El caos es el orden en el mundo, de todo aquello que no entiendo, de lo que percibo dentro de esta realidad aparente... Parece, creo es parte del destino que me espera en alguna parte. Lo sé, por la caída de la luna que ha llenado el hueco más profundo de mi cuerpo: aquel existente dentro de mi pecho... Por: Heriberto Cruz Reséndiz
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jueves, 25 de junio de 2009
Una noche más...
Una noche más y te miré con el viso de aquellos que añoran la soledad, y observé las pastillas encabronadas, y deje un abrazo vacío sobre la colcha, te besé de despedida deseando ni siquiera haberte saludado... Una noche más y supe lo difícil que haces amarte, y repase de memoria tus miedos: te da pánico creer en los sueños, ser realmente como eres -crees que nadie te puede querer tal cual eres-, y lo único que logras es que se aleje la gente que te ama... Puede ser un mensaje de Dios o del destino, no siempre hay tiempo para todo, no siempre hay tiempo para uno y mucho menos para dos... Acaso la felicidad se compra con la tranquilidad de una cama vacía, con el confort al paso de los años, con la habitación llena de siluetas extraviadas en tu propia y añeja soledad... Esta noche te miré y me pregunté si te hacía algún bien, si necesitabas algún vejete con olor a polilla masacrada por las vivencias a medias, que fuera condescendiente entre su impotencia y lastre que arrastran las costumbres de décadas... Esta noche, una vez más, me cuestioné "hasta hundir la daga hasta la empuñadura", y nos vi diferentes, y miré mis brazos insuficientes, y la tolerancia misma de quien no quiere decir adiós por misericordia selló tus boca. Y vi mis regalos inútiles, cansados de no estar en la basura -un hombre lleno de nada no puede pensar en cosas usables-, y entendí la benevolencia de un amor encerrado en una jaula, lo falible de objetos continentes de objetos, las fragancias vueltas niebla corriente y barata, una bolsa jamás usada... Y de pronto nos miré extraños, en letargo, sin promesas y sin compromisos; yo haciendo historias imposibles y tú hilando días, tejiendo una vida paralela a la mía... y nos miré líneas que por accidente se cruzan, puntos espaciados, lejanos, tan llenos de vacío... ¿Y la felicidad de cuarto y charlas de sobre cama? Se las llevo la mierda de esta vida incierta, se las lleva un día siguiendo los pasos del día anterior y así hasta conformar un presente de pasados consecutivos... Esta noche nos miré maniquíes del destino, nos vi tan huecos tan llenos de hastío, cansados de nosotros mismos, de aquellos que ya no somos y por lo que no vivimos; y pensé en los otros de aquellas noches y los dejé en el olvido... ¿Qué haces cuando amar es más difícil que sobre llevar la soledad? Te mueres solo, sólo te mueres y sigues viviendo... Esperando el oscuro de estas noches putamente manoseadas...
miércoles, 24 de junio de 2009
Puteces reivindicadoras...
Me acerqué demasiado, lo suficiente como para encaramarme a su pecho y me habló de soledades, de sus amores varios, de los insípido del sentimiento escondido tras el umbral de la noche...
Me acerqué demasiado, lo necesario para respirar sobre sus pezones turgidos y soberbios; y me habló de sus necesidades insurrectas, del diario devenir, de la realidad desgastando el risco de la orilla de su cama, de los poemas gestados en su vientre y de las fantasías ilusas bajo su piel.
Me acerqué lo suficiente para agazaparme entre sus brazos y acariciar las heridas en su seno, y coser con besos los vacíos sobre su costado. Ella recitaba su pasado de mujer seducida, evocando sus viejas pasiones, sus días enamorada y pretendiente del futuro -ella murmuraba entonces-. Me acerqué lo suficiente para escribir a mano en su cuerpo mi último libro, para saciar las metáforas vírgenes de mi pensamiento, y seguir la retórica de nuestra historia viajando a pie y en uso de veleros sobre su geografía lozana y perfecta a través de los años. Me acerqué lo suficiente para oler en ella la fragancia de mi tierra y sentir la brisa de sus ríos salpicando mi rostro de verdades, de conceptos y de pertenencia -llevamos a cuestas la memoria a la materia; ávida de caricias y de deseo sublime con ganas de las puteces reivindicadoras propias de nuestro sexo, y le llamo nuestro por cada penetración, por cada orgasmo que generamos sedientos de nosotros mismos-. Me acerqué lo suficiente para hacer mi madriguera entre sus piernas, para mamar de su vulva cada pena y curarla a lengüetazos, y me proclamé devorador de sus pecados. Y al igual que los vasos medio llenos llevan el secreto de su portador, guardo en mi boca sus omisiones y sus pretenciones de mujer vívida y soñada.
Me acerqué lo suficiente para curtir nuestra piel entre aromas cítricos, cargando de remiendos nuestros corazones y de suturas nuestra alma; entendí que el arte existe cuando nos movemos a un tiempo, cuando gastándonos la vida nos pagamos un pasado austero y un futuro incierto.
Me acerqué lo suficiente para quedarme toda la vida...
martes, 23 de junio de 2009
¿Vender un ideario?

lunes, 22 de junio de 2009
Escenario nocturno
Amigo mío, lamento informarle que la noche sí es escenario de conjuros, herejías y maldiciones: la noche es el escenario sobre las tablas de las lamentaciones, es el medio para invocarlo todo. ¿Cuántas veces no ha sido sorprendido en la procesión de los convictos? ¿Acaso no ha sido el puntual, el bendecido y el maldito poeta de las letras blasfemas? Yo he de confesarle que hasta he mentido y en una sola noche, antes de que cantará el gallo negué tres veces su existencia -la de ella, la noche-. Y me sentí perseguido por las sombras que hay marcadas sobre la oscuridad, parecía ciego -lo estaba para haberla negado-, y mi corazón despepito implorando perdón. Y fui torturado hasta sentir mi osamenta quebrarse bajo mi piel, y ver mis brazos doblarse por el simple peso de mis ideas. Varias veces perdí el sentido -hay noches en que uno sobrepasa los límites del dolor-, y más veces mis ojos claros y tristes se ahogaban en llanto hasta ponerse morados y con el iris dilatado. No exagero, pensé que iba a morir encerrado en las mazmorras de su santo tribunal, condenado a jamás verle... Sólo eran noches sin días, sin luz ni albas, noches de angelús oscuros, de seres divinos entintados en la pared y en el muro de mi mente -obsecada por la idea de la nada y de la negación de mi mala estrella-. ¡Juro que iba a morir! Y sólo me salvó la falta de sentido: perdí la razón y mi nombre -ya no sabía si era yo, si había sido yo, si estaba preso en el tiempo y en la sombre de aquel que había fingido ser, que giraba en el sentido de las manecillas del reloj-. Sólo fui perdonado ante el vacío de mi existencia y condenado a recoger las letras que otros tiraban por inservibles para ordenarlas sobre papeles blancos... Y me hicieron jurar sobre mi corazón en carne viva que jamás le negaría otra vez -a ella, a la noche-. Por eso sólo, solo salgo de noche, al amparo de las lunas, sin importar si son de queso o si sirven de jaula para un conejo, si son medias menguantes o completas... por eso le hablo de la vacuidad y de infinitos pequeños, de semicírculos y estrellas de cinco picos, de bendiciones y desviaciones, de pasos bajos y durmientes de tranvías, de íncubos y súcubos plagados de deseo, de amores de mentiras y de aquellos verdaderos amparados bajo su manto... Amigo mío, la noche es el escenario donde podemos invocarlo todo, que importa si piensan que estoy loco, créame, suba al tablado y haga un solilóquio -no nos tome en cuenta-, y espere el aplauso más sonado, aquel que retumba en este anfiteatro de la vida y de los poetas sin salida... espere como yo a su ideal de noche y sienta como la vigilia nos lleva de regreso a casa... a sus brazos... a ella: su majestad la noche...
La sal de mis historias y de las cosas que hay

jueves, 18 de junio de 2009
A veces
martes, 16 de junio de 2009
Tiempo, sólo tiempo

lunes, 15 de junio de 2009
Confesión de un ladrón

jueves, 11 de junio de 2009
Esta noche...
miércoles, 10 de junio de 2009
Pregunta: ¿Sobrevivirá esta noche?

lunes, 8 de junio de 2009
¿Por qué el amor nos deja con nada?

miércoles, 3 de junio de 2009
Los poetas sin salida

martes, 2 de junio de 2009
La belleza de la vida

ni siquiera puedo ver su reflejo en este mundo,
y mucho menos tengo el conocimiento
para salir de mis prisiones,
o para romper las cadenas de mis profundos temores.
Parece que mi amor vive en una realidad que no me pertenece,
pero que es tan cierta que compartimos el aire que respiramos.
Y aunque es mía,
y soy de ella,
no entendemos la distancia entre los dos con la que a veces tratamos.
Imagino que el tiempo es un niño
que no sabe de la vida
ni de las necesidades del amor,
que no entiende de plazos
ni de la paz que sólo existe entre sus brazos.
Creo firmemente que nuestro amor
es la parte indomable del ser humano,
que vive entre mundos infinitamente distintos,
pero no por eso lejanos,
que a pesar de ser diferentes
no dejan de ser el mismo y siempre andan juntos de la mano.
Y es incomprensible pedirle a ese niño tiempo que sea sabio,
o entender que sólo estamos cerca cuando nos tocamos,
o cruzamos las miradas y sedientos nos besamos.
¿Qué sería de nosotros sin esa parte indomable del ser humano?
¿Qué sería de nosotros si dejamos de creer que estaremos juntos,
y caminaremos lado a lado por el sendero para nosotros destinado?
¿Qué sería de nosotros si dejamos que nuestro amor sea domesticado?
¿Podríamos romper las cadenas y hacer que el niño tiempo pase a nuestro lado?
¿Acaso no es suficientemente bella nuestra existencia y luchar por lo que ambos soñamos? Despertar juntos, ser pareja y amantes, prestarnos el hombro
y por gusto tendernos la mano... no dejar de amarnos, no dejar de amarnos;
porque juntos nos salvamos. Y unimos la distancia que hay entre nuestros mundos...
¿Acaso no queremos lo mismo a pesar de ser infinitamente distintos?
¿Acaso no es bello saber que mi mundo vacío se llena si estoy a tu lado?
¿No es insuperablemente bello saber que existes en este universo y que cada día vivo para decirte que te amo?
¿No es bello saber que somos imperfectos y así nos aceptamos, que todo puede pasar si tan sólo nos amamos? Que siempre hay más y más, y siempre es bello porque estás aquí... y eso es profundamente bello... que no hay nada bello si no nace de ti...
viernes, 29 de mayo de 2009
Fotografismos de Eugenio Robleda
I
El inicio del viaje al fondo del abismo
es caer,
caer,
caer en pos de la razón
y olvidar que hay que entregar el corazón.
II
Profundo,
inmenso,
incomprensible a mi razón
es el infinito más pequeño,
un vuelco al corazón,
que hace inexistente la distancia entre los dos.
Diseño: Eugenio Robleda
Texto: Heriberto Cruz
Liturgia nocturna

Dejo pues, expuesto mi tórax deshuesado ante las palabras salpicadas de verdad, y sirva este ejercicio para devolverme lo que he perdido en el trayecto de esta vida implacable; y sin más, mía.
Me he preguntado miles de veces si existe mañana, si el vacío que me embarga será llenado, o de alguna forma removido de mis entrañas —y he tratado de responderme con vehemencia—. Y siempre llego a la conclusión de que no hay más en el futuro que el destino —esa parte de la existencia que nos tocó irremediable e impuesta—; he de afirmar que eso me llena de desesperanza, que la certeza del cambio se desvanece ante el irrefutable argumento: “Esto es lo que corresponde a mi vida.” Y sin doblar las manos, veo como se desparraman mis sueños líquidos por el suelo, bajo las plantas de mis pies —cruel metáfora: mi existencia sobre aquello que me da la vida—. Siempre me admiro de mi reacción inminente: la estupidez de hacer el intento por recoger en pócimas las quimeras vertidas, que cual fluidos de mi cuerpo son tragadas por el mundo. Justo en ese momento me debato entre la necesidad de pelear y salir corriendo al campo de batalla, o de darme por vencido en esta lucha sin tregua, sin bandera blanca, sin derecho a ser prisionero. Y me lamento, y me digo, y me hago, y me castigo, y me rebelo, mientras él sólo me dice: “Cada quien forma su propio destino.” Y caigo desarticulado, desadjetivado y siento que la vida se me va de largo.
Y recurro cual mendigo al amparo de su cuerpo —sí, al de ella—, y busco la fuerza en su mirada, el aliento prendido a su boca que sirva de bocanada, de ánimo, de esperanza, de valentía ante la nada. Y nada, debo aclarar que no es por ella, es por mí y este vacío que se me atraganta y en días me hace pensar y pensar y pensar, dejando de lado lo que siento y lo que quiero: ella es parte de mis más profundos sueños.
Y mi necedad me sobrepasa, ¿quién hay que no quiera lo que quiero? Sólo un momento de paz entre tanto desosiego. Lo juro ella es un anhelo, es la única habitante de mis sueños. Y podría morir, y muero por estar más allá de la existencia misma, sólo en el diario devenir de días rosas y grises, de miradas tordas llenas de amor y de cansancio, de caricias secas y de besos blandos, salvajes y atolondrados. ¡Y no puedo! No porque no quiera o no deba: sólo es que no puedo.
Ese amigos es parte de mi mayor pecado, el que a pesar de desearlo con el corazón y alma, hay que cosas que en la vida no puedo; no siempre lo puedo todo. Y la desesperanza se vuelve una soledad acompañada, apegada al concepto modernista del amor… y sólo pienso en que las cosas sean como quiero, como las deseo —y esto queridos amigos, es mi mayor virtud y defecto—: Ser un hombre apegado a sus sueños.Sea pues esta noche marcada en mi memoria como una noche de una confesión larga, de abrir los ojos y dejar escapar por ellos el alma: que si los sueños no son realidad, tal vez haga faltar luchar más por ellos…[aunque en ello se vaya la vida y los sueños queden incompletos].
martes, 26 de mayo de 2009
De soledades III

viernes, 22 de mayo de 2009
De soledades II

martes, 19 de mayo de 2009
Necesidad
Si voy a casa,
te imagino dispuesta,
con el deseo entre las piernas.
Lo cierto es que no me acostumbro
a soñar deseos sueltos
eternamente rodeados de aire.
Siempre llego solo,
yendo sin camino, a ninguna parte,
Siempre vuelo solo,
creyendo tu cuerpo mi paraje
y sigo soñando deseos,
deseos húmedos al lado de nadie.
Déjame sentir…
Necesito que lo creas:
del destino marioneta
sólo siempre solo,
estoy en ti aunque no me veas.
Déjame sentir…
Quiero que lo creas,
que no lo entiendas:
que sólo, siempre solo,
vivo junto a ti aunque no me veas.
¡No estoy loco!
Sólo necesito vivir,
que dejes de ser nadie…
Necesito confiar en alguien…
Necesito confiar en alguien…
viernes, 15 de mayo de 2009
De soledades

y seguir soñando,
o continuar pensando que estoy vivo,
o sencillamente, sólo seguir creyendo
que estoy aquí por mi destino,
de ser inocuo:
simple payaso de lo inhóspito,
complejo andamiaje de lo vacuo,
solo, siempre solo;
graciosamente enamorado,
enamorado del fuelle de oxígeno
que hoy, por desgracia me mantiene vivo.
¡Y es que me importa un pito la soledad!
Aquella de calles largas,
de manos sucias,
de besos cortos,
¡odio la vaguedad de los amores fatuos!
Adoro las pesquisas de los amantes de contrabando,
de caricias escondidas,
de lúbricas partes,
de culos encendidos.
¡Aquellas de los grandes orgasmos cuando toman bando!
¡Es que me importa un pito la soledad!
Si camino mientras ando,
ando en hinojos, caído,
de bragueta cerrada,
y calzones humedecidos.
Solo, siempre solo;
castigando mis sueños
de un futuro mejor del pasado presente que he vivido.
Sólo por esto me mantengo vivo:
para estar solo,
siempre solo,
aunque la soledad me importe un pito...
jueves, 14 de mayo de 2009
El árbol de los sueños
Esta noche dejo de lado las palabras descritas para los corazones rotos -es que el corazón también se hace añicos por la ausencia-, y abandono las historias hilvanadas sobre la vida para imaginarme rodeado de la fragancia de tu cuerpo desnudo en medio de la habitación que tan bien resguarda nuestros anhelos. Me pienso en el paraje de tu piel, de ricos paisajes y de prados retozados entre las caricias que tanto nos damos, y en días anhelamos.
Pienso en el árbol de sueños que crece entre nuestras manos, y que pensamos de grueso tronco y frondoso remate, de frutos sueños que despiertan al tacto después de su letargo.Y lo sentimos florido, nacido de la semillas sembradas sobre las sábanas después de arar la tierra en cada entrega, entrega que llega luego de estar postergada. Y lo sentimos de sueños soñados para detener el tiempo y hacernos el propio de sueños brazos, de sueños besos, de mundos entrelazados, de dulces frutos orgasmo, del momento de quedar enramados, atados, cubiertos por la sombra de ese árbol de sueños que crece a cada caricia entre nuestras manos.
Y lo soñamos por la eternidad de esta vida, y queremos parar el tiempo de entregas y de risas, de horas grises, de venías perdidas, sueños de celo, de hambre del cuerpo, de labios juntos, de huecos llenados: sueños locos de vida, de sacar la chequera y depositar el alma entre tus brazos, de quedarme vacío al finalizar cada domingo, de paciencia y de la promesa de pronta entrega, de cierta estadía, de tu mano mía, de tu mirada prendida al sueño de soñar nuestra vida.
Y me pienso en el paisaje de desnudez florida, del calor de cuerpo calentando el agua tibia con que se baña mi hombría, la poca salvedad de mis días, y el ardor de tu pecho que sueña en seno por que te haga mía... y en tus verdes prados no dejo de soñar que rápido pasa el tiempo, y que pronto se va la vida, y no dejo de soñar con el sueño de soñar nuestra vida, y apesar de soñarlo lo quiero de verdad, aunque eso signifique cortar el árbol de sueños que crece entre nuestras manos...








