colgadas a un árbol, al de los viejos símbolos tallados sobre su tronco: un corazón con letras adentro, llenas de olvido, faltas de tiempo, aciagas; letras fantasmas con su propio peso, cargando su pasado como si cargaran al árbol.
En verdad, uno puede caerse y tropezar con las palabras que va tirando por la vida: hoyo, hueco, obstáculo, abismo... vacío. O sólo uno solo puede seguir: adelante, hasta el fin, paso a paso... por un día, por y para siempre o hasta nunca.
Pero igual uno se hace en oraciones sus imposibilidades, y reconoce que se inventa sus historias con el único objetivo de no morir en el olvido, y de pronto amanece preso entre érase una vez, y caminó, y fueron felices para siempre, o un mísero ¿fin?
Después de eso, uno puede tragarse sus palabras, y decir: "has ganado, tenías la razón". Descubrirse las heridas, y seguir adelante sin importar si se cae en el abismo una vez más... o simple y sencillamente se vive, por un día o por siempre: justo aquí, es cuando uno comienza a pronunciarse en libertad.
jueves, 20 de junio de 2013
Vericuetos
Mientras me he ido desapareciendo me doy cuenta que mi vida se presenta de diferente forma: " Hola soy aquello que solía ser, y definitivamente ya no soy; es más, ni aún soy aquello por lo que dejé de ser lo que era".
Definitivamente mi vida se presenta extraña, con cadena y bola y su pastel americano... se va de musas y me abandona a la deriva, sin anclas ni velas, sin remos ni esperanzas; y es que mi vida es... cómo decirlo... ¡mi vida! Errante, vagabunda. En su ausencia, me apaño de la luna rogando no encontrarme a tanto loco que la reclama como suya -estoy harto de la violencia y las zancadillas, de las desmañanadas y las serenatas de tercera (odio el amor de primera)-.
Extraña cual extraño pueda parecer, la he visto volando tras la pista del fénix, recoge las cenizas con el fin de hacerse su propia sombra, de tejerse un daemon y sentirse viva; la he oído por las noches reclamando su respiración propia, sus ideas, murmullos y pretenciones: habría que ver mi vida suplicando por su vida. ¡Absurdo!
Sin embargo, en este mundo fútil y de apariencias, de desgranados parajes e inmoladas almas, no me parece tan locuaz la rebelión de mi vida en pos de su propia libertad, es como el perro que cruza el marco de la puerta para no regresar jamás, es como la redención del pecado original, o cualquier bravata empeñada en la búsqueda de la igualdad y conciencia social;no es que la vida de mi vida sea un conflicto rutinario, divino o político social, tal vez sea sólo un paso en la evolución natural (¿o será de-evolución). En fin que so pretexto de re-inventarme me comprado el título de propiedad de la luna para satisfacer esta ansia que me carcome en soledad -he de aclarar que las lunas lunas en mis dedos nos son invención y de verdad siguen su ciclo, atando la marea de mis sentimientos a la volatilidad de mis pensamientos, y es que de vez en cuando anochece en mi mente y se prende del oscuro más profundo que puedas imaginar-. Y es que es cierto, si despierto poeta, murciélago o fantasma, es porque he decidido otorgar su libertad a mi vida y romper las ristras de su pasado confuso, colgarle uno que otro milagro con el deseo de que me abandone y se consiga su propio destino (¡hasta la madre se pone uno con tanto silogismo pendejo!).
Determinante: se busca vida que no sea la mía, de preferencia hacer cita después de las 22 horas, traer curriculum impreso, sin faltas de ortografía y con identidad propia, indispensable el gusto por el rock, el whisky y el fútbol americano. Amante indiscutible de la música. Un must sería el gusto por la filosofía y las películas de terror, abstenerse si no se cree en los seres mágicos y en la fantasía.
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Ilustraciones de Alma de Juguete por: Enrique Zaragoza
Este soy yo...
DE MI han dicho...Nació envuelto en la terrible sospecha del ser humano —él siempre quiso ser árbol, águila o imagen tras el espejo— un 13 de diciembre de 1972, en la ciudad más avasallante y más hermosa del mundo: el Distrito Federal.Desde pequeño creció con lunas en los dedos e ideas itinerantes colgando del cabello, ávido lector de tiras cómicas y de cuentos infantiles permitió a los seres mágicos, divinos y leviatanes arrullarse en su cama tras el profundo canto de las sirenas.Creció, y mientras decidía que hacer de su vida, en cada luna llena besaba las almohadas imaginando al amor de su vida. Por fin, una mañana decidió estudiar derecho, algo que le salió muy chueco porque abandonó la carrera para estudiar periodismo, dando por concluidos tales estudios en el PART, a la vez que rocanroleaba como oso en brama tras una batería.Años más tarde decidió llevar la música en sus adentros y trabajo como negro en la redacción del departamento de cultura de Radio Educación (de vez en cuando se aventaba un palomazo como productor del programa “Su casa y otros viajes”), todo esto sucedía mientras estudiaba un diplomado de Literatura y Periodismo en Casa LAMM. Las letras —aún las de pago— siempre le han perseguido, al igual que la radio, por tanto, trabajo como productor de la serie “Impulso Humano” en Radio Universidad, no sin antes pasar por la Subdirección de Logística Informativa del GDF, algunas agencias de publicidad y la coordinación de medios de IH, A.C.Por fin, el 12 de noviembre del 2005, su destino le alcanzó y se puso a escribir como secretaria ejecutiva después de una huelga, y dio a luz a varios chamacos, y con el único fin de darle de comer a su prole, actualmente se dedica al desarrollo de documentación administrativa para diferentes empresas y alguno que otro trabajo de producción en audio (es cierto, en México vivir de las letras, que no sean de pago, está de la China Hada).Por cierto, el nombre de sus chamacos son:* El eterno idilio entre las mariposas y las hormigas, 2007.* La caída de la luna, 2006. Noveleta rosa.* Alma de juguete (anhelos para el niño que nunca debiéramos olvidar), 2006. Cuentos ¿infantiles?* Egomanias y la Llantitos (cuento – lógia), 2006. Recopilación de 20 años de cuentos darkys y existenciales.La mayor parte de las veces me llaman ¡Hijo de la chingada! ¡o de tu madre!, bueno, la mía... aunque últimamente me he aficionado a ese término tan común y que sólo me sabe si proviene de sus labios y que juntos creemos es para toda la vida (chance y para algunas más).En fin, que de mi la gente puede decir todo y a la vez nada, tengo muchos nombres, lo cierto es que tengo buen corazón aunque lo disfrace de mil y un calamidades...














