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lunes, 29 de junio de 2009

Lunático


"No existe alguien en el mundo que olvide las palabras dichas desde la parte oscura del corazón". Le dije antes de colgar el teléfono, sentía que la vida se me escapaba en cada respiración, mientras los papeles eran arrastrados por una ventisca llena de dolor y desesperación: el viento, al igual que yo quería olvidar. Algunos años habían pasado desde la última vez que visitara los rincones perdidos de su alma, cientos de letras desperdigadas, sin más sentido que lo sublime de su existencia: siempre escribía porque su destino era escribir, y hacerse transparente, no ante los ojos de los demás sino ante su propia imagen. Recorría con sus oraciones miles de lugares, llenándolos de olvido, pintándolos de nada, atiborrándolos de esa soledad inventada por su mente... No quería nada que no hubiese querido hasta sangrar, creía firmemente que tenía lunas en los dedos -alguna vez me confesó que esa idea la había leído de cuando su niñez, y desde entonces la hizo suya, la hizo realidad-. Sus ideas eran más que una locura, eran las gafas tras las cuales miraba la vida pasar, haciéndole caravanas de imposibilidades, de adioses, de cuerpos enterrados en el deseo, de la naciente conspiración en su mente: "sólo hay un amor en la vida, sólo uno y yo he de encontrarlo." Sus días luminosos eran negros y pardos, ocultaba el sol con un dedo y sembraba sueños, no aquellos grandiosos, le encantaban los sueños rotos de semilla quebrada, las quimeras a punto de cristal, de frutos rechonchos y frágiles... En cada temporal recogía un sueño sólo para convertirlo en un anhelo, su cosecha era pequeña, lo era tanto que le pensaban egoista y loco -y lo estaba, sólo que de tan solo nunca se había dado cuenta-. Un día supo por un murmullo de ultratumba que debía recoger las letras que los demás tiraban en sus ratos de pendejismo o liviandad, y le preocupaba que los demás se tragaran sus palabras -un buscador de letras sólo quiere encontrarlas para hacer palabras, de ahí lo cruel de tal acción-. Diario imaginaba que el mundo rotaba alrededor del sol, que la vida seguía implacable los senderos del destino, y que en el mundo había señales de tal persecusión; las veía en la metamorfosis de las mariposas, en la hormigas haciendo fila cargando letras sobre su lomo, en el hueco que la luna dejaba en su caída libre -varias veces intento raptar la luna escondiéndola en su cuarto, pero la luminosidad eran tal que duraba días sin dormir y la vigilia mermaba su salud hasta casi llevarlo a la tumba-. Siempre estaba a la espera de alguna nueva señal que la existencia le diera de su propia existencia: a veces soñaba que vivía en un sueño y despertaba soñado. A lo mejor y por eso adoraba las noches porque en ellas se permitía todo hasta olvidarse de sí mismo... Y esta noche, después de intentar seducirlo con la idea de mostrarle su destino quedamos de vernos en aquel viejo parque de kiosko, jardineras y gente pasando de largo -al igual que la vida-, juro que estaba entusiasmado con la idea, prometió venir con su mejores galas, dispuesto a conocer su destino, tan bien se sentía que me dijo antes de colgar el teléfono: "No existe alguien en el mundo que olvide las palabras dichas desde la parte oscura del corazón".
Epílogo

Después de varios días vi publicado a ocho columnas en el periódico amarillista de la región: "La luna se ha precipitado en caída libre sobre la tierra..." Me pareció una noticia de lo más absurda y pendeja, hasta que ví su foto en un recuadro inferior derecho, y no pude más que soltar una carcajada al leer la cabecilla: "hombre con lunas en los dedos es alcanzado por su destino".

jueves, 25 de junio de 2009

Una noche más...

Imagen modificada de http://4.bp.blogspot.com


Una noche más y te miré con el viso de aquellos que añoran la soledad, y observé las pastillas encabronadas, y deje un abrazo vacío sobre la colcha, te besé de despedida deseando ni siquiera haberte saludado... Una noche más y supe lo difícil que haces amarte, y repase de memoria tus miedos: te da pánico creer en los sueños, ser realmente como eres -crees que nadie te puede querer tal cual eres-, y lo único que logras es que se aleje la gente que te ama... Puede ser un mensaje de Dios o del destino, no siempre hay tiempo para todo, no siempre hay tiempo para uno y mucho menos para dos... Acaso la felicidad se compra con la tranquilidad de una cama vacía, con el confort al paso de los años, con la habitación llena de siluetas extraviadas en tu propia y añeja soledad... Esta noche te miré y me pregunté si te hacía algún bien, si necesitabas algún vejete con olor a polilla masacrada por las vivencias a medias, que fuera condescendiente entre su impotencia y lastre que arrastran las costumbres de décadas... Esta noche, una vez más, me cuestioné "hasta hundir la daga hasta la empuñadura", y nos vi diferentes, y miré mis brazos insuficientes, y la tolerancia misma de quien no quiere decir adiós por misericordia selló tus boca. Y vi mis regalos inútiles, cansados de no estar en la basura -un hombre lleno de nada no puede pensar en cosas usables-, y entendí la benevolencia de un amor encerrado en una jaula, lo falible de objetos continentes de objetos, las fragancias vueltas niebla corriente y barata, una bolsa jamás usada... Y de pronto nos miré extraños, en letargo, sin promesas y sin compromisos; yo haciendo historias imposibles y tú hilando días, tejiendo una vida paralela a la mía... y nos miré líneas que por accidente se cruzan, puntos espaciados, lejanos, tan llenos de vacío... ¿Y la felicidad de cuarto y charlas de sobre cama? Se las llevo la mierda de esta vida incierta, se las lleva un día siguiendo los pasos del día anterior y así hasta conformar un presente de pasados consecutivos... Esta noche nos miré maniquíes del destino, nos vi tan huecos tan llenos de hastío, cansados de nosotros mismos, de aquellos que ya no somos y por lo que no vivimos; y pensé en los otros de aquellas noches y los dejé en el olvido... ¿Qué haces cuando amar es más difícil que sobre llevar la soledad? Te mueres solo, sólo te mueres y sigues viviendo... Esperando el oscuro de estas noches putamente manoseadas...

miércoles, 24 de junio de 2009

Puteces reivindicadoras...

Imagen deformada de http://3.bp.blogspot.com

Me acerqué demasiado, lo suficiente como para encaramarme a su pecho y me habló de soledades, de sus amores varios, de los insípido del sentimiento escondido tras el umbral de la noche...

Me acerqué demasiado, lo necesario para respirar sobre sus pezones turgidos y soberbios; y me habló de sus necesidades insurrectas, del diario devenir, de la realidad desgastando el risco de la orilla de su cama, de los poemas gestados en su vientre y de las fantasías ilusas bajo su piel.

Me acerqué lo suficiente para agazaparme entre sus brazos y acariciar las heridas en su seno, y coser con besos los vacíos sobre su costado. Ella recitaba su pasado de mujer seducida, evocando sus viejas pasiones, sus días enamorada y pretendiente del futuro -ella murmuraba entonces-. Me acerqué lo suficiente para escribir a mano en su cuerpo mi último libro, para saciar las metáforas vírgenes de mi pensamiento, y seguir la retórica de nuestra historia viajando a pie y en uso de veleros sobre su geografía lozana y perfecta a través de los años. Me acerqué lo suficiente para oler en ella la fragancia de mi tierra y sentir la brisa de sus ríos salpicando mi rostro de verdades, de conceptos y de pertenencia -llevamos a cuestas la memoria a la materia; ávida de caricias y de deseo sublime con ganas de las puteces reivindicadoras propias de nuestro sexo, y le llamo nuestro por cada penetración, por cada orgasmo que generamos sedientos de nosotros mismos-. Me acerqué lo suficiente para hacer mi madriguera entre sus piernas, para mamar de su vulva cada pena y curarla a lengüetazos, y me proclamé devorador de sus pecados. Y al igual que los vasos medio llenos llevan el secreto de su portador, guardo en mi boca sus omisiones y sus pretenciones de mujer vívida y soñada.

Me acerqué lo suficiente para curtir nuestra piel entre aromas cítricos, cargando de remiendos nuestros corazones y de suturas nuestra alma; entendí que el arte existe cuando nos movemos a un tiempo, cuando gastándonos la vida nos pagamos un pasado austero y un futuro incierto.

Me acerqué lo suficiente para quedarme toda la vida...

martes, 23 de junio de 2009

¿Vender un ideario?


En la noche se pueden escuchar los golpes de sus tacones salpicando hastío, en otras deseo y en las más la necesidad de vender su agujero. Hay algunas de medias negras caladas, con vestidos arriba de la rodilla, otras se conforman con el pantalón ajustado a la altura de su vulva y las caderas. Los pechos se muestran apaleados por el frío de la madrugada y los pezones se alzan furiosos, duros como monedas de veinte o viejos centavos más grandes que un peso -los tops y pequeñas blusas anudadas a la altura del ombligo no son buenos sobretodos, pero sí son anzuelos para el cliente-. En fila, siempre en hilera una a una se muestran de piel y sangre, de penas y hambres, de placeres y deseos; siempre viajeras en el tren de los desvíos... ¡Sin corretearte Papi! ¡Doscientos oral y terminas en mi boca! ¡Quinientos más el cuarto, sin prisas, una hora las veces que te vengas! Unas juegan, otras trabajan y las demás disfrutan; otras pasan la vida esperando cada madrugada sin cariño al alba. ¡Dime mi amor! ¡Muérdeme el cuello mientras termino! ¡Muévete, así, así! ¡Tócame, acaríciame como si fueras ella! Unos les llaman Cariño, Señoritas; otros Amor; los más Cachondez o Lujuria, algunos todavía Putas... Y ellas siempre están en fila al amparo de la noche: son sólo conceptos de mi ideario a la espera de prostituirse...

lunes, 22 de junio de 2009

Escenario nocturno



Amigo mío, lamento informarle que la noche sí es escenario de conjuros, herejías y maldiciones: la noche es el escenario sobre las tablas de las lamentaciones, es el medio para invocarlo todo. ¿Cuántas veces no ha sido sorprendido en la procesión de los convictos? ¿Acaso no ha sido el puntual, el bendecido y el maldito poeta de las letras blasfemas? Yo he de confesarle que hasta he mentido y en una sola noche, antes de que cantará el gallo negué tres veces su existencia -la de ella, la noche-. Y me sentí perseguido por las sombras que hay marcadas sobre la oscuridad, parecía ciego -lo estaba para haberla negado-, y mi corazón despepito implorando perdón. Y fui torturado hasta sentir mi osamenta quebrarse bajo mi piel, y ver mis brazos doblarse por el simple peso de mis ideas. Varias veces perdí el sentido -hay noches en que uno sobrepasa los límites del dolor-, y más veces mis ojos claros y tristes se ahogaban en llanto hasta ponerse morados y con el iris dilatado. No exagero, pensé que iba a morir encerrado en las mazmorras de su santo tribunal, condenado a jamás verle... Sólo eran noches sin días, sin luz ni albas, noches de angelús oscuros, de seres divinos entintados en la pared y en el muro de mi mente -obsecada por la idea de la nada y de la negación de mi mala estrella-. ¡Juro que iba a morir! Y sólo me salvó la falta de sentido: perdí la razón y mi nombre -ya no sabía si era yo, si había sido yo, si estaba preso en el tiempo y en la sombre de aquel que había fingido ser, que giraba en el sentido de las manecillas del reloj-. Sólo fui perdonado ante el vacío de mi existencia y condenado a recoger las letras que otros tiraban por inservibles para ordenarlas sobre papeles blancos... Y me hicieron jurar sobre mi corazón en carne viva que jamás le negaría otra vez -a ella, a la noche-. Por eso sólo, solo salgo de noche, al amparo de las lunas, sin importar si son de queso o si sirven de jaula para un conejo, si son medias menguantes o completas... por eso le hablo de la vacuidad y de infinitos pequeños, de semicírculos y estrellas de cinco picos, de bendiciones y desviaciones, de pasos bajos y durmientes de tranvías, de íncubos y súcubos plagados de deseo, de amores de mentiras y de aquellos verdaderos amparados bajo su manto... Amigo mío, la noche es el escenario donde podemos invocarlo todo, que importa si piensan que estoy loco, créame, suba al tablado y haga un solilóquio -no nos tome en cuenta-, y espere el aplauso más sonado, aquel que retumba en este anfiteatro de la vida y de los poetas sin salida... espere como yo a su ideal de noche y sienta como la vigilia nos lleva de regreso a casa... a sus brazos... a ella: su majestad la noche...

La sal de mis historias y de las cosas que hay


No es de noche, y mi armadura de sal se ha descompuesto por completo: hoy sólo tengo la sal de mis historias que se debaten por seguir existiendo en este mundo de fantásticos sueños. Hay que cosas que no deseo y sin embargo las tengo: como la maldición de las letras que fustiga a las lunas menguantes de mis dedos, el calor de la distancia y este letargo que me produce el extrañarte sabiéndote el único amor de mi vida [no puedo evitarlo, te amo demasiado como para tan sólo pensar en olvidarte un momento de mi día]. Hay cosas que deseo y no tengo: la fragancia de tu cuerpo a la orilla de la cama, nuestros abrazos de seres mitológicos en perfecta simetría, tu semblante al despertar de sus quimeras y mi sentimiento agradecido por tenerte viva, y esperando la odisea de un nuevo día [¿Cuanto amor cabe en una noche para apuñalar certeramente a la tristeza? -Todo-].

Hay cosas que saltan a la vista y a las letras, hay vidas, sólo existencias que se rodean a si mismas para seguir existiendo en un interminable círculo, lleno de niveles y de falibles infinitos. Hay momentos que lejos de pernoctar nos mantienen de pie, con el fuelle de oxígeno suficiente para no olvidarnos. Hay instantes para reptar tras la manzana, para matar al hermano que habita en el espejo, para alzarse al paraíso como ser divino, siguiendo el impulso de tu vientre y la delicia del orgasmo... hay días de padres y madres, de hijos y de hermanos, de todos; pero siempre sorprende que sin importar nada puedan ser reducidos a días de dos, de sólo dos enamorados.

[¿Qué puedo hacer si eres todo, absolutamente todo lo que hay en mi? Si eres la promesa de una nueva vida, donde puedo seguir siendo yo...]

jueves, 18 de junio de 2009

A veces



¿Qué hay que no exista sobre la Tierra? Hasta el desamor y la desesperanza ocupan un lugar en el espacio bajo los ojos de Dios que vigila nuestros pasos; haciéndonos cómplices de la nada, del vacío integral que atiborra nuestras vidas -que sin sentido-, se llenan con imágenes y reflejos de lo que creemos es la felicidad absoluta.


Y es que a veces hay una distancia mínima entre tu cuerpo y el mío, que se puede cruzar con un dedo y el izar de las velas de nuestro navío; pero a pesar de todo sigue siendo distancia -aunque se reduzca en dos segundos-.


Y es que a veces existe el universo en nuestra mirada y sigue su viaje a los confines de tus ojos, y paga peaje de a moneda de oro por noche sola sin los retenes de tus brazos y el escrutiño de tus piernas. Y aún con las aduanas sigue siendo un universo infranqueable de los miles que hay en el mismo cosmos que compartimos.


A veces los mares del deseo rompen en la orilla de tu cuerpo y el mío, espumosos y dadores de sal, de aquella que se acumula día con día a través de la vida, en la cuyuntura de los sueños y los pensamientos, en la línea en que se confunden las caricias en una, alimentadas por la delicias de nuestras bocas.


Y es que a veces hay un camino entre tu vida y la mía, y paso a paso los mapas se extravían y las fronteras se disipan. Y siendo un camino sólo hace falta caminarlo. A veces hay silencio entre tu boca y la mía, y ceñidos al vacío; dibujamos un puente sobre el abismo, a pesar de que el horizonte aparente estar muriendo lejos... a veces hay mil cosas entre tu mente y la mía, pero no importa si nos pensamos... a veces la vida se ensaña con olas salvajes entre tu día y mi día, y a pesar del anuncio de naufragio queda un abrazo... a veces hay tedio entre tus reflejo y el mío, pero sólo son espejos de lo humano... a veces hay vacío entre tu mundo y el mío, y sólo es la causa de entregarnos... Y a pesar de los muros, del sin sentido, de perder la batalla, del hastío, del odio, de nuestro pasado, siempre habrá que intentarlo... y salvarnos.

martes, 16 de junio de 2009

Tiempo, sólo tiempo


Cae el tiempo agotado, se desvanece sobre el puff que jamás utilizo, y vierte sus arenas derrotado: por fin se dio cuenta que la vida pasa de largo, que no es eterno y es parte del Aleph Zero -ese, el infinito más pequeño-. Jamás le había visto como esta noche, acongojado, triste, dulce Dios arrodillado; los tulipanes en su mano eran de un amarillo apagado y caía molécula tras molécula, cristalizado sin dejar de pensar en el fin, en el fin del tiempo. Hablaba de los momentos de su vida, de cuando niño de sus carreras veloces a pie, en avalancha o bicicleta, siempre contra reloj. Decía de los libros, de los instantes perdidos imaginando, soñando que era otro porque no tenía el valor de vivir lo suyo en su lapso y en su espacio -cada día incidía ufano: "es preferible tenerlo todo rápido, hay que ir por la libre sin moralinas pendejas y sin engaños"-. Me confesó con lágrimas en los ojos que eran palabras de dientes para afuera -él creía que no podía perder nada-. Me contó de sus sueños de poeta de naviero, de sus astas sin bandera, de las treguas rotas sobre barriles de cerveza y tequila almendrado. Se sabía pendenciero de tercera; luchando por causas irremediablemente perdidas y por razones oxidadas. Él creía que no tenía nada mejor que hacer: tenía las horas de su parte. Sabía que siempre había tiempo, de nacer, de coger, de crecer, de beber; siempre tiempo sobre el tiempo: el amor, la memoria de la piel, la reencarnación. Y tiempo más allá del tiempo: la muerte,y Dios y el Diablo. Es más sabía de su pasatiempo favorito: la música a contra tiempo. Siempre había tiempo -y él se lo creía todo-. Creía de historias, de amores, de existencias perennes, de estadías tardías, de esperas prolongadas, de excesiva paciencia, del orígen y caducidad de la vida, de locuras pasajeras, y de estados mentales salvajemente para siempre, por siempre... Y en su estado -con tiempo para todo-, se dio cuenta que siempre perdía tiempo en ser tiempo... Ese era su infinito, el más pequeño: sólo ser tiempo. Y lo dejé vacuo, erizo, tristemente cabiztabundo y meditabajo... Y me sentí; como se sienten los hombres con hoyos en los bolsillos, inherme, paralizado, ¿qué ha pasado en estos treinta y seis años? ¿Qué ha pasado sino el tiempo? ¿Dónde han quedado los tragos placenteros y los más amargos? ¿Qué queda de mi? ¿Qué he olvidado en el camino? ¿Cuantos sueños rotos y vasos templados en el vacío? ¿Será la misma sangre que corre por las venas desde mi origen? ¿Soy otro? ¿Qué ha cambiado, si sigo siendo el mismo? Será que sólo, muy solo; la vida se va de filo, pasa de largo... mientras hago mariposas plateadas y siento vuelcos en el estómago... hago letras ¿o será que ellas en su infinita sabiduría me hacen?... Después de estos años, parece, sólo parece que pierdo el tiempo y me reduzco con él, al infinito más pequeño -tal vez todavía tengo la esperanza de que suceda algo-.

lunes, 15 de junio de 2009

Confesión de un ladrón


Lamento haberles robado la luna y dejado un hueco en el firmamento... de verdad lo lamento, pero la necesitaba con urgencia, la necesitaba para hacer de la noche mi cómplice; ¡por favor, no se enfaden conmigo! Es que a veces me doblo y me quiebro, y como todo rompecabezas es muy difícil volver a armarme, al menos de valor para enfrentar la vida, y defender que todo es posible si de verdad se quiere... y yo quiero con toda el alma. Total, si se enfadan pues les regreso la luna, aunque mi venganza a su enojo será que jamás será la misma -acá entre nos ya fue mía, sólo mía y cuando alguien la quiera poseer tendrá que enfrentarse a mi recuerdo-. Lo siento, pero era la única forma de volver a ser yo y egoista como soy jamás pensé en la humanidad, -me dolió un poco por ustedes mis amigos contrastados de noches, lunáticos enamorados de su esfera desnudez, poetas sin salida; espero lo entiendan: era una situación desesperada, como desesperado es el amor mismo-. Agradezco su comprensión,su atención a estas letras de cuarto para las doce, de cuarto nada, de cuartos ignotos y jamás conocidos, de cuartos herejes: un cuarto de amores vacíos. [Eso es lo que se necesita, nada para dejar escapar el alma, para ahogarse en los mares septentrionales del pecho, en la tibieza húmeda de un cuerpo, que enajenadamente piensa uno le pertenece]. Amigos de piras, de hogueras y pecados, espero no hayan desesperado sin la luna, sin su embrujo, sin el hechizo de su lumen platino y la hojarasca de ideas marmoreas, sin los miles de cuerpos que se arrejolan y se agazapan en su nombre, sin las caricias perdidas, sin los besos de luna llena o cuarto menguante... sólo quería que de verdad cayera su majestad, que supieran que no lo había inventado, que cuando el destino nos alcanza cae la luna y anida en el corazón provocando un profundo anhelo... por el cual vale la pena seguir viviendo.

jueves, 11 de junio de 2009

Esta noche...



Esta noche se vienen las horas encima, y sólo veo lo que mi corazón quiere que vea. Mis letras temblorosas te piden una tregua de fantasías y verdades: te piden les perdones, si han ido lejos, si van muy lejos. Es que son impetuosas y apasionadas, siempre apartadas de la razón -a lo mejor en eso radica su magia-, pero de algo está segura; ellas -mis letras- siempre te aman como fiel reflejo de mi alma -loca y atormentada-. Y eso no podría explicarlo, será que no controlo el poder de las medias lunas de mis dedos sobre el teclado, y hablo y hablo, y hablo con el corazón en la mano... Esta noche de horas menguas, sólo pienso y te imagino a mi lado, sin letras, sin pasar de largo -es que a veces se van las horas y caigo en el laberinto de extrañarte y me pregunto si esta noche tendré tus pies entre mis labios-. ¡Cuánta razón tienes! Yo creo que este amor alcanzará para risas, para tristezas, para letras y novelas, para siempre llevarlo juntos de la mano, para los abrazos largos y momentos tranquilos y pausados, llenos de vida y lejos de las penas de cada uno de nuestros rosarios. Y no importa si esta noche se me viene la vida encima, si cargo al mundo o si sólo soy un rastro más de humanidad en este largo trecho de caminos circundados, no importa si mis cuadros de museo se vuelven sólo cajas de compactos, todo vale si sonríes y me llevas paso a paso -por eso amo tus pies desnudos por todo lo que significa cada paso-. Y sé que esta noche de siluetas apagadas estás dormida soñando sueños que no recuerdas, y no importa si en tu vida nocturna sólo por un segundo me sueñas -por eso amo cuando duermes, porque descansas y te escapas volando e iluminas, de vez en cuando, con tu vuelo mis noches-. Esta noche de estrellas fugaces sólo puedo pensar en lo que resta del camino, y te pido que te quedes conmigo, que hagas conmigo del destino el final de nuestro viaje... no te prometo, sólo lo intento y siempre en cada momento no dejo de amarte... y tal vez esa sólo sea la razón para salvarme... para gastarme la vida contigo a cada instante... para robarte caricias y besos, y ver una sonrisa en tu semblante... no te prometo algo que no pueda darte, sólo tan sólo no dejar de amarte...




Un poeta sin salida fiel devoto de la nada que queda cuando se entrega todo con el alma; y eso es suficiente cuando de verdad se ama...

miércoles, 10 de junio de 2009

Pregunta: ¿Sobrevivirá esta noche?


¡Quién hay que responda la pregunta! ¿Se acabará la noche y vendrá mañana? ¿O sólo mañana vendrá la noche? Pegaré mi oreja al suelo para oír sus pasos por la duela de este mundo mío hecho de maderos apolillados y viejos. Mis manos llevan las antigüedades del amor, se entrelazan de las fragancias impregnadas, de las esencias insolutas en el aire. Mis manos huelen a deseo, a vigas de museo: el amor en que yo creo es una vieja reliquia guardada en la memoria de la vida. ¿Será que sobrevivirá mañana? Mis manos siempre han sido la trampa, la caricia que moldea con tiento las figuras de tus más profundos sueños, amorosas, día con día, van tallando sortilegios palabra de futuros encuentros: ¿Acaso no es tu vida un sueño? ¿O sigue siendo el mundo paralelo de tu más profundo anhelo? Mis manos hacen felicidad, sólo hay que leer la etiqueta de antes de usar: "Tómese con cuidado, léase despacio, el producto de estas manos sólo pertenece a las manos". ¿Será que en la noche -mi noche- todo está permitido? ¿O será que sigo siendo ajeno a todo lo vivido? Mis manos me repuntan al abismo: ¿Seré pareja o sólo el amante buena onda que convive en el diario devenir contigo? ¿Entonces tener mis manos tendría sentido? ¿Es personal o sólo el camino del día perdido? ¿Mis manos tienen sentido? Yo creo que sí, si es que hacen de tu día una sonrisa, un artículo o la evocación del último encuentro de nuestros cuerpos azotados por la lujuría y la humedad del deseo... Yo creo que sí, sólo si te toco mañana, y te cuento las estrellas de tu pecho, y te hincho los labios, si te como y me sabes a sexo... Sí, sólo si tengo una vida contigo... Entonces agradeceré a mis manos el privilegio de haberte escrito. Alguien puede responder la pregunta: ¿Se ama siempre o sólo una vez en la vida? Dicen que el amor es como el humo del cigarro: "Siempre se escapa de las manos." Si esto es verdad, odio mis dedos y sus falanges, si esto es verdad ni dejando crecer mis uñas arañaría tu presencia en mi vida... ¡Entonces que mis manos se vayan al diablo! Si tocarte es sólo un momento de esta eternidad tan vacua, tan nada... ¿Se ama una vez en la vida? Sí, yo creo que sí; que lo demás siempre son ensayos para entregarse todo, para quedar liviano y hacer caso al instinto y a la memoria de la piel... ¿Vale la pena luchar por amor? No lo sé, mis manos escriben que sí, pero el corazón enfatiza que bastante tenemos ya con vivir, con respirar, con sangrar, con llorar para todavía luchar... Ambos coinciden en que no hay mejor batalla que aquella perdida sobre la cama... ¿Sobrevivirá mi amor esta madrugada? Yo creo que sí, si por un segundo creemos que tan sólo es amor y lo vivimos como es, Amor:

sin cortapisas,
sin escalones,
de piras encendidas,
de besos y caricias urgando los cajones,
del sentimiento sembrado en los pliegues de nuestro cuerpo...
de verdades,
de simples y llanas realidades,
de lunas, de dolores,
de días venidos a noches,
de amor es...
Mis manos cavando la tumba de mi corazón sobre tu pecho;
y los dos entregados,
perfectamente imperfectos,
inmolados,
imposibles contrariados,
vacuos,
equívocos certeros,
futuros presentes,
guardaagujas y durmientes.
Lenguas de fuego,
molusco atado en sus simientes
ceñido de caderas y de brazos,
de labios y de manos;
perenne, siempre perenne:
ángeles de carne que han cruzado el abismo llenando el nocturno cielo de deseo...

lunes, 8 de junio de 2009

¿Por qué el amor nos deja con nada?


La noche vino y me llamó avaro; y yo sólo pude contestarle: "Acaso no es el amor egoísta y desenfrenado, no cada quien cuida su tesoro deseando jamás ser robado".Y ella pasó de largo, hoy no hubo mimos ni besos, ella -la noche- se fue de largo pensando en que podría encontrar siempre una mejor noche que fuera mejor como noche que como preámbulo de un nuevo día.Antes de dar la media vuelta, me llamó ingrato mientras suspiraba por no encontrar lo que había querido encontrar; y le dije: "Tesoro, es que de verdad antes no sabías amar; por eso es que hoy no encuentras tu camino. Hace lunas sabías qué hacer y qué decir porque no sabías a quién; y este crepúsculo ha traído tu silencio porque sabes lo extraordinario de tu mundo guardado en tu pecho."Y me dijo y me habló y no supo decir más que de soledad, y yo callé porque ahora más que nunca sabía que estaba acompañada, acompañada de lo mejor de si...Solo, sólo la pude ver alejarse, tal vez porque en mis manos no estaba su felicidad -o porque según yo, metafísico empedernido, había logrado tejer en una telaraña de hilos dorados su roto corazón de noche-. ¿Quién hay que pueda jugarse el destino a los dados? ¿Quién hay que quiera saberse amor de segunda mano? Yo creo que muy pocos saben de lo que hablo, el amor es uno atemporalmente, sólo uno para toda la vida... y que quede claro, no porque sea tuyo estará siempre contigo. ¿No es preferible entonces quedarse con uno mismo?Mientras ella -la noche sublime- se alejaba siguiendo sus pasos, yo solté una lágrima de amor, de odio, de esperanza, de avidez y de lujuria... ¿Quién hay que no desee su propia noche? Una noche desgajada en caricias, de suspiros entrecortados,una noche negra y blanca, carmesí y rosa, húmeda y expectante... una oscuridad propia, que nos envuelva con sus piernas desnudas y nos abra el caparazón hasta arrancarnos el último latido de existencia... ¿No suena bello? Si en la noche la savia del árbol de la vida se mama con los labios secos y hambreados de vivencias, se comparten los fluidos y se excretan fantasías... ¿No es hermoso? Pensar en una noche profunda de senos floridos y vagina sonrosada, mojada de las termas del Leteo como anuncio del abandono y del propio olvido, nunca lo dije pero el abandono es la propia entrega... ¿Se puede vivir sin entregar el alma? Total si la pide Dios para entrar en su reino que se la pida a tu noche -a ella-, que le pida cuentas a quien debió cuidarla y llenarla de oscuridad... ¿Acaso no es el amor un veneno que espera a la noche para hacer su mejor efecto? No es ese el efecto de la entrega: abandonarse a sí mismo en los brazos de tu otredad... Nunca otra y otra; no aquella presencia que sin algo más que existir nos llena y complementa; no una estúpida media naranja, ¡no! Una naranja completa, una luna llena. Eso es la noche -a poco no cada quien quiere la suya-, el eterno mar de la tranquilidad que cincela entre el lumen marmoreo lunar la visión de ella -la otredad, al amparo de su oscuridad-. Por eso el amor es bello, no se puede amar sino te amas a ti mismo, lo suficiente como para entregarte al olvido y darlo todo en un sin sentido... Esa es la razón porque ella -la noche-, se fue: quería que el amor fuera raciocinio, estaba harta del absurdo de la soledad acompañada y de esa enorme sensación que aflige el corazón cuando llega la nada... Muy pocos saben de lo que hablo: cuando se ama de verdad se entrega todo y entonces, sólo entonces se conoce la nada...

miércoles, 3 de junio de 2009

Los poetas sin salida


En noches como estas, de alquitrán y vino tinto o blanco, los poetas se consumen, se inventan artificios para no morirse solos... Yo creo ha de ser por esa rara enfermedad que padecen: la realidad siempre está envuelta de niebla y aunque se tallen los ojos no reparan en la verdad que los rodea. Tal vez por eso se inventan, se buscan como lobos bajo la luna llena, quieren hacer camada de las hojas repletas de glifos y de signos: palabras -ellos siempre aman las palabras-, letras rosas, oraciones teñidas de sangre, poemas grises para sobrevivirse, para no extrañarse... Los poetas siempre se visten de metáforas, lo hacen para no morir en el intento de seguir viviendo una realidad de duras penas, de culos aquilosados, de besos insatifechos, de adioses divinos, de sueños vueltos mierda... Esos son los poetas que desvelados corrigen el rumbo del mundo, deseando bajarse a la primera -eso siempre sucede a finales de mayo, ha de ser por las costelaciones que se repiten en esos días, año con año-. [Hoy le pedí a Dios que detuviera el mundo un segundo y me mando a la chingada, estaba ocupado salvando las almas de aquellos más desgraciados que yo]. Los poetas se tumban en silencio, y hasta hoy no saben si es para ver pasar la vida, para ser felices o para seguir tristeando mientras las sílfides y las musas se mudan a su mente en espera de encontrar casa -de antemano saben que van a pasar hambre, que a veces convivir con el artista es pasar de largo, que suelen ser imposibles y de tan profundos bastante vanos-. Pero que le vamos a hacer a ellas les gusta ser parte de la herejía y de lo profano, les gusta la locura, la apetencia, la piel perdida jugando a los dados, les gusta difuminar la cordura con los viejos pasteles de tonos dorados... Los poetas son desvelados, se agazapan tras la puerta cazando fantasmas de blanca piel y lunares en lugares equivocados, se esconden para salir de casa, se piensan y en un ataque de impaciencia desaparecen y te dejan vacías las manos -como nunca tienen algo, siempre obsequian la nada envuelta para regalo-. Por eso es que los poetas son verdaderos, siempre guerreros de batallas perdidas y de casos insolubles en el líquido de la razón, suelen ser testarudos, y corren el peligro de morir encerrados entre las pastas de viejos libros -con la modernidad algunos prefieren ser enterrados en el estuche de un compacto-. Ellos, los verdaderos son fieles amantes que rehuyen el contacto; tienen miedo de perderse y no encontrar su propia revolución - su camino a casa-; la mayor parte cree que su tierra es el cuerpo de una mujer -en su caso un hombre- hecho a la medida, hecho para ellos. Por eso es que son avaros y se tragan las palabras para no compartirlas y morir ahogados, asfixiados en el ir y venir de las olas de esta realidad que castiga su santuario... Por eso es que los poetas sólo escriben cuando están enamorados. Gracias a los poetas la esperanza se mantiene viva en este mundo de cagada, siempre lo hacen por uno -para ellos siempre dos es uno, uno sólo que respira y vive, uno sólo, es su número divino-. Siempre preguntan, siempre lo hacen mientras guardan silencio, siempre se lastiman para seguir sangrando -tienen miedo que se acabe la tinta para seguir escribiendo sobre su hado-. Los poetas son panaderos que prueban la masa como prueban el cuerpo del enamorado, siempre acostumbrados a la soledad lo dan todo sin pedir nada a cambio, y lo hacen por ellos -por los enamorados-. Los poetas siempre inventan un amor de contrabando, se llenan de frases mientras invocan la belleza de la bestia que los mantiene encadenados: y ya no saben si es su libertad o su imaginación; o ambos forman las esposas que los tiene maniatados... Los poetas son vampiros en la noche, siempre maman leche de la vida, de sus historias y legados; ellos siempre hacen preguntas oscuras, honestas y terminan adornando la verdad que a duras penas ven como realidad. Los poetas no se rinden, no se rinden, no se rinden; sólo abdican las espadas y leyendas y conjuran artificios para seguir vivos, con los ojos abiertos y esperando una oportunidad de hacer letras labios, letras manos, letras besos, oraciones caricia y poemas de ensueño realidades de pareja... Ellos nunca hacen nada por alguien más, siempre lo hacen por ellos mismos -tienen la esperanza de encontrarse y decirse lo que nunca se han dicho, de abrir el corazón en canal y juntarse y saberse y pensarse y verse y callarse y reinventarse-. Los poetas siempre buscan el amor de una vida, y no preguntan porque lo saben, lo intuyen, lo huelen... y una vez que lo encuentran no piden más, aunque les duela y les deje el alma partida. Ellos -los poetas- siempre se juegan el alma y la vida, no tienen zona de confort porque en su búsqueda siempre se olvidan: ellos siempre se olvidan, por eso crean y creen para que no se les vaya ella, -la vida-; y siempre siguen ahí aunque nunca encuentren la salida... ¡Lindas lunas para ti que sueñas!

martes, 2 de junio de 2009

La belleza de la vida


Hoy no puedo saber qué es extraño para mi,
ni siquiera puedo ver su reflejo en este mundo,
y mucho menos tengo el conocimiento
para salir de mis prisiones,
o para romper las cadenas de mis profundos temores.

Parece que mi amor vive en una realidad que no me pertenece,
pero que es tan cierta que compartimos el aire que respiramos.
Y aunque es mía,
y soy de ella,
no entendemos la distancia entre los dos con la que a veces tratamos.

Imagino que el tiempo es un niño
que no sabe de la vida
ni de las necesidades del amor,
que no entiende de plazos
ni de la paz que sólo existe entre sus brazos.

Creo firmemente que nuestro amor
es la parte indomable del ser humano,
que vive entre mundos infinitamente distintos,
pero no por eso lejanos,
que a pesar de ser diferentes
no dejan de ser el mismo y siempre andan juntos de la mano.

Y es incomprensible pedirle a ese niño tiempo que sea sabio,
o entender que sólo estamos cerca cuando nos tocamos,
o cruzamos las miradas y sedientos nos besamos.
¿Qué sería de nosotros sin esa parte indomable del ser humano?
¿Qué sería de nosotros si dejamos de creer que estaremos juntos,
y caminaremos lado a lado por el sendero para nosotros destinado?
¿Qué sería de nosotros si dejamos que nuestro amor sea domesticado?
¿Podríamos romper las cadenas y hacer que el niño tiempo pase a nuestro lado?
¿Acaso no es suficientemente bella nuestra existencia y luchar por lo que ambos soñamos? Despertar juntos, ser pareja y amantes, prestarnos el hombro
y por gusto tendernos la mano... no dejar de amarnos, no dejar de amarnos;
porque juntos nos salvamos. Y unimos la distancia que hay entre nuestros mundos...
¿Acaso no queremos lo mismo a pesar de ser infinitamente distintos?
¿Acaso no es bello saber que mi mundo vacío se llena si estoy a tu lado?
¿No es insuperablemente bello saber que existes en este universo y que cada día vivo para decirte que te amo?
¿No es bello saber que somos imperfectos y así nos aceptamos, que todo puede pasar si tan sólo nos amamos? Que siempre hay más y más, y siempre es bello porque estás aquí... y eso es profundamente bello... que no hay nada bello si no nace de ti...

[Para ti, Laura, el amor de mi vida]

Ilustraciones de Alma de Juguete por: Enrique Zaragoza

Este soy yo...

DE MI han dicho...Nació envuelto en la terrible sospecha del ser humano —él siempre quiso ser árbol, águila o imagen tras el espejo— un 13 de diciembre de 1972, en la ciudad más avasallante y más hermosa del mundo: el Distrito Federal.Desde pequeño creció con lunas en los dedos e ideas itinerantes colgando del cabello, ávido lector de tiras cómicas y de cuentos infantiles permitió a los seres mágicos, divinos y leviatanes arrullarse en su cama tras el profundo canto de las sirenas.Creció, y mientras decidía que hacer de su vida, en cada luna llena besaba las almohadas imaginando al amor de su vida. Por fin, una mañana decidió estudiar derecho, algo que le salió muy chueco porque abandonó la carrera para estudiar periodismo, dando por concluidos tales estudios en el PART, a la vez que rocanroleaba como oso en brama tras una batería.Años más tarde decidió llevar la música en sus adentros y trabajo como negro en la redacción del departamento de cultura de Radio Educación (de vez en cuando se aventaba un palomazo como productor del programa “Su casa y otros viajes”), todo esto sucedía mientras estudiaba un diplomado de Literatura y Periodismo en Casa LAMM. Las letras —aún las de pago— siempre le han perseguido, al igual que la radio, por tanto, trabajo como productor de la serie “Impulso Humano” en Radio Universidad, no sin antes pasar por la Subdirección de Logística Informativa del GDF, algunas agencias de publicidad y la coordinación de medios de IH, A.C.Por fin, el 12 de noviembre del 2005, su destino le alcanzó y se puso a escribir como secretaria ejecutiva después de una huelga, y dio a luz a varios chamacos, y con el único fin de darle de comer a su prole, actualmente se dedica al desarrollo de documentación administrativa para diferentes empresas y alguno que otro trabajo de producción en audio (es cierto, en México vivir de las letras, que no sean de pago, está de la China Hada).Por cierto, el nombre de sus chamacos son:* El eterno idilio entre las mariposas y las hormigas, 2007.* La caída de la luna, 2006. Noveleta rosa.* Alma de juguete (anhelos para el niño que nunca debiéramos olvidar), 2006. Cuentos ¿infantiles?* Egomanias y la Llantitos (cuento – lógia), 2006. Recopilación de 20 años de cuentos darkys y existenciales.La mayor parte de las veces me llaman ¡Hijo de la chingada! ¡o de tu madre!, bueno, la mía... aunque últimamente me he aficionado a ese término tan común y que sólo me sabe si proviene de sus labios y que juntos creemos es para toda la vida (chance y para algunas más).En fin, que de mi la gente puede decir todo y a la vez nada, tengo muchos nombres, lo cierto es que tengo buen corazón aunque lo disfrace de mil y un calamidades...

Rolas de la banda "Nívola_Cría Cuervos" (Quintanar/Vargas/ Cruz)