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martes, 28 de octubre de 2008

Llevar es un pretexto para amarte, lubricidad en cinco partes

I
Llevo la realidad en mis ojos,
el reflejo de tus piernas abiertas,
el brillo de tu risa,
el olor de tu piel circunscrito a mi cuerpo
cual neblina de párpados azules,
la brisa acogedora de mi lengua sobre la punta de tu pecho,
y tu corazón latiendo prisionero de mis besos.

II
Llevo la realidad plagada de incertidumbre
y me acojo a la víspera de tu amor,
entre jadeos,
entre caricias de tus manos que sólo son mías,
lleno de sobresaltos y espejismos,
mirando el atardecer cayendo despacio sobre tus senos.
[Te he dicho que el mejor atardecer sólo es cuando sol muere alumbrando tus pezones húmedos y tersos].

III
Llevo el fuego seco del deseo,
mientras te sé lejos,
y despierta mi cuerpo,
blandiéndome erecto,
rebosando lujuria,
hambreado de tu carne,
sediento del mar de tu vientre,
siempre espumoso,
siempre eterno.

IV
Llevo la vida en espiral cargada sobre el lomo,
vertiendo semillas esperanza de nuestros dedos amorosos,
de jigarros hechos mundo,
de besos encendidos,
de nuestros miembros vueltos nudo.

V
Llevo la vida dormida,
llena de sueños y quimeras,
esperando el momento de vivirla,
sólo si despierta sobre tu cuerpo cual florida primavera.

viernes, 24 de octubre de 2008

Ejercicio para matar el tedio de la inspiración, de Jaime Del Castillo




"¡Ella voló ayer!

Erré seco éter,

¡nada gota roja!

Nada...

vivo nada.

Soñó esta vida sola,

sola,

loca...

Nada, nada vivo.

Duro paso leve,

boca vino,

beso hada,

mano sexo dedo:

¡Nada gota roja, nada!

¡Erré nada!

Seco éter,

ella voló ayer

mira alto,

azul bajo,

sino tinta, vena de mi hado..."

lunes, 20 de octubre de 2008

No encuentro la manera de vivir si tú no estás [Fragmento]

El recuerdo de una vieja guerra

El cursor se tienta el corazón justo a la orilla de la pantalla, a cada línea realiza un salto de fe hacia el vacío en busca de caer cuerdo sobre el siguiente párrafo:

“… El tañido de las campanas es diferente en cada monasterio, pero siempre suenan igual cuando se trata de llamar a capítulo per inquisitionem —piensa al sujetar el cordel a su cintura— parece que testarudas convocan a la muerte. Esconde su libro bajo el camastro, extiende las mantas y evita las arrugas para dificultar la manifestación de su escondite, está al tanto de las actividades de la vida cenobita, y la revisión de las celdas es una de las más importantes. No se siente seguro: ¿quién puede estarlo con el Santo Oficio cerca?
Desde su llegada a la abadía de Montecassino los hermanos benedictinos no han parado de verle de manera extraña, ha alcanzado a escuchar el cuchicheo en los corredores:
— El joven D’Laurent es un hirovago.
— Sí, guarda en su semblante la marca del deseo y su aprehensión a los placeres terrenos…
— Sus pies están llenos de callos de tanto deambular por el mundo, es un vago disfrazado de monje que vive de la misericordia de los buenos cristianos.
— Silencio, se acerca.
Camina despacio, intenta pasar desapercibido en medio de la vorágine, unos con algún encargo entre las manos, los más, cruzan las galerías y los arcos con dirección a la sala capitular pretenden disimular la excitación producida por el espectáculo venidero. Rodea el pozo y va directo al jardín rodeado de flores y hortalizas, recuerda las palabras de su maestro: [Desear y elegir nos lleva al camino y al fin para el cual hemos sido creados, por esto siempre hemos de pedir más. Nunca olvides este principio conocido como el magis].
Es innegable, el olor del tomillo y la flor del cidro traen a su memoria, su estancia en la abadía de Citeaux, en Francia, junto a los monjes blancos. Los terrenos yermos, las grandes galerías y pasillos de la arquitectura cisterciense, los interminables huertos y jardines eran el lugar propicio para el estudio de las ciencias del hombre y de Dios. Su padre, el Conde D’Laurent había donado algunos terrenos para que le admitieran, a él y su maestro Esteban de Lopocavo, como huéspedes. La vida casi ermitaña de la orden y su total despego por todas las ciencias profanas hacían de Citeaux el lugar perfecto para el aprendizaje influenciado por el Liceo.
— Es necesario que comprendas la importancia de hacer uso de las cosas del mundo para entender no sólo la gloria de Dios, sino su creación —comentaba su maestro mientras paseaban por el ala oeste de la abadía, cerca de los almacenes— Por ejemplo, la arquitectura de estos lugares fue formada por el conocimiento de antaño y tiene una disposición pensada en la vida de quienes la habitan. Te has preguntado, ¿por qué la cilla, el refectorio y la cocina están lejos del templo, la biblioteca, los huertos y los establos?
— A decir verdad, no.
— Pues para evitar la tentación de la comida y el pecado de la gula.
— No entiendo.
— Sí, la contemplación, el estudio y el trabajo provocan hambre, entonces, entre más lejos de la tentación más fácil soportarla, ¿no crees? A veces la virtud necesita una ayuda de la astucia del hombre.
Rieron silenciosamente.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Charla literaria blanca


Te he de contar que mi sueño es parecido a un síncope blanco, siempre para entrar hay que pasar por un túnel largo y brillante, tras el cual se sientan pacientemente, en una sala de espera, mis ideas, mis locuras y mis sentimientos. Sabes, ¿qué es un síncope blanco? No lo sé muy bien, pero dicen es la antesala de la muerte, es dónde esperan su turno aquellos caídos en el sueño profundo de la anestesia. Pues eso han sido estos 35 años de mi vida: una intensa operación de reestructura, de la cual no se puede sobrevivir sino se está sedado.

He pasado mi infancia soñando con seres que nadie veía, que sólo podían vivir en mi cabeza o en mi realidad, ¡Sí, muy mía!, que no tuya o de alguien más. Nunca te he platicado de un amigo "imaginario" que jugaba al alquimista conmigo. Buscabamos incansables la piedra de la felicidad hasta que un día aburrido saltó por la ventana de mi cuarto y extendió sus alas, no sin antes decirme: "La felicidad no es una piedra, es un trozo de carne que se come lentamente y nunca nos pertenece".

Solo y abatido decidí refugiarme entre los libros, textualmente construí un refugio de cientos de ellos, eran como la casa del árbol en mi cuarto. Ahí fue donde conocí a Garcín, y me identifique con él, con aquel que escribía de sus ideas prisioneras en forma de pájaro azul y sentía un profundo amor por Nini. Y decidí escribir y buscar a mi Nini. Primero leí para saber cómo era ella, pero siempre ante el gran amor existía una gran tragedia, justo ahí fue donde conocí del síncope blanco y entendí que el verdadero amor no sólo se vive, se siente más allá del tiempo y el espacio, y decidí vivir sedado para encontrarlo. Te mentiría si te dijera que en el trayecto no he errado, es que soy de ideas vagas y sentimientos confusos, siempre cuando creía haberlo encontrado algo sucedía y me daba cuenta de mi fallo: que si la inconformidad, el exceso de vanidad, exacerbación de la feminidad, la prueba de la insipiente sexualidad, el encuentro de mundos incompatibles y la ausencia de tolerancia.

Todo se confundía y me confundía, y decidí dejar la búsqueda y vivir el día a día sedado, ahí conocí a un tipo de largos brazos que gustaba de disfrazarse y recorrer los congales bebiendo ajenjo, Lautrec le decían sus amigos y su padre le decía "sapo", siempre enamoradizo declaraba antes de ir a la cama: "Esta mujer que ves, por hoy será el amor de mi vida, y morirá en mi corazón como muere la noche ante día". Me caía muy bien, pero imagina las crudas, y ante el poder del elixir verde de los duendes similar al formol, siempre aparecía ella, que tendiendo su mano desde un cuadro me confortaba, era ella siempre ella, y yo tan sólo en esta realidad de mierda. Era el efecto de mi síncope blanco, de eso estoy seguro.

Sedado le conocí a él, a Paul, viviendo día día, gritando por todos lados que la felicidad sólo era una congruencia del ser, si es, es porque es feliz, es aceptarle tras la puerta cerrada, con su misma existencia y la náusea que provocan sus inconsistencias. Y me vestí de negro y dejé mis cabellos largos para colgar ideas de mi y evitar que la gente viera el espectáculo de mis ojos tristes, los más tristes de este mundo [eso decía mi abuela, ¿te he contado sobre ella?]. Después de vivir sólo por un día sin esperar la salida del sol de aquel que seguía, me dí cuenta que mi vida estaba vacía, que su imagen me perseguía, siempre al caer en mi profundo sueño aparecía ella, tendiéndome la mano, esperando su turno en la sala de espera de mi síncope blanco, y le preguntaba cómo era ser ella, cómo podría hacerle saber que era el amor de mi vida, cómo encontrarle, y al llegar siempre a esta última pregunta mi sueño de formol desaparecía, y buscaba en el opio, en la mota, en el alcohol y las pastillas reencontrarle como se reencuentra la bocanada de aire tras la pesadilla de una noche larga o el descanso tras la vigilia larga de una vida.

Un día le encontré viviendo en mi síncope blanco, sí había decidido vivirlo permanentemente, escribir y tomar hasta ahogarme en cansancio y ahí le conocí tras la caída de la luna [Por eso es que ya no hay lunas completas, sólo cuartos y medias lunas en mis dedos]. Mil veces me he preguntado, si yo la he inventado, si yo la hice verdad de tanto anhelo, si su rostro es mi realidad aparte, si ella en verdad es un sueño.

Lo extraño es que desde que llegó a mi vida mi síncope blanco se ha transformado, ya no parece un sueño de formol, es la pesadilla de mis inconsistencias y mis imposibilidades, ya no es un túnel, es aquello que vivo día a día, es la consigna de mi soledad que no es la mía, es la del hombre y me arrebata hora a hora... jamás me preparé para esta vida.

¿Y mi síncope blanco? Tal vez sólo existía para encontrarla...

martes, 7 de octubre de 2008

Charla literaria azul


Al igual que Garcín, yo tengo un inquilino en la cabeza, él tenía un hermoso pájaro azul de grandes alas, dispuesto a volar apenas abiertas las puertas de su jaula... Yo tengo un inquilino sacado de la época azul de Picasso, ¿has visto El Guitarrista? Pues son parecidos, sólo que aquel que vive en mi cabeza no es tan viejo, más bien es un joven con alma de viejo, que corta música de los árboles de mi huerto frontal y siembra notas de esperanza hueca, vacía, adora los silencios y la síncopa. ¿Cuántas veces me ha dejado desnudo frente a los ojos de alguien? ¿Cuántas veces se sobresalta y pierde la partida? ¿Cuántas preguntas sin resolver y se quedan en el aire abatidas?

Una noche de trémolos jaspeados, de bellezas austeras y de largas copas, abrí "Azul" de Ruben Darío y le presenté a Garcín a mi vago inquilino. Le quitó el seguro a las puertas de mis canales auditivos, sacó una botella de tempranillo español y le llevó a conocer su mundo, ese de bloques apilados dentro de mi cabeza. Hablaron, charlaron de su misma esencia, de uno gobernando las ideas y las palabras de un poeta, de otro arrancándole la vida a las hojas en blanco. [Garcín y yo tenemos mucho en común, somos pobres ignotos iletrados en busca del poder de los lexemas y gramemas, vivimos un amor cual abismo profundo, y bebemos tras largas noches en vela y aporreamos con el abecedario nuestras viejas ideas].
Mi inquilino hizo una pregunta azul: - Dime Garcín, tú que ya tienes escrito tu destino y tus versos han descubierto el velo de la eternidad, ¿por qué dejaste abierta la jaula de tu pájaro azul? - Querido amigo -contestó mientras daba un trago a su copa llena de tempranillo- te haré una pregunta azul oscuro -hizo una pausa y encendió un cigarrillo- ¿quién ha de volar sólo por afán de libertad? Ni siquiera el pájaro más hermoso, aquel fiel habitante de mi cabeza pudo soportar la idea, tenía que encontrar algo más.
- No te entiendo Garcín, ¿puedes explicarte?
- Esto es un secreto, te pido la mayor discresión: la libertad como tal no existe...
-¡¿Cómo?! -interrumpió mi inquilino dejando caer la copa que rodó impregnando del olor a uva mi viejo cerebro-.
- Sí, como lo oyes la libertad como tal no existe, siempre está sujeta a nuestros patrones e ideas, a nuestros sentimientos y erudiciones. La libertad sólo se alcanza cuando unes tus brazos a otra persona y vas más allá de tus propios límites, eso es libertad.
- Pero...
- El pájaro azul prisionero en mi cabeza, sólo estaba ahí por su libre albedrio, al igual que tú pudo salir por las fosas nasales o por los canales del oído, pero nunca lo hizo, dime, ¿quién va volar por el simple afán de la libertad? Al perder a Nini supo que debía volar y alcanzarle, acompañarla en su viaje y para esa travesía le estorbaba este estuche lleno de células y contradicciones, por eso me pidió un poco de ayuda, y pistola en mano se la di, abrí la jaula de oro para que pudiera volar hacia su mundo azul y reunirse con ella, con Nini.
Dicho esto Garcín se levantó y le dijo:
-Estar aquí es tu elección, cualquier día puedes salir y ver la luz del día con tus propios ojos, sólo hace falta que encuentres el verdadero motivo para salir.
Garcín desapareció de nuestra vida, y jamás ha vuelto. Mi inquilino sigue abatiéndose entre ideas de libertad y el miedo a la vida, pero estoy seguro que en este Octubre se decide a seguir tendiendo la cama sobre mis neuronas o a salir para vivir su propia vida en este mundo...

miércoles, 1 de octubre de 2008

Nido





Mi guarida,

no son las cuatro paredes de esta casa,

son tus piernas y tus brazos que me reciben tiernos en cada madrugada,

y que me salvan, sin preguntar mi nombre,

del abismo

al cual caigo hecho hombre

De Monitos


Últimamente he deseado hacerme una caricatura para pegarme como estampilla del servicio postal a tu redondez de Luna. Viajar interminable entre tanto espacio, acariciarte con mis manos tibias para hacerte olvidar la soledad en el espacio. Dejar en tu buzón un sentimiento, por ajeno que parezca, esperando infiltrarme como espía en tu cerebro.

¿Qué piensa la Luna?
¿Cuántas ideas se han formado y coloreado con el olor de la plata?

He pensado en besarte. Te acercas demasiado, pero no lo suficiente. Solo he pensado en besarte. Sueño con acariciar cada cráter: despacio, tranquilo, irreverente, sinuoso entre tus valles, mundanamente, amorosamente como en cada atardecer cuando me acuesto sobre mi vida y te veo aparecer en el cielo con tu enorme vestido blanco.

Soy sólo una caricatura de hombre. Alguien traza en mis vivencias la soledad eterna.

El dibujante se ha olvidado de mi, y a veces, intenta solucionarlo todo con una goma. Ha intentado borrarme más de una vez. No me importa yo sólo quiero contemplarte acostado sobre mi pasado.

Hacer de mi una caricatura de hombre le molesta a quien hace las líneas. Se ensaña con cada trama del cómic de la vida que él mismo escribe y dibuja. En su inmensa sabiduría, lo único que no comprende es mi enorme fascinación por tus fases de luz que cada noche me reintegran al universo humano. Se molesta cada vez que le digo que te amo pálida, frágil, llorosa e imperturbablemente resentida con la tierra. Se desgarra porque ante el poder de hechicera que te dio no sé quién, no puede: será amor o tedio de saberte Luna.

Me quiere borrar o llenar de tinta porque en las noches me le muestro descarado con mi amor por ti y no lo controla. Lo cierto es que soy una caricatura de hombre con una trama incierta por vivir, sólo un cómic deambulando en el espacio de los humanos con la mano cogida a mis noches de ente pensante. Si algún día me borra seré feliz porque con la liviandad de los trazos que me hacen, volaré a tu lado y por fin, no sólo pensaré en besarte.

Lunáticamente tuyo.
La caricatura de un hombre enamorado de la Luna.

Fotografismos de Eugenio Robleda


Punto de ebullición


Juntos somos peligrosos,
somos los amorosos,
que se enredan y se prueban,
se abrazan y se besan.
Somos la serpiente y la manzana,
somos el delirio de aquellos que se aman.
Somos la aprehensión del otro,
y somos nosotros,
los otros que somos cuando hacemos el amor.
Es que juntos hacemos revuelta,
brincamos las reglas,
nos vamos a tientas,
formamos de caricias la religión y la ciencia.
Somos la certeza del animal,
y nunca nos salvamos
porque estamos hechos de verdad.
Somos la contradicción acoplada,
somos el punto de ebullición que nos transforma en seres de agua.
Obra: Eugenio Robleda
Texto: Heriberto Cruz

Ilustraciones de Alma de Juguete por: Enrique Zaragoza

Este soy yo...

DE MI han dicho...Nació envuelto en la terrible sospecha del ser humano —él siempre quiso ser árbol, águila o imagen tras el espejo— un 13 de diciembre de 1972, en la ciudad más avasallante y más hermosa del mundo: el Distrito Federal.Desde pequeño creció con lunas en los dedos e ideas itinerantes colgando del cabello, ávido lector de tiras cómicas y de cuentos infantiles permitió a los seres mágicos, divinos y leviatanes arrullarse en su cama tras el profundo canto de las sirenas.Creció, y mientras decidía que hacer de su vida, en cada luna llena besaba las almohadas imaginando al amor de su vida. Por fin, una mañana decidió estudiar derecho, algo que le salió muy chueco porque abandonó la carrera para estudiar periodismo, dando por concluidos tales estudios en el PART, a la vez que rocanroleaba como oso en brama tras una batería.Años más tarde decidió llevar la música en sus adentros y trabajo como negro en la redacción del departamento de cultura de Radio Educación (de vez en cuando se aventaba un palomazo como productor del programa “Su casa y otros viajes”), todo esto sucedía mientras estudiaba un diplomado de Literatura y Periodismo en Casa LAMM. Las letras —aún las de pago— siempre le han perseguido, al igual que la radio, por tanto, trabajo como productor de la serie “Impulso Humano” en Radio Universidad, no sin antes pasar por la Subdirección de Logística Informativa del GDF, algunas agencias de publicidad y la coordinación de medios de IH, A.C.Por fin, el 12 de noviembre del 2005, su destino le alcanzó y se puso a escribir como secretaria ejecutiva después de una huelga, y dio a luz a varios chamacos, y con el único fin de darle de comer a su prole, actualmente se dedica al desarrollo de documentación administrativa para diferentes empresas y alguno que otro trabajo de producción en audio (es cierto, en México vivir de las letras, que no sean de pago, está de la China Hada).Por cierto, el nombre de sus chamacos son:* El eterno idilio entre las mariposas y las hormigas, 2007.* La caída de la luna, 2006. Noveleta rosa.* Alma de juguete (anhelos para el niño que nunca debiéramos olvidar), 2006. Cuentos ¿infantiles?* Egomanias y la Llantitos (cuento – lógia), 2006. Recopilación de 20 años de cuentos darkys y existenciales.La mayor parte de las veces me llaman ¡Hijo de la chingada! ¡o de tu madre!, bueno, la mía... aunque últimamente me he aficionado a ese término tan común y que sólo me sabe si proviene de sus labios y que juntos creemos es para toda la vida (chance y para algunas más).En fin, que de mi la gente puede decir todo y a la vez nada, tengo muchos nombres, lo cierto es que tengo buen corazón aunque lo disfrace de mil y un calamidades...

Rolas de la banda "Nívola_Cría Cuervos" (Quintanar/Vargas/ Cruz)