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miércoles, 27 de octubre de 2010

La caída del velo de manos del Dragón



El continente no puede existir en el contenido, ya que dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio en el mismo tiempo… vgr. El todo no puede estar contenido en la nada, puesto que es el continente, sin embargo, el todo para ser un absoluto permite la existencia de la nada en sus entrañas”.

Fragmento de la insoportable necedad del Ser Supremo
de Fernando Lucci

Jesús sube corriendo las escaleras del edificio. Sabe que el tiempo, a veces, es la cortedad de la existencia. Pisada tras pisada marchan los segundos y con ellos se esfuma la posibilidad de encontrar a Magdalena viva. Se sujeta del barandal para tomar impulso y cubrir el mayor número de escalones con cada zancada mientras su gabardina golpetea tras sus piernas.

No sabe cómo pero se vio inmerso en este torbellino de acontecimientos:
¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! Las cuatro de la mañana se preguntaba quién podía marcar a esa hora, desde que había dejado su trabajo de detective de homicidios en la PGR el teléfono sólo sonaba con la solicitud de una cita para alguno de sus pacientes. ¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! Psicólogo especializado en criminalística, ahora atendía a personas con algún desorden emocional. ¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!:
— Bueno… capitán Y. Ova… pero… ¡dos millones de pesos! Voy para allá.
Se levantó ante la mirada dormibunda de María que se encendía con el reflejo de las lucecitas de la última pantalla que compraron en el mercado de artesanías de Buenavista, junto al tianguis del Chopo.
— ¿A dónde vas? —preguntó molesta— ¿no es demasiado tarde?
— Es qué —titubea— voy a hacer un trabajo para la PGR.
Sin más María se revuelve en las sábanas, sabe que Jesús no le dirá nada, es el acuerdo que tienen de hace siete años que viven juntos. Él jamás le contará algo.

Se presentó en el SEMEFO, sus viejos compañeros improvisaron en el penthouse una oficina con la pared repleta de fotografías de los últimos asesinatos:
— Estamos preocupados, Jesús—afirma el capitán Y. Ova rascándose la cabeza— nunca habíamos visto crímenes tan brutales y tan bien estructurados.
— Explíqueme con más detalle —contesta Jesús mientras saca un delicado del bolsillo derecho de su gabardina negra—.
— Creo que las fotos hablan por si solas.
El Capitán hace una seña y se acerca Gabriel para guiarlo frente a la pared del primer homicidio. Jesús observa con detalle cada una de las impresiones. La primera serie muestra a un individuo en hinojos, clavado al piso con una varilla, las manos atadas al frente, entre los dientes, un libro sostenido por cinta canela y en el pecho clavado un letrero de madera en el que se puede leer: “Yo soy el mensaje”. Frente a él, la estatua de un ángel con las alas abiertas y, que con su mano derecha reconforta a una monja, de hábitos blancos con un cordero bordado a la altura del pecho, y cuyo rostro se ve iluminado por una sensación de paz que ni el rigor mortis pudo borrar, en su mano izquierda, el ángel, blande una espada metálica de hoja reluciente que traspasa por la espalda a una mujer de suave belleza, cabello negro, sus senos blancos y pubis tupido al descubierto y, cubriendo sus torneadas piernas unas medias negras caladas. En la pared se pueden leer un mensaje escrito con sangre: “El tiempo está cercaVengo pronto. Amen”.

Jesús aspira el humo de su delicado, pensativo atiende a Gabriel:
— El difunto es Juan Martus, trabajador de Correos Mexicanos, soltero, sin hijos ni familia que reclame su cuerpo. La monja es Sor Virgina, de la orden de la Encarnación, acababa de hacer sus votos y, la mujer desnuda es Desire, una prostituta de las más caras y solicitadas…
— Y tú ¿cómo sabes? —interrumpe en tono burlón, Jesús—.
— ¡Cagum, cagum! —sonrojado Gabriel continúa— el vínculo entre los tres es que vivían en la calle de Las cruces, cerca del Ex convento de la Merced.
— Esto es de lo más raro.
Jesús deja caer la colilla de su delicado al piso. La apaga con la punta de sus zapatos flexi negros, pulcramente voleados y que combinan a la perfección con sus pantalones a pinzas negros y la playera blanca de cuello alto: nunca ha olvidado sus años en el seminario de Panzacola en Tlaxcala.

— ¿Y el segundo crimen?
— Es el del lado derecho de la pared: Mataron al “Colorado”, el lenón más conocido de la zona centro, lo encontraron en la silla de su despacho con un balazo en la cabeza —extrañado, Gabriel hace una pausa y toma unas copias del escritorio más cercano— lo raro es que se encontraron las cartas de propiedad de sus congales en un fólder con una carta de cesión de derechos para diversas asociaciones civiles y órdenes eclesiásticas.
Jesús toma las copias de manos de Gabriel y les da una ojeada:
— Parece cómo si hubiese querido limpiar su conciencia, ¿y su dinero?
— Lo dejó todo a la Asociación nacional de Sexo Servidoras con la única condición de que se crearan fuentes de empleo para las “muchachas”.
— Raros son los caminos del Señor, parece más un suicidio que un asesinato…
Gabriel señala la última foto:
— En la pared estaba escrito “…he aquí una puerta abierta al cielosube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán…”
— Naturalmente la sangre es del “Colorado”.
— Así es.
Se acerca el capitán Y. Ova con una tasa de café que humea cual espeso pensamiento apoderándose de su simiente:
— Ahora entiendes por qué te llamamos, ni modo mi hermano tu reputación te precede desde el caso de “La flama eterna” o el de "El Asesino de Playa Pannuchis" y mi propuesta sigue en pie ¡dos millones de volovanes si encuentras al asesino!
— Lo que no entiendo es ¿cuál es la premura? No están cerrando la información y no han hablado con los reporteros de la fuente, ¿o es qué no quieren dar el chayo, cómo siempre?
— Lo que pasa es que la información de mañana no se puede parar, ¡es una bomba!
— No entiendo —dice Jesús consternado y temeroso de lo que va a escuchar—.
— Traigan las fotos —ordena el capitán Y. Ova—.
Llega corriendo Sa K. Hiel con una carpeta y extiende la mano. Al revisar la carpeta, Jesús, no puede creer lo que está viendo: en el mar, sobre una plancha de madera, se encuentra empalado y decapitado un hombre, con un letrero en el pecho y con siete cabezas cosidas a su cuerpo y encima de cada una de ellas un cuerno.
Las cabezas eran de gente reconocida y de diferentes ámbitos de la vida de este México moderno: Calderón, Obrador, S. Pliego, Rivera, A. Jean, G. Pascoe, M. Sarquis.
— El cuerpo ¿de quién es? —Jesús cuestiona entendiendo la magnitud del problema en sus manos—.
— Es del rey de la droga: Luis A. Carmelo. Teníamos años tras él y alguien ya nos hizo el favorcito —responde el Capitán— ¿aceptas el caso?

Continuará... Someday

miércoles, 20 de octubre de 2010

Sueño 4 (Alucine bajo el influjo de la vista de tus senos)

Los casos y sucesos fortuitos están lejos de mi entendimiento
y las causalidades siempre me vuelven loco,
es como la poesía y las letras -aderezan con sus señas mi horizonte-,
y entiendo el placer que te producen los trenes
su caminar, deslizándose sobre las vías,
su mapa trazado en vigas de metal,
su realidad a ultranza,
guardada con celo entre los verdes valles y los cielos azules y grises
-como flor entre las hojas de un libro-.

La avidez que altera su existencia con la vista de su próxima visita,
el sonido de su corazón atado a sus pasos nunca es fortuito,
siempre tiene un lugar a dónde llegar,
uno de dónde proviene.

Mmm! Lleva la vida a cuestas,
en cuarto de máquinas,
en vagones de carga,
en el salón comedor y de diversión.

Lleva el amor oculto en las maletas y las solapas,
las miradas perdidas en los cristales,
la sonrisa metida entre las piernas...

¡Y todo por un boleto!

Y sólo hay que comprarlo... y aferrarse a llegar al final del camino...

Un tren siempre tiene un final:
final completo,
de puntos intermedios,
de bienvenida despedida o de entronque con la vida
¿Será que Dios es el Guarda agujas? -No mames, ¡Fue una invención de Arreola!-

¿Ya sé porque te gustan los trenes?
Porque la única forma de llegar al destino es evitar las bajadas...



Lugar reservado para tu foto
Lugar reservado para tu foto
Lugar reservado para tu foto
 
Pon tu foto aquí

miércoles, 6 de octubre de 2010

Sueño 3 (Incompleto)

Trato y me desvanezco, así como se esfuma el día al amparo de la noche, que sin ti se ha vuelto vacío... Mis penas y mis días ya no son pretexto, mis vidas se transforman paralelas y siempre me dejan "bicho", desasosegado y melancólico, me dejan vaso sin líquido, loco, tuerto sin tu imagen y beso sin tus labios...
Ya no hay nada ni silencio, que si te amo es porque vuelvo torpe y cansado, maltrecho y con el rostro descompuesto, de payaso sin tu risa, de mundo sin tu hemisferio: dulce cartografía de los años que pasados se vuelven venideros.
No hay algo que se musite y descomponga entre los dientes, no hay susurros ni murmullos, sólo gritos ahogados de los sentimientos -que en forma de coágulos- me tapan el corazón y atrofian mi hipotálamo... ¡Cuánto devenir! ¡Cuántos bocetos y ninguna tinta agua de tu sangre embalsamada con las sales de mi cuerpo! ¿Cuánto espacio y cuánto vacío? Y no te tengo enfrente para corresponder con la fuerza de mis brazos tu te amo vaciado, desahogado... Y puede ser otro que no yo... sin embargo, me callo lo demás y te digo que...

martes, 5 de octubre de 2010

Sueño 2

Guardé en mi mochila:
tu voz,
mis ganas,
el deseo
y la cama.

Pero al momento de emprender el viaje,
como siempre,
cobarde se me escapa el alma...

Sueño 1

Anoche
me acerqué a tu cuerpo desnudo,
con mis tímidas manos,
mis labios trémolos,
y  mis cansados ojos hechos nudo.

De besos,
caricias y orgasmos,
no era yo,
era otro que aprovechando mi brújula se perdía en tu mundo.

Capítulo 5.- Diario de un antropófago

— No hay justificación, lo sé. Cada una de mis acciones repercute en el espacio y en el tiempo determinado de alguien más, pregúntate qué pasaría si de pronto desaparecieras, ¿acaso no todo tu mundo se iría a la chingada?


Le digo mientras le veo con los brazos extendidos en forma de cruz, colgando casi del techo, y sus pies clavados uno sobre otro dejaban escapar los pasos abandonados al polvorín del camino de su vida, ¿cuántas marchas había dado para llegar a colocarse su corona de espinas y dejarse perforar el costado? ¿Cuántas travesías inconclusas y parajes varados de insólitas circunstancias? ¿Habrá paraísos abandonados que sus cabos no hayan enredado con sus múltiples formas y nombres?

— Oye a la noche hostigando la endeble armonía de la ciudad. Si pegas el oído tras el vidrio puedes escuchar el sigilo de los gritos, sonidos de horror y necesidad, aullidos de lujuria y perversión, ecos de la graciosa escapada que hace la vida de entre nuestros brazos para blandir sus hermosas alas: ¿Pensaste alguna vez que todo lo que soñaste terminaría de esta manera? ¿Somos en semejanza la imagen de tus más profundos anhelos? ¿Y este albedrío fue un regalo tuyo o de tu eterno amante? Aquel formado de tu costilla etérea y traído a la vida por tu misma sangre, tu hálito…

Mientras te veo, miro en ti mis instintos, aquellos los sublimes y los otros, los más bajos, los más ruines: y me pregunto en cuál parte habita la deidad que hay en mi, si de verdad proviene de ti este apego al nirvana o lo he ido devorando de cada uno de mis congéneres, ¿será acaso que al deglutirlos entra en mi sistema su parte correspondiente de este gran misterio en el cual te envuelves?

— Sientes el mundo atrapado en tu concepto, y rozas tu existencia encerrada entre las paredes de hueso y carne “de estos tus hijos”. ¿No es nuestro piélago la más dulce envoltura envenenada y la ristra que te ata, te funde al destino que tu mismo nos creaste? Este es tu concepto de libertad, vivir para morir encerrados durante toda una eternidad en el otro. Y esa otredad lleva cargando sobre su espalda la épica de nuestro viaje, ¿o porque compartimos la misión nos pertenecemos? Siente el latir de los edificios, fríos y llenos de cristales, harto de luz y de pasillos, de olores putrefactos, simbiontes a las acciones del ser humano que los habita en sus entrañas. ¿Escuchas el rechinar de las camas prestadas en los hoteles de paso? ¿No te eriza la piel saber que tu creatura se reproduce dentro de los confines de este, “tu gran experimento”? Sientes las vibraciones de la vida, pegando, luchando por encontrar su propio cauce y alejarse a cada golpe de su propia muerte. Mírame de frente, no vivo en el pecado y sin embargo, soy el ángel libertario de “mis hermanos” quien les lleva a la paz de la muerte y a tus brazos de padre olvidado.

Te analizo de pies a cabeza, de extremo a extremo, me acerco para probarte, a la vez que saco la lengua mis recuerdos se agolpan y siento la hostia mezclada con el sabor del vino y la sangre del dedo de aquel viejo sacerdote de cuando yo era niño, estiro mi apéndice para llegar a tus llagas, y después de esa vez cada que comulgaba mordía por dentro, mientras te recibía sangraban mis encías o la piel suave de mis cachetes, una vez me tiré a propósito de las escaleras de la sacristía, y solo, sólo me rompí el hocico, todos alabaron mi muestra de fe y yo disolvía tu cuerpo entre mis coágulos: ¡No es divino! Mi lengua se retuerce, tus llagas y tu cuerpo hoy son sólo el molde de plástico y la figura de yeso.

— Hueles el latir de aquellos viejos corazones rotos que formaron los caminos de la esperanza, ¿te imaginaste algún día que el hijo de un carpintero gobernaría el mundo? ¿Cada vez que asesino te devoro? ¿Es como si comiera mis palabras? ¿Y el amor? ¿Y la vida?

Epílogo
A la mañana siguiente apareció en los periódicos la noticia, compartiendo la de ocho, encontraron muerto a Salvador Pérez, sacerdote de la parroquia de La Preciosa Sangre de Cristo. Su cadáver fue encontrado crucificado en el altar de su parroquia, completamente desnudo le fueron extraídas las vísceras y descarnados los dedos dejando expuestas las falanges. En su caja toráxica fue encontrada la imagen de un cristo inmolado, era el viejo crucifijo de la sacristía. Pintado con sangre a grandes letras podía leerse:

Si desaparecieras ¿acaso no todo tu mundo se iría a la chingada?



Ilustraciones de Alma de Juguete por: Enrique Zaragoza

Este soy yo...

DE MI han dicho...Nació envuelto en la terrible sospecha del ser humano —él siempre quiso ser árbol, águila o imagen tras el espejo— un 13 de diciembre de 1972, en la ciudad más avasallante y más hermosa del mundo: el Distrito Federal.Desde pequeño creció con lunas en los dedos e ideas itinerantes colgando del cabello, ávido lector de tiras cómicas y de cuentos infantiles permitió a los seres mágicos, divinos y leviatanes arrullarse en su cama tras el profundo canto de las sirenas.Creció, y mientras decidía que hacer de su vida, en cada luna llena besaba las almohadas imaginando al amor de su vida. Por fin, una mañana decidió estudiar derecho, algo que le salió muy chueco porque abandonó la carrera para estudiar periodismo, dando por concluidos tales estudios en el PART, a la vez que rocanroleaba como oso en brama tras una batería.Años más tarde decidió llevar la música en sus adentros y trabajo como negro en la redacción del departamento de cultura de Radio Educación (de vez en cuando se aventaba un palomazo como productor del programa “Su casa y otros viajes”), todo esto sucedía mientras estudiaba un diplomado de Literatura y Periodismo en Casa LAMM. Las letras —aún las de pago— siempre le han perseguido, al igual que la radio, por tanto, trabajo como productor de la serie “Impulso Humano” en Radio Universidad, no sin antes pasar por la Subdirección de Logística Informativa del GDF, algunas agencias de publicidad y la coordinación de medios de IH, A.C.Por fin, el 12 de noviembre del 2005, su destino le alcanzó y se puso a escribir como secretaria ejecutiva después de una huelga, y dio a luz a varios chamacos, y con el único fin de darle de comer a su prole, actualmente se dedica al desarrollo de documentación administrativa para diferentes empresas y alguno que otro trabajo de producción en audio (es cierto, en México vivir de las letras, que no sean de pago, está de la China Hada).Por cierto, el nombre de sus chamacos son:* El eterno idilio entre las mariposas y las hormigas, 2007.* La caída de la luna, 2006. Noveleta rosa.* Alma de juguete (anhelos para el niño que nunca debiéramos olvidar), 2006. Cuentos ¿infantiles?* Egomanias y la Llantitos (cuento – lógia), 2006. Recopilación de 20 años de cuentos darkys y existenciales.La mayor parte de las veces me llaman ¡Hijo de la chingada! ¡o de tu madre!, bueno, la mía... aunque últimamente me he aficionado a ese término tan común y que sólo me sabe si proviene de sus labios y que juntos creemos es para toda la vida (chance y para algunas más).En fin, que de mi la gente puede decir todo y a la vez nada, tengo muchos nombres, lo cierto es que tengo buen corazón aunque lo disfrace de mil y un calamidades...

Rolas de la banda "Nívola_Cría Cuervos" (Quintanar/Vargas/ Cruz)