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lunes, 13 de julio de 2009

La seducción de la verdad



Seguí a pasos desinteresados el desenlace de la última novela de ese autor cualquiera: las metáforas son la vida vista desde otra perspectiva. Y al paso de las hojas mi cabello encanecía, pero no podía parar de leerle ni de juzgarle: sus letras encerraban una gran verdad, sólo una. 
Llegaron las noches seguidas de sus días, y mientras el angelús repiqueteaba con las andanzas entre copas de los tomadores, con los delirios dimensionados de los entes sobrenaturales y con los pujidos sonidos del rictus sexual de los amante, yo seguía leyendo, leyendo y letra a letra las arrugas hacían presencia en mi rostro. Era una relación de vanguardia yo leía sus letras y él las alimentaba con mi vida. Pero eso no era importante, lo indispensable era toda la verdad que escribía... Yo era su mayor fan y él aquel escritor que me desgarraba el alma. 
Muchas veces creí que por alguna extraña coincidencia representábamos en la realidad la Nívola de Unamuno; que yo había terminado siendo su creación y que en cualquier momento tocaría a su puerta para pedirle que no me matará, que me hiciera una vida feliz, rodeado de placeres y desvíos... pero nada; no sabía dónde vivía quien con sus letras me subyugaba -era fiel esclavo de sus parábolas salteadas, de sus poemas desgajados y de sus lágrimas vueltas palabras-. 
De pronto, al paso de las horas reparé -cual caballo desbocado-, del salvajismo que hacían sus términos en mi pensamiento; yo no era más que un ciego azuzado por las letras plagadas de la sabiduría de su ignorancia: como todo gran escritor, él era un fantástico mentiroso -me vendía la vida a mis espaldas, escogiendo al mejor postor-. intenté dejar de leerlo, pero no podía: sus falacias y quimeras valían más que mi propia vida. Si pasaba un día sin alguna de sus figuras comenzaba a temblarme el ojo derecho, la presión me subía hasta sentir que explotaba mi cabeza -era como una eyaculación de abstinencia-. "Una sinécdoque, una paráfrasis, por Dios, su antítesis de hoy; una mentira piadosa o una verdad a medias" -gritaba en mi agonía, y pasaba las noches sin pegar los ojos hasta que irremediablemente caía enfermo de ausencia y de desesperanza-. Y volvía a leerlo, hoja por hoja, envenenándome la vida y el alma, dejando todo -la última vez que intenté dejar de leerlo se me escaparon los sueños, pasé 5 días sin dormir; tuvieron que inyectarme un calmante, durante 3 días quedé tendido en la cama-. 
No había más por hacer, moriría si no le leía y terminaría muerto si seguía sus letras; o moría de inanición, abstinencia y continencia o moría de vejez prematura. He de reconocer que siempre hablaba de una verdad sexuada, cachonda, de caricias arrogantes, de venidas mayúsculas y de sus deseos de volar entre la pepa de una mujer; luego esa misma verdad era dulce, tiernísima, casi cursi; se proyectaba en un mundo de magia e irreverencia, de besos prolongados, manos sudadas, de sentimientos recatados; otras veces, era letárgico y violento, espeso, difícil hasta para con el mismo, sangraba, lloraba, se quejaba como niña de vestidos rosas y azules; se volvía andrógino y miraba a la gente desnuda, le conocía tras mirar su osamenta y escrutar los signos de su piel... era un cabrón, en veces un amor luego bestial; parecía bipolar, pero no: el muy culero sabía lo que hacía, y lo hacía muy bien... 
En mi librero podía encontrar su colección: Veinte mil lenguas sobre una vagina (retórica sobre la teoría de despegar los pies mientras se hace el amor), El soldadito con plomo ( 1000 formas de matar al amor), Los vasos perdidos ( o el idilio de un alcohólico), Neblina (el amor es irracionalmente ciego), El Quijote derretido (cómo seducir y romperle la estructura a cualquiera), El benfo sublime (recopilación de poesía amorosa), Un amor, una vida (histórica reseña del amor de una vida); y su obra principal: Vacuom (Síntesis de la soledad del amor, del ser y la nada). 
No podía entender por qué le leía... por qué lo leí... pero estaba condenado hasta el último día de mi vida... era su lector y el alimento de su obra: él me quitaría la vida. 

Epílogo 
- Míralo, pobre loco -dijo al nuevo enfermero- se la pasa leyendo los mismos libros. 
- ¡Eso no es una locura! 
- Lo es: él fue quien escribió esos libracos... 
- ¿Una obsesión? 
- No una imposibilidad. 

El nuevo enfermero no entendió, lleno de curiosidad espero a que durmieran todos en el manicomio y se acercó al estante de los libros y cogió aquellos que el loco no podía dejar de leer, abrió uno, y tenía la misma frase escrita ad libitum, una tras otra vez, una tras otra; tomó otro libro del estante y la misma frase se repetía hasta poblar las 2000 hojas del volumen. Desesperado abrió cada uno de aquellos y en todos sucedía igual; la única frase escrita era: "vive tu vida como si fuera el último instante". 
Salió desconcertado, se metió a la regadera, pensaba en lo extraño de aquel caso... Al peinarse notó un mechón de canas y sobre su maleta un volumen que decía: Vacuom.

Ilustraciones de Alma de Juguete por: Enrique Zaragoza

Este soy yo...

DE MI han dicho...Nació envuelto en la terrible sospecha del ser humano —él siempre quiso ser árbol, águila o imagen tras el espejo— un 13 de diciembre de 1972, en la ciudad más avasallante y más hermosa del mundo: el Distrito Federal.Desde pequeño creció con lunas en los dedos e ideas itinerantes colgando del cabello, ávido lector de tiras cómicas y de cuentos infantiles permitió a los seres mágicos, divinos y leviatanes arrullarse en su cama tras el profundo canto de las sirenas.Creció, y mientras decidía que hacer de su vida, en cada luna llena besaba las almohadas imaginando al amor de su vida. Por fin, una mañana decidió estudiar derecho, algo que le salió muy chueco porque abandonó la carrera para estudiar periodismo, dando por concluidos tales estudios en el PART, a la vez que rocanroleaba como oso en brama tras una batería.Años más tarde decidió llevar la música en sus adentros y trabajo como negro en la redacción del departamento de cultura de Radio Educación (de vez en cuando se aventaba un palomazo como productor del programa “Su casa y otros viajes”), todo esto sucedía mientras estudiaba un diplomado de Literatura y Periodismo en Casa LAMM. Las letras —aún las de pago— siempre le han perseguido, al igual que la radio, por tanto, trabajo como productor de la serie “Impulso Humano” en Radio Universidad, no sin antes pasar por la Subdirección de Logística Informativa del GDF, algunas agencias de publicidad y la coordinación de medios de IH, A.C.Por fin, el 12 de noviembre del 2005, su destino le alcanzó y se puso a escribir como secretaria ejecutiva después de una huelga, y dio a luz a varios chamacos, y con el único fin de darle de comer a su prole, actualmente se dedica al desarrollo de documentación administrativa para diferentes empresas y alguno que otro trabajo de producción en audio (es cierto, en México vivir de las letras, que no sean de pago, está de la China Hada).Por cierto, el nombre de sus chamacos son:* El eterno idilio entre las mariposas y las hormigas, 2007.* La caída de la luna, 2006. Noveleta rosa.* Alma de juguete (anhelos para el niño que nunca debiéramos olvidar), 2006. Cuentos ¿infantiles?* Egomanias y la Llantitos (cuento – lógia), 2006. Recopilación de 20 años de cuentos darkys y existenciales.La mayor parte de las veces me llaman ¡Hijo de la chingada! ¡o de tu madre!, bueno, la mía... aunque últimamente me he aficionado a ese término tan común y que sólo me sabe si proviene de sus labios y que juntos creemos es para toda la vida (chance y para algunas más).En fin, que de mi la gente puede decir todo y a la vez nada, tengo muchos nombres, lo cierto es que tengo buen corazón aunque lo disfrace de mil y un calamidades...

Rolas de la banda "Nívola_Cría Cuervos" (Quintanar/Vargas/ Cruz)