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lunes, 27 de julio de 2009

Adicto (atrapado en el mundo)


Interminable la nada se despliega tras la puerta de mi cuarto, hace migas con hostigada niñez, con la crepitud de mi cuerpo, ahora sólo y ensortijado a los recuerdos de hace años, cuando todavía creía en mí, en que se podía vivir del arte, en que podía ser feliz.
La soledad camina a lo largo de mi habitación, así como ha ido desgastando, segundo a segundo, minuto a hora, la fuerza de voluntad que me mantenía vivo. ¡Estoy cansado de tanto tropezar! ¡Estoy agotado! Siempre escucho sus zapatillas golpeando el suelo y sacando chispas de mis más profundos sueños, tirados, estirados en el piso cual tapete de "Bienvenido - Welcome to my mundo". nadie lo dijo, pero la soledad es un ente con tetas y labios pintados de rojo, de mirada seductora, de grandes ojos oscuros y con una tanga que deja al descubierto sus nalgas, exactamente del tamaño de mis manos.
Recuerdo aquel día que subí al metro, todo parecía normal hasta que la vi cubierta con chal y masticando su propia dentadura, olía como huelen los muertos recien muertos:
-Tú eres especial -dijo- llevas la marca del vacío en los ojos. Recuerda todo nace de la nada, el vacío sólo es el principio. Ten esto presente, antes de que se desvanezca tu futuro.
Y se alejo, desapareció con el sonido anunciante de la próxima estación. Mientras, yo miraba desconcertado el andén, siguiendo el olor de los muertos recién muertos. Ese día todo cambio, dejé de perseguir mis demonios, dejé de alimentar mis sueños y entendí que mi soledad sólo era producto de nada, aquella que llenaba mis manos y mis bolsillos. A cada idea genial le seguía la desaparición de algo o alguien en mi realidad: "Todo lo sólido se desvanece en el aire". De esta manera perdí a mis padres, a mis amigos y justo cuando la perdí a ella, su soledad se instauró en mi cuarto, en mi casa. Y decidí no volver a pensar, no volver a escribir, prefería el peso de su soledad en mi cama y sus caricias frías, que el calor de un cuerpo que jamás fue mío. Me dejé atrapar por sus besos helados, por el sabor de su cuerpo extinto, por el dolor de hacerle el amor a alguien no vivo. ¡Carajo, no hablo de la muerte! Hablo de la soledad que me acurruca por las noches y me besa en las mañanas y me recuerda a cada instante que estoy vivo, ¡vivo! Lo que no sabe es que yo quiero estar muerto y oler como huele la carne putrefacta, y saber si hay un paraíso, si los muertos también mueren de soledad. Por eso escribo esto a sus espaldas para ver que pasa: ¡O la mato o me mato!
Haber que pasa mañana... Es que estoy cansado de estar vacío.

Dura despedida



Parece que escojo tus mentiras pintadas,
suspendidas en la espiral del tiempo,
y sólo somos las arenas de tu viejo reloj roto.
Roto por ir a contraflujo y creer en el amor de verdad,
roto y desquebrajado como mi corazón,
escurrido como mi corazón entre tus manos,
que loco y agobiado, busca porque llorar,
y no sabe si es por nosotros, no sabe si es por nosotros que estamos solos...
¡Cuántas noches dije que mi hogar eran tus brazos! Y hoy mi corazón se escapa del vacío que hay entre tus manos, se prefiere vagabundo que eternamente muerto a tu lado.
Escojo la batalla de la soledad y morir desangrado entre los prados de mi absurdo, que desvanecerme día a día entre tus labios.
Todo pasa hasta el principio que siempre está vacío: Somos principio, somos vacío.
Mil noches me regale sobre tu cuerpo, y hoy me siento violado, vencido y desvencijado, hoy estoy más viejo, menos cuerdo y lo doy todo por muerto. He traspasado la privacidad de lo nuestro haciéndolo público, y hoy ya no es tuyo y mío, es sólo suyo y jamás volverá a ser nuestro. Y prefiero no llorar ni llamarte mi casa ni regresar cansado y esperar una caricia de tus ásperas manos. Y prefiero no llorar por lo que no ha sido, sino por lo que pierdo cada momento que paso contigo, porque no me reconozco, porque sólo soy el viejo vigilante de los amores perdidos, soy el faro que guía la felicidad de mis enemigos, soy el vencido de mis guerras, soy la fortaleza de los ángeles caídos... Soy la soledad del hombre, soy la misma que adoquina y bifurca caminos, soy la despedida, soy el adiós de la vida misma...

Mi consigna sigue siendo la ausencia,
la ausencia misma que hay en el acto de amar,
no sé si a ti,
no sé si sólo es amar.
Y no es que amar sea difícil,
es que, en días, suele ser imposible,
o raro
o lejano
o taciturno
o exótico
pero más imposible.
Y no es que quiera que el amor me salve,
¿Cómo salvar un alma condenada a la ausencia?
¿Cómo salvarme si soy insalvable?
Y no es que quiera ser único,
sólo quiero ser insalvable
y recordar,
si es que alguna vez besé tus labios,
o recorrí la sinuosidad de tu cuerpo,
o te penetró mi lengua afilada al ritmo de un verso blanco,
o rosa
o negro.
Sólo quiero saber si sobre ti maldije tu cuerpo
y el placer que me entregabas,
en nuestras húmedas delicias,
en la penetración de las palabras,
en el vaivén de nuestras manos exploradoras,
en el deseo implacable,
que avasalla, nuestras caderas alevosas y encantadoras.
¡Dime te maldije!
O sólo provoqué tu ausencia
tras el improvo te amo.
¿Cómo salvarme si mi consigna es el silencio?
¿Cómo si mi consigna es la misma ausencia que hay en el acto de olvidar?

Dialéctica soledad


¿Sabías que eres la visión perfecta de mi soledad?
Y luego me pregunto por qué encuentro en mis ojos el reflejo de tu rostro... Es que eres tú, mi soledad, tan perfecta... ¡Es que eres dialéctica! Eres la síntesis de lo que no poseo, de lo que no sé, de lo que no hay, ¡es que eres ella! Mi soledad, la que me ve diario y no puede decirme cuánto me ama, porque ni siquiera lo sabe a ciencia cierta. Y no me importa que seas guerrera, que te guste la pelea, que pienses que la vida son instantes y golpes, y no me importa, juro que no, no me importa si hacemos de la cama ese campo de batalla... Sé que lo sabes, ¡eres tú!, de suaves manos, de eroticas señales, de cadera prodigiosa... ¡Eres tú y lo sabes! Adorada soledad, soledad de mis amores, de mis vacíos, de mis espasmos, de mis temores.
Eres la soledad de mis ficciones, la futurista, la que no sabe que estaremos juntos, a lo mejor mañana...¡Es que eres! Lo sé porque veo en mis ojos el reflejo de tu rostro...

La soledad es una puta maldición


Debería aplaudirle a mi soledad,
llenando el teatro de ausencias,
de paráfrasis,
de metáforas,
de hipérboles,
de ti.
Debería soñarle aclamada
y primera actriz,
puta de ligueros negros,
mujer de culo feliz,
pero artista, gran artista al fin.

Es cierto que debería tenerla
en su última ficción,
bajo el telón de su quimera,
cubierta de piel,
y bombeando tu corazón...
Te lo digo,
llenaría el teatro de tu casa
de poemas,
de humo de cigarro
de oraciones,
de alcohol,
de mota, cuentos
y de alguna maldición:
Has de ser mi soledad preferida,
causa de mi única erección...

Lo que más aplaudo es esta vieja elucubración,
ni eres mi soledad
ni soy el guía,
mucho menos tu espectador,
te lo digo sigue siendo mi ficción:
ni soy tuyo
ni eres mía
ni soy tu hombre
ni eres mi preferida,
sólo somos una desolada maldición...


Walk on (Asumir la nada)


Parafraseando a U2:
El amor no es algo fácil,
es sólo el equipaje que puedes cargar
de todo aquello que no puedes dejar atrás
…”
¿Y vale la pena vivir aquello vivido aún sabiendo que el pago es la soledad? ¿Aún con la conciencia del peaje de la Nada?
Me pregunto si alguna vez le preguntaste si tus labios sabían a nada, o si alguna vez le dijiste que el hastío sobre la piel es peor que ella, la Nada.
Yo he de confesar que diario hojeo mis fotografías, siempre las repaso en mi cabeza, hace tiempo las he roto y sólo viven en mi mente. Soy víctima de mis recuerdos, prisionero de mi No olvido.
Y también he de decirles que no puedo vivir un día a la vez, que la incertidumbre del futuro y los besos de mi pasado reciente me arrebatan la vida y me entregan a la soledad, a la nada, porque sólo, a veces, siento que ya nada queda, solo lo siento. Soy una alma vieja que decide vivir meses en vez de días.
Y de contarles mi mayor pecado: quisiera la certeza de este amor toda la vida, no sé decidir entre una película o el teatro, si he de trabajar o escribir por el resto de mis días. A veces, quisiera ser normal y que no me importe nada, sólo hoy, pero no puedo ser feliz con eso y me dedico a escribir de mi alma rebelada, de mis incontinencias, de mis salvajadas, de mis desamores y soledades. Muero por el dato exacto, el dinero justo y el placer necesario.
Odio reconocerme en tus escritos y sin embargo los leo porque saben a soledad, a nada, aquella que me envuelve cada mañana, y me despide al estúpido trabajo de salvar mi alma, y a pesar del esfuerzo siempre regreso con la cola entre las patas, más animal menos hombre, y cobarde comparto las delicias de la soledad de mi cama.
He de decirles que hace tiempo no soy yo, y sin embargo soy feliz, con todo y nada, bailando la danza de mi acompañada soledad, de las pláticas con mis muertos y mis ausentes, de mis ideas y mis hijos no nacidos y que nunca vendrán, de mi pareja que espera que me haga hombre para llevarla a su palacio de chocolate bajo las nubes de azúcar algodón.
Por eso es que hace tiempo me asumí como nada: "Todo nace de la nada y al final, nada queda" .
Me asumo pretexto de una noche, intrascedente a tu existencia, a tu vida y a mi alma. Me responsabilizo de mis palabras, de mis escritos y de aquellos secretos que ya les he contado. Me hago cargo de mi soledad, de mi nada y comparto fervientemente aquella que te hace escribir bellamente tus vivencias, tus injusticias y tus soledades.

Un cuento de verdadero amor


Mientras recorría con sus manos su tersa piel blanquecina le recitaba poemas aprendidos en su vida, y olvidados en el cuarto de su memoria. Sus dedos se hincaban al paso de las coyunturas y recordaba cada conjunción dicha: "Y si estuvieras cerca, verías lo que ven mis ojos cuando te miran. E irremediable, seguiría el estremecimiento entre mis brazos, o te sentirías dispuesta a recibir las perlas de amor que a veces tiro a los cuervos con la esperanza de tenerte". Seguía consternado el camino de cada textura impregnada en sus relieves: humedecía los labios para rozar lúbrico su seno, transpirando deseo hasta llegar a sus cumbres expuestas a la intemperie. Su respiración agitada golpeaba los pezones en una brisa exótica llena de lujuria -buscaba despertar en ella los sentimientos más dulces y robarle el alma a través de sus mamas-. Seguía a paso firme por sus muslos no sin antes restregar el pene entre sus nalgas y sentir la tensión de su bajo espalda. Se entretenía con movimientos circulares, yendo y viniendo, atrás y adelante hasta caer en hinojos de cara a su vulva, salivando como animal salvaje e implorando mientras musitaba: "Entre tus piernas el fin del mundo y el inicio de mi jornada, el Leteo y la gracia de mi memoria, el numen liberador y el albedrío de seguir viviendo; no importa si penando, o si riendo, si ahogándome de soledad en tu oquedad humedecida por las horas de tus días. De entre tus piernas la ephaedra y la piedra filosofal; la que transforma en amor la vacuidad. Sobre tu vulva el deseo vuelto carne y el destello de la luna que penetra gustoso en tu agudo ventanal". Le hablaba para borrar los estigmas de sus antiguos amantes que él le había inventado, porque ella nada le decía. Le hablaba para doblegar su mente y despertar la memoria de la carne, la quería arrodillada; no para humillarla sino para que ella enamorada bajara a su nivel: era su diosa de piel nívea, su absurda reina tirana.
Y seguía sobre su cuerpo hasta entrada la noche, acariciando y recitando, hablando; moldeando con sus manos y oraciones, su cuerpo perfecto, su mente despierta, su alma inmolada entre las letras de un terco poeta que la vestía de lunas y planetas, sólo para desnudarla después y cubrirla de metáforas y sinécdoques; para hacerle el amor y volar flotando como aeroplano vengador del ser mortal sobre su divinidad. Y seguía sobre su cuerpo mientras las estrellas desfasadas alumbraban el camino de la distancia que hay entre dos que se aman y se sueñan de ideas cortas y de poesías largas. Y seguía sobre ella para darle el calor que hay en la cara oculta del corazón donde los amantes se adoran bajo la crueldad del verdadero amor...
Siempre seguía sobre ella hasta que llegaba la luz pasada de la medianía de la noche, y la razón despertaba del letargo de su inconsciente y consternado se vestía despacio a la vez que la observaba tendida, desnuda, hambrienta, llena del deseo que él, tan humano y tan mortal jamás podría saciar. Tierno se acercaba para despedirse con un beso sobre sus labios fríos. Salía sin hacer ruido, sin romper la quietud de la noche mientras unas ideas le daban vuelta: "Si yo fuera de piedra, ¿tus manos me esculpirían a mi imagen y semejanza? ¿Sería yo el amor de tu vida?"
Triste y melancólico encendía un cigarro y caminaba para esperar el amanecer de un nuevo día, tal vez el día de cuando la piedra venga a la vida.

Dedicado a todos aquellos que inmutables crean en su mente la real fantasía de un verdadero amor.

Ilustraciones de Alma de Juguete por: Enrique Zaragoza

Este soy yo...

DE MI han dicho...Nació envuelto en la terrible sospecha del ser humano —él siempre quiso ser árbol, águila o imagen tras el espejo— un 13 de diciembre de 1972, en la ciudad más avasallante y más hermosa del mundo: el Distrito Federal.Desde pequeño creció con lunas en los dedos e ideas itinerantes colgando del cabello, ávido lector de tiras cómicas y de cuentos infantiles permitió a los seres mágicos, divinos y leviatanes arrullarse en su cama tras el profundo canto de las sirenas.Creció, y mientras decidía que hacer de su vida, en cada luna llena besaba las almohadas imaginando al amor de su vida. Por fin, una mañana decidió estudiar derecho, algo que le salió muy chueco porque abandonó la carrera para estudiar periodismo, dando por concluidos tales estudios en el PART, a la vez que rocanroleaba como oso en brama tras una batería.Años más tarde decidió llevar la música en sus adentros y trabajo como negro en la redacción del departamento de cultura de Radio Educación (de vez en cuando se aventaba un palomazo como productor del programa “Su casa y otros viajes”), todo esto sucedía mientras estudiaba un diplomado de Literatura y Periodismo en Casa LAMM. Las letras —aún las de pago— siempre le han perseguido, al igual que la radio, por tanto, trabajo como productor de la serie “Impulso Humano” en Radio Universidad, no sin antes pasar por la Subdirección de Logística Informativa del GDF, algunas agencias de publicidad y la coordinación de medios de IH, A.C.Por fin, el 12 de noviembre del 2005, su destino le alcanzó y se puso a escribir como secretaria ejecutiva después de una huelga, y dio a luz a varios chamacos, y con el único fin de darle de comer a su prole, actualmente se dedica al desarrollo de documentación administrativa para diferentes empresas y alguno que otro trabajo de producción en audio (es cierto, en México vivir de las letras, que no sean de pago, está de la China Hada).Por cierto, el nombre de sus chamacos son:* El eterno idilio entre las mariposas y las hormigas, 2007.* La caída de la luna, 2006. Noveleta rosa.* Alma de juguete (anhelos para el niño que nunca debiéramos olvidar), 2006. Cuentos ¿infantiles?* Egomanias y la Llantitos (cuento – lógia), 2006. Recopilación de 20 años de cuentos darkys y existenciales.La mayor parte de las veces me llaman ¡Hijo de la chingada! ¡o de tu madre!, bueno, la mía... aunque últimamente me he aficionado a ese término tan común y que sólo me sabe si proviene de sus labios y que juntos creemos es para toda la vida (chance y para algunas más).En fin, que de mi la gente puede decir todo y a la vez nada, tengo muchos nombres, lo cierto es que tengo buen corazón aunque lo disfrace de mil y un calamidades...

Rolas de la banda "Nívola_Cría Cuervos" (Quintanar/Vargas/ Cruz)